La baja del petróleo está afectando a la industria del reciclaje en el Reino Unido

Fuente: The Guardian. La principal empresa de reciclaje de envases de leche en el Reino Unido reconoce estar al borde del colapso al no poder competir con los precios del plástico virgen.

El reciclaje de envases de leche para fabricar nuevas botellas es una víctima colateral de la caída del precio del petróleo
La guerra de precios de los supermercados también afecta a la industria del reciclaje. Foto: liz west (cc)

La mayor empresa británica de reciclaje de envases plásticos de leche afronta un más que posible cierre, atrapada entre la caída del precio del petróleo y la guerra de precios de los supermercados.

Closed Loop Recycling, ubicada en Dagenham, al este de Londres, podría verse forzada a solicitar el concurso de acreedores en cuestión de días dado que sus clientes han dejado de comprar plástico reciclado para sus productos.

La compañía, que produce más del 80% del plástico recicladousado en la fabricación de envases de leche, mantiene sus precios cerca de los del plástico virgen con el objetivo de atraer y retener clientes. Pero los precios del material reciclado han caído cerca de un 40% en los últimos nueve meses, en paralelo al descenso del precio del petróleo.

El descenso global del precio del petróleo ha causado el cierre de al menos otras dos empresas de reciclaje en los últimos cuatro meses, con unos precios del plástico reprocesado en el mercado de entre 300 y 500 libras (unos 410 y 685 euros) por tonelada más caros que los del plástico virgen.

Chris Dow, director ejecutivo de Closed Loop, aseguró que la compañía necesita apoyo financiero de forma urgente: “Nuestros clientes quieren comprar plástico reciclado pero no quieren pagar más (que el plástico virgen). Sin el apoyo de la industria o el Gobierno es inevitable que entremos en concurso de acreedores”.

 Los precios del plástico reciclado han caído cerca de un 40% en los últimos nueve meses, en paralelo a la bajada del precio del petróleo

Según sus cálculos, asegurar el futuro de la compañía costaría solo 0,1 penique por cada botella de leche de dos pintas.

El colapso de Closed Loop, que reprocesa botellas de plástico usadas para obtener un material en forma de gránulos que posteriormente se utiliza en la fabricación de nuevas botellas, supondría un duro golpe al plan respaldado por el Gobierno para implantar una economía circular que aproveche y reutilice los recursos en lugar de generar residuos.

“Somos una víctima colateral de la caída del precio del petróleo”, se lamentaba Dow.

Los principales minoristas y supermercados británicos y los grandes productores de leche habían respaldado un acuerdo voluntario para usar plástico reciclado en los envases de leche, gracias al cual cerca del 30% del material usado en cada botella es reciclado. Y el objetivo es alcanzar el 50% en 2020.

El ministro de recursos Dan Rogerson ya se ha reunido de urgencia al menos dos veces con los minoristas, la industria láctea y la envasadora para tratar de conseguir su respaldo a Closed Loop.

GUERRA DE PRECIOS

Pero según cuenta Dow, la leche se ha convertido en uno de los principales campos de batalla de la guerra de precios que se está librando entre los principales supermercados del país, en la que cada fracción de un penique en la cadena de suministro resulta clave. Por lo tanto, un envase más barato permite ofrecer la leche a precios más bajos a los consumidores.

El plástico reciclado para alimentos volverá a ser una buena compra. Pero si no nos mantenemos con él ahora, no habrá nadie a quien comprárselo”.

Marcus Gover, del Programa de Acción de Residuos y Recursos (WRAP), iniciativa respaldada por el gobierno británico, dijo al respecto que la industria necesita llegar cuanto antes a unacuerdo sobre los precios del plástico reciclado. “Si logramos un acuerdo, tal vez podamos salvar esta compañía”, afirmó.

Gover aseguró que la industria debe reconocer que comprar polietileno de alta densidad virgen –con el que se fabrican las botellas de leche– tal vez suponga un ahorro a corto plazo, pero puede volver a la industria más vulnerable en el futuro.

