La percepción de los brasileros y el medio ambiente

La percepción de los brasileros y el medio ambiente

Los datos de la encuesta sobre Sustentabilidad y Hábitos de Compra de Synovate, en asociación con Walmart y el Ministerio de Medio Ambiente, confirman una tendencia ya detectada: Brasil da sus pasos en la agenda “verde”, por ahora más centrada en conocer y adherir al asunto, que en cambiar el comportamiento. En este escenario, la formación de la opinión pública revela un entrelazado de percepciones y hechos concretos.

Podemos enumerar tres pasos para construir la causa ambiental: recuerdo del asunto, “cualificación” del mismo, cuando alguna idea u opinión sobre el tema aparece, y, finalmente, el momento de la acción, cuando los recuerdos y sujeciones parten a la práctica.

Por los resultados analizados, el brasileño, hoy, da los primeros dos pasos en el asunto, exhibiendo adherencia en la preocupación de la población por cuestiones ambientales. Aunque todavía esté lejos de ser el principal problema de la ciudad o del barrio, surgen datos irrefutables que delimitan la cuestión: 9 de cada 10 brasileños creen que “de la forma como la usamos, dentro de poco tiempo no tendremos agua para beber”, y apenas 1 de cada 5 está de acuerdo con que “la preocupación por el medio ambiente en Brasil es exagerada”.

Inicialmente podríamos caracterizar estos hechos como comportamientos “políticamente correctos”. Sin duda. Sin embargo, esto no invalida el momento de cualificación que el brasileño comienza a hacer del tema. Ya en el análisis sobre aquello que está dispuesto a hacer, se confirma un resultado claro: el brasileño no está dispuesto a pagar “con dinero” por productos ambientalmente correctos. ¿Qué es lo que estaría dispuesto a hacer, entonces? Del mismo modo que fue detectado en otros trabajos, aparecen actividades que no “duelen” en el bolsillo, como “eliminar el desperdicio de agua”, “separar el residuo doméstico” y “reducir el consumo de energía”. Dos datos ya conocidos se consolidan en esta encuesta:

• Curitiba se muestra, en la mayoría de las cuestiones, como una ciudad donde la población se destaca como la más favorable a las acciones y que efectivamente toma actitudes en pro del medio ambiente.

• Las clases más altas se muestran más comprometidas con la causa.

La encuesta muestra que aún hay un largo camino a ser recorrido hasta el paso tres. Al ser abordados sobre lo que efectivamente hacen en favor del medio ambiente, queda claro que existe un abismo entre comportamientos y pensamientos. Mirando algunas prácticas de lo cotidiano, se ve un enorme territorio de objetos que aún se depositan en la basura común. Y probablemente el dato más revelador de la encuesta: casi 1/5 de la población posee residuo electrónico en casa por no saber qué hacer con él. Seguramente uno de los mayores desafíos sea cómo articular junto con el sector productivo el cómo la industria puede absorber las inversiones en productos verdes. Si el consumidor no está dispuesto a pagar por productos “ambientalmente correctos”, alguien tendrá que asumir esa cuenta. Si comparamos solamente una cuestión con otros países (encuesta Synovate en 22 países en 2010), constatamos nuevamente cuánto Brasil tiene todavía para evolucionar en esta arena.

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