“Los precios de las materias primas suben y bajan. El plástico reciclado para alimentos volverá a ser una buena compra. Pero si no nos mantenemos con él ahora, no habrá nadie a quien comprárselo en el Reino Unido y eso sería una verdadera pérdida para todos”, concluyó.

Habrá casi 10.000 millones de objetos conectados en cinco años

Los hogares y el sector privado serán los que lideren el cambio en las smartcities porque tienen una capacidad de adaptación y flexibilidad mucho mayor que el sector estatal.
 REDACCIÓN

Para finales de este año, se estarán utilizando 1.100 millones de “cosas conectadas” a nivel global, cifra que se verá ampliamente incrementada en los próximos cinco años, cuando haya 9.700 millones de objetos conectados,según un reciente informe de Gartner.

Este crecimiento de IoT marca un gran momento para los proveedores de TI y de servicios, que tendrán una fuerte oportunidad con el despliegue de las smartcities Además, los hogares y el sector privado serán los que lideren el cambio, porque tienen una capacidad de adaptación y flexibilidad mucho mayor que el sector estatal.

A finales de este año habrá 1.100 millones de objetos conectados.

En cuanto a los hogares inteligentes, utilizarán 294 millones de objetos conectados, lo que representara -junto con los edificios comerciales- el 45% del total de dispositivos conectados actualmente. Este porcentaje ascenderá al 81% en el 2020.

En estos hogares, para el 2017, la cifra ascenderá a más de 1.000 millones de unidades, desde luces o sistemas de cierre inteligentes a sistema de monitorización de la salud.

Les seguirán sectores como el del transporte, que utilizará 237,2 millones de objetos conectados; los servicios públicos, con 97, millones; y la salud, con 9,7 millones.

Paralelamente, se están produciendo despliegues de Internet de las Cosas en áreas como optimización del tráfico o de búsqueda de estacionamiento, encaminados a reducir la congestión en las urbes y alumbrado inteligente de bajo consumo en formato LED, entre otras cosas.

SINGLE-USE BATTERY RECYCLING PROGRAM TO LAUNCH IN VERMONT

North American battery stewardship organisation Call2Recycle has been selected by 11 initial companies to develop, implement and promote a mandated single-use battery recycling program in Vermont.

Vermont is the first state to require single-use manufacturers to develop a program for collecting and recycling spent primary batteries (including AA, C, D, and other household alkaline batteries), removing them from local landfills.

This recycling law goes into effect January 1, 2016.

As required by the Vermont law, Call2Recycle will submit a plan by June 1, 2015, on behalf of the following companies, which currently include: Ace Hardware Corporation, Dorcy International, Duracell/The Gillette Company/Procter & Gamble, Energizer Battery Manufacturing, Interstate Batteries Recycling, Panasonic Corporation, Polaroid, Rayovac/Spectrum Brands, RiteAid, Sony Electronics, and Varta Microbattery.

Once the battery recycling program plan has been approved, Vermont residents will be able to recycle their single-use batteries beginning January 1, 2016.

For 21 years Call2Recycle has serviced the state of Vermont with free collection and recycling of rechargeable batteries and has a network of nearly 100 drop-off sites within 10 miles of 86% of Vermont residents.

“Millions of single-use batteries used to power toys, flashlights, wireless devices and other consumer products are thrown away every day, when they could be diverted from landfills for recycling,” said Carl Smith, CEO & president ofCall2Recycle.

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UK battery recycling project extracts 99.9% of metal oxides                                                                                           The UK government backed ReCharge project has resulted in a complex multistage process to extract valuable metals from portable batteries, use them as a resource and decrease the amount of Zinc, Manganese, Nickel and other metals presently going to landfill or being exported as waste.

De residuo de embalaje a materia prima para baterías

(Residuos Profesional) Investigadores de la universidad norteamericana de Purdue han ideado un novedoso sistema para convertir el poliestireno expandido habitualmente utilizado en embalaje como bolas de corcho blanco, en electrodos de carbono de alto rendimiento para baterías de ión-litio recargables, que además superan en capacidad a los electrodos de grafito convencionales.

Los ánodos conseguidos a partir de poliexpán reciclado tienen mayor capacidad que los disponibles comercialmente
Los investigadores han desarrollado un método sencillo para reciclar el poliexpán

Las baterías tienen dos electrodos: ánodo y cátodo. En la mayoría de las baterías de ión-litio actuales, los ánodos están hechos de grafito. Los iones de litio están contenidos en un líquido llamado electrolito, y estos iones se almacenan en el ánodo durante la recarga. Ahora, el equipo de Vinodkumar Etacheri, Vilas Pol y Chulgi Nathan Hong, de la Universidad Purdue, en Indiana (EE.UU.), ha demostrado cómo reciclar las bolitas de poliexpán que ya no vayan a ser reutilizadas como relleno en embalajes. El método también abarca pasos para reciclar un material similar, derivado del almidón.

La idea de hallar un modo de reciclar este material surgió a raíz de un caso práctico muy directo. Al preparar su nuevo laboratorio los investigadores tuvieron que desempaquetar instrumental, y la cantidad de relleno usado de los paquetes creció tanto que uno de ellos sugirió idear un modo de hacer algo útil con ello.

A partir de ahí, el equipo acabó desarrollando un proceso para aprovechar este material cuando ya no va a ser reutilizado. Y además, en su nuevo uso ha resultado ser notablemente eficaz. Los resultados de la investigación indican que los nuevos ánodos pueden cargar más rápido y ofrecen una capacidad específica más elevada en comparación con los ánodos de grafito disponibles comercialmente.

UN RESIDUO PROBLEMÁTICO

Aunque estos materiales para embalaje se utilizan en todo el mundo como solución perfecta para enviar paquetes, son muy difíciles de descomponer, y solo se recicla el 10% aproximadamente. Debido a su baja densidad, se necesitan enormes contenedores para su transporte hacia un punto de reciclaje, lo cual es caro y no proporciona gran beneficio teniendo en cuenta la inversión inicial hecha en tal reciclaje. Por tanto, este relleno para embalajes acaba a menudo en los vertederos, donde buena parte del mismo permanece intacto durante décadas.

El nuevo método para reciclar este material en un producto más valioso es simple y directo. Por regla general, las “perlas” de corcho son calentadas a una temperatura de entre 500 y 900 grados centígrados en un horno bajo ciertas condiciones, y luego el material resultante puede ser procesado con bastante facilidad para su uso en los ánodos.

El proceso es barato, respetuoso con el medio ambiente y potencialmente factible para una fabricación a gran escala, según los investigadores.

Las partículas de ánodo disponibles comercialmente son unas diez veces más gruesas que en el caso de los nuevos ánodos y tienen una resistencia eléctrica más elevada, lo que incrementa el tiempo de recarga.

Construirán el primer parque eco industrial de América Latina

El primer parque industrial ecológico del país y de América Latina, que nucleará industrias comprometidas con el medio ambiente, se levantará en el suburbio este de la ciudad de Córdoba. Con una inversión inicial de 14 millones de dólares, el denominado Eco Parque Industrial Córdoba (Epic) brindará asesoramiento, capacitación y formación a las empresas sobre la forma de producción sostenible. Apunta a vincular los procesos productivos para reducir el consumo de materias primas e insumos, los servicios e inclusive los desechos, para que otras empresas del predio puedan reutilizarlos, lo que permite reducir la polución y las emanaciones, y mejorar la escala de costos. Esta sinergia incluye también la posibilidad de compartir los costos de logística y transporte, de infraestructura, de compras y ventas

El primer parque industrial ecológico del país y de América Latina, que nucleará industrias comprometidas con el medio ambiente, se levantará en el suburbio este de la ciudad de Córdoba.

La iniciativa, se anunció, surge de la alianza entre las desarrollistas Brandolini & Asociados y Deinguidard Arquitectura y Desarrollos, con una inversión inicial de 14 millones de dólares. El denominado Eco Parque Industrial Córdoba (Epic) se localizará en un predio de 80 hectáreas ubicado sobre ruta 19, a cuatro kilómetros de la avenida de Circunvalación.

El proyecto prevé 220 lotes de 2.500 metros cuadrados cada uno, con los servicios habituales como agua, gas natural, electricidad para demanda industrial, cloacas y conectividad. Uno de los responsables del emprendimiento, Raúl Deinguidard, definió que “la idea es que las empresas tengan una política sostenible desde el punto de vista ambiental”.

Destacó que este formato de parque industrial es muy utilizado en Europa, tiene una docena de desarrollos en Estados Unidos, pero “es el primero en implementarse en el país”.

Cuando esté en plena operación Epic brindará asesoramiento, capacitación y formación a las empresas sobre la forma de producción sostenible, además de promover la sinergia entre las empresas instaladas allí.

Se apunta a vincular sus procesos productivos para reducir el consumo de materias primas e insumos, los servicios e inclusive los desechos, para que otras empresas del predio puedan reutilizarlos, lo que permite reducir la polución y las emanaciones, y mejorar la escala de costos.

Esta sinergia incluye también la posibilidad de compartir los costos de logística y transporte, de infraestructura, de compras y ventas, y también de requerimientos legales

Greenpeace presentó su ranking de descontaminación en la industria de la moda

Greenpeace ha presentado los resultados de la segunda entrega de la Pasarela Detox, una plataforma online que traza el progreso realizado por las 18 empresas comprometidas hacia la descontaminación total de su producción y su ropa en 2020. Entre las mejor rankeadas figuran Adidas, Benetton, H&M e Inditex. Por el lado de los perdedores aparecen Nike, Giorgio Armani, Diesel y GAP, entre otras. El ranking se puede ver en este link.

Greenpeace informa que el 10% de la industria de la moda mundial se ha comprometido a eliminar las sustancias químicas tóxicas de su producción.

La campaña Detox busca respaldar el poder de influencia que tienen las personas para lograr impactar en las cadenas de suministro y para incidir en las decisiones políticas y las legislaciones.

Algunos datos de estos avances:

– En la UE, varias sustancias químicas peligrosas han sido o están siendo añadidas a la lista de sustancias químicas prioritarias para su eliminación progresiva a través de su sustitución por alternativas seguras, se trata del reglamento europeo de gestión del uso de sustancias químicas llamado REACH.

– En Indonesia, un grupo químico nocivo llamado NPE será regulado y controlado gracias a su adición a una lista de materiales tóxicos y peligrosos. El NPE se comporta como disruptor endocrino y es especialmente perjudicial para la infancia. El NPE ya está prohibido en la Unión Europea.

– En China, varias sustancias químicas nocivas, como PFC, nonilfenoles y ftalatos están regulados, gracias a su inclusión en un documento político denominado Plan Quinquenal para la Prevención y Control del Riesgo Químico.

– Sin embargo, si se toma a China como ejemplo, el 64% de las reservas de aguas subterráneas para las grandes ciudades están seriamente contaminadas. En Indonesia, el 80% de la contaminación del principal río de la capital proviene de la industria textil.

Gestión incorrecta para el 90 por ciento de los residuos electrónicos del Distrito Federal

El Sol. Ciudad de México.- El 90 por ciento de los residuos electrónicos en el Distrito Federal no son desechados adecuadamente lo que representa un riesgo a la salud y al ambiente debido a que contienen metales pesados como plomo, mercurio, cromo, arsénico, níquel, cobre y zinc, entre otros, advirtió la Secretaria del Medio Ambiente (SMA).
La dependencia anunció que mañana y el sábado se llevará a cabo un “reciclatrón” en el Centro Deportivo Xochimilco y ese acopio es una actividad de educación ambiental para que las personas, empresas e instituciones den una disposición adecuada a sus residuos eléctricos y electrónicos.

La admisión de productos iniciará a partir de las 8:00 a 16:00 horas y el acceso será por la puerta No. 4, ubicada a un costado de la alberca, frente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Los residuos electrónicos incluyen diversos tipos de aparatos que han perdido valor para sus dueños y representan uno de los problemas emergentes más importantes del siglo XXI. Los avances tecnológicos, el crecimiento de la industria y la obsolescencia programada, han ocasionado un aumento en la generación de este tipo de residuos. Se estima que a nivel mundial se producen alrededor de 40 millones de toneladas anualmente.

Diariamente en el país se desechan 603 toneladas de televisores, 209 toneladas de reproductores de sonido, 135 toneladas de computadoras, 20 toneladas de teléfonos fijos y 2 toneladas de celulares, según cifras de la Universidad Autónoma Metropolitana UAM) Unidad Azcapotzalco.

El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) estima que del total de los residuos electrónicos generados en México se recicla formalmente solo el 10 por ciento, mientras que un 40 por ciento permanece almacenado en casas habitación y bodegas. El otro 50 por ciento llega a estaciones de transferencia o a manos de recicladores informales (“chatarreros”), rellenos sanitarios o tiraderos no controlados.

En la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) los consumidores de aparatos electrónicos desechan los equipos que ya no utilizan de la siguiente manera: 42 por ciento los entrega al camión de la basura, 34 por ciento los regala, 13 por ciento los almacena y el 11 por ciento los vende.

Los residuos acopiados durante las jornadas del reciclatrón son clasificados en diferentes categorías y se trasladan a una planta de tratamiento donde se aprovechan varios de sus componentes como plástico, fierro, acero, cobre o aluminio para fabricar productos como carcasas de nuevos aparatos electrónicos, válvulas de cobre, conductores eléctricos, cancelería de aluminio, mallas de acero, clavos, entre otros.

Finalmente, el Gobierno del Distrito Federal, a través de la SMA, invita a participar en el reciclatrón y dar una disposición adecuada y responsable de los residuos eléctricos y electrónicos. Para mayor información consulte la página http://www.sedema.df.gob.mx/reciclatron.

– See more at: http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3751710.htm#sthash.z2Bulje9.dpuf

La situación mundial de los Negocios Ambientales 2015

Joel Makower. Tuesday, February 3, 2015 – 2:11am

Report cover design by GreenBiz Group creative director Daniel Kelley.

The 2015 State of Green Business report is just out, our eighth annual assessment of the environmental performance of companies around the world, along with the trends to watch in the year ahead. We produce the report in partnership with Trucost.

I’ll be the first to tell you, the forward-looking stuff is a lot more fun to read, because the backwards look at actual company performance is a tad distressing, if not depressing.

I’ll spare the details here. You can download the free report here. (An interactive iPad edition, also free, will be launched next week.)

Here’s the gist: The report’s indicators measuring companies’ progress in greenhouse gas and emissions, air pollutants, water use and solid-waste production are all leveling off or even declining. Even bright spots of earlier years — cleantech patents, for example — aren’t what they used to be.

And still. It’s a good time to be in the sustainability business. The potential for transformational change continues to be a renewable resource.

Consider water. It long has been a subject of concern, seen as a risk factor in many parts of the world, but bemoaned because it is underpriced in most markets, hamstringing investments in efficiency measures and advanced technologies such as water recycling or desalination. Despite such obstacles, companies are finding innovative ways to measure and manage water risks, and making the finances pencil out.

Another example: Corporate pledges to reduce or eliminate deforestation, made increasingly over the past year and given a boost last fall in the New York Declaration on Forests, signed by 34 mostly global companies. Cargill, General Mills, Johnson & Johnson, Kellogg’s, Nestlé, Procter & Gamble, Unilever and Walmart were some notable brands to sign the declaration, which also calls for concrete action to restore hundreds of millions of acres of degraded land.

Shifting moral ground

The push to reduce deforestation was driven in large part by companies procuring palm oil, a major ingredient in many processed foods and a particularly vexing source of deforestation; old-growth forests in Indonesia and Malaysia have been ravaged by the rise of palm oil plantations. During 2014, many of the world’s biggest food companies, from Danone to Dunkin’ Donuts, committed to palm oil purchases from sustainable sources.

Granted, few of these companies decided to do this simply because it was the right thing to do. Most were brought to the table under pressure from activists and institutional investors, who continue to drive corporate behavior changes on many fronts. Still, tipping points seem to come more swiftly these days, as companies are quicker to recognize when the moral ground has shifted under their corporate feet.

Palm oil and deforestation are just part of a larger move by companies to track and trace their supply chains across a range of commodities. Some of this is enabled by technological advances — cheaper and smaller sensors, for example; the increasingly ubiquitous Internet of Things, which allows almost anything to communicate with almost anything else; and new technologies and tools that enable companies to more easily and effectively assess risks, revise strategy and implement solutions.

But it’s not just about increasingly higher tech. As companies have maxed out on addressing the easy, low-hanging fruit — the things they control inside their operations, such as facilities and fleets, which have attractive financial paybacks — they are finding that the bigger impacts lie in their supply chains, sometimes thousands of miles and several intermediaries removed from their direct control or influence. That’s creating new, deeper levels of awareness — and, in some cases, action. But it’s only just beginning. Most companies have yet to fully understand their supply-chain sustainability impacts, let alone how to address them.

Three key stories to watch

Amid all this is the rethinking of corporate sustainability goals — specifically, whether the ones companies choose are actually making a difference. Up to now, no one really has known. Companies typically devise their own goals based on what they think they can accomplish. Years later, many companies achieve those goals and tell the world about it.

But that old model is beginning to be questioned. On what basis are the goals chosen? Are they enough to actually address the company’s share of the problem? If not, why not? (And if not, are they greenwash?)

Increasingly, companies will be asked — by activists, investors and others — to provide the scientific rationale for their sustainability goals. As they are, companies could find that for all their good intentions, commitments and achievements, they’re simply missing the mark. Will they be held accountable if they are? It’s a story we’ll be watching.

A bigger, related story is whether and how companies step up to the plate (to use an American baseball idiom) on the world’s most pressing sustainability issues. Arguably, companies collectively have been nibbling at the edges of challenges such as climate change, food security, ecosystems preservation, resource efficiency and the like. Whether and how they take on the big problems will be another critical story to watch.

One measure of company engagement going forward will be companies’ proactive involvement on political issues that could accelerate the transition to a low-carbon and more sustainable economy. Can companies afford to sit on the sidelines, letting the political process unfold — or worse, playing defense against changes that might roil the status quo? Or will they start lobbying, individually and collectively, for carbon pricing, for example, or for removing the various roadblocks to accelerating deployment of renewable energy and other clean technologies? That’s a third story we’ll be tracking.

Put it all together and 2015 will be an interesting year on multiple fronts. Chief among them will be the launch of the new sustainable development goals in New York this fall, along with the United Nations climate talks in Paris in December. Both will be a test of corporate engagement and resolve in driving the kinds of change many of their CEOs publicly call for, if not always back up in action.

I encourage you to read the report for much more detail and analysis.

Calculan que los robots reemplazarán a la mitad de la población económicamente activa

Según el Banco Mundial, esa cifra asciende a más de 1.600 millones de empleos a nivel global. La nueva revolución industrial generará en 20 años la automatización de más de 700 ocupaciones humanas. Hoy ya se puede ver cómo en algunas tareas se están comenzando a probar máquinas.

Autor: Gustavo Martínez

Al igual que la innovación tecnológica comenzó a mejorar las capacidades productivas en Inglaterra a mediados del siglo XVIII y luego se fue expandiendo a otras naciones europeas, el escenario que se plantea ahora también pone a las máquinas como protagonistas: en este caso, se trata de robots que realizarán trabajos efectuados actualmente por los humanos. Pero a diferencia de la superación mecánica lograda en la revolución Industrial, ahora el avance también se está dando en lo que respecta a la inteligencia artificial.

Los datos que se recogen de algunos informes referidos a este tema son concluyentes. En 20 años, un total de 702 ocupaciones humanas se automatizarán, y estarán a cargo de máquinas y robots portátiles, según un estudio realizado en la Universidad de Oxford en Inglaterra, que fue publicado en The Economist.

En los altos cargos de management el punto clave no es el reemplazo, sino la complementariedad

En total, realizarán las tareas que hoy lleva a cabo el 47% de la población económicamente activa (PEA) global, por lo que los trabajadores perderán su empleo y sucederá tanto en los países industrializados como en vías de desarrollo. Las últimas cifras de 2013 relevadas por el Banco Mundial indica que el total de la PEA asciende a 3.314.687.966 personas, así quemás de 1.600 millones de trabajadores quedarían desempleados.

Esto no ocurrirá con todas las tareas, según este informe. Existe dos grandes grupos de actividades: aquellas que tienen una alta probabilidad a ser mecanizadas y aquellas que no la tienen. Entre las primeras se incluyen las que están relacionadas con el transporte, la producción, el mantenimiento, la agricultura, la venta al público y las funciones rutinarias, como puede ser el cobro del peaje. Tampoco serán todas en el mismo momento. En la primera etapa, las máquinas reemplazarán al hombre en campos como producción, logística, administración y servicios.

En este aspecto, hay una discusión profunda ya que se estima que el campo de reemplazo es mucho más amplio del que se plantea en el reporte de Oxford. Hoy se estima que incluso altos cargos del management de las empresas pueden estar en el grupo de los reemplazables.

Si bien hay determinadas aptitudes humanas muy difíciles de reemplazar, entre las que se incluye el pensamiento creativo y estratégico y la habilidad de negociar, lo que hace que sea difícil pensar en un “CEO-robot” que cumpla esas tareas, se estima que los altos ejecutivos deberán reinventarse y refocalizarse. En el informe global anual de McKinsey del año pasado, el punto clave no es el reemplazo, sino la complementariedad. Hoy los que están en los altos cargos cuentan con un universo mayor y más complejo de información, conocido como Big Data, que deben tener en cuenta para tomar sus decisiones. Acá es donde entra en juego la máquina, mientras que el pensamiento creativo seguirá a cargo del hombre.

La PEA está compuesta por 3.314.687.966 personas. En consecuencia, habría 1.600 millones de desempleados.

Otro informe sobre este tema realizado por Manpower establece que por cada carrera que desaparezca (en este reporte se estima un total de 14o), se generarán dos profesiones pero dentro del segmento de la tecnología y la producción de alta especialización. El problema que se plantea es que las universidades no actualizan sus planes de estudio en forma constante y hace que estos se vuelvan obsoletos. Tampoco hay un sistema formal de prácticas profesionales en el que las empresas obliguen a capacitarse a cierto perfil de empleados.

Estos análisis surgen justo cuando el presidente de los EE.UU., Barack Obama, acaba de dar a conocer su nuevo proyecto conocido como TechHire con el que se busca invertir en la formación de ciudadanos estadounidenses que no estén lo suficientemente capacitados en el sector tecnológico.

En esto Obama fue muy terminante al afirmar que si no producen suficientes trabajadores tecnológicos, con el tiempo “eso amenazará nuestro liderazgo en innovación global, que es el pan de cada día de la economía del siglo XXI”. Además, se tratan de los salarios más altos del sector, los que son un 50% más alto que el promedio de empleos del sector privado en el país.

Pero no todos son estudios, ya se comienzan a ver algunas pruebas que muestra algunos atisbos de este futuro por venir.

La utilización de robos en tareas humanas sucederá tanto en los países industrializados como en vías de desarrollo.

El año pasado se presentó a “Alo”, el nuevo botones de la cadena hotelera Starwood, en un hotel ubicado en Cupertino (California). Desarrollado por Savioke, se encargaba de recorrer pasillos y subir y bajar ascensores a través de la red WiFi. La idea de la empresa creadora de Alo es también utilizar estos robots en hospitales y geriátricos.

Otro ejemplo del que se habla cada vez más es el de los “robots-periodistas”, los que ya están comenzando a ser utilizados por algunas de las grandes editoriales a nivel mundial. Tienen especial relevancia en aquellos artículos que se basan en muchos datos, como por ejemplo las notas financieras, o incluso las de último momento. En estos casos, a través de algoritmos en un software interno, se puede producir los datos en informes.

Una misma pregunta que surgió en el siglo XVII puede surgir ahora: ¿qué pasará con aquellas personas cuyos trabajos comiencen a ser realizados por las máquinas? Habrá que ir acompañando estos cambios y ver la readaptación de los humanos a esta realidad, como sucedió en ese entonces.

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