(Fuente Residuos Profesional) Según las conclusiones del proyecto EcoRaee, optar por la reutilización frente al reciclaje supone un ahorro de 45 euros por cada aparato recuperado.

El objetivo de EcoRaee era constatar que la reutilización es económica, técnica y ambientalmente más eficiente que el reciclaje en el caso de los RAEE
Según el proyecto EcoRaee, reutilizar los viejos equipos es más eficiente que reciclarlos. Foto: Drregor (cc)

Tras tres años de intenso trabajo entre cinco departamentos de la Universidad de Vigo (UVI), Revertia y EnergyLab, el proyecto EcoRaee termina con una clara conclusión: la reutilización de los aparatos eléctricos y electrónicos es más eficiente que su reciclaje.

En la actualidad, la mayor parte de estos productos –si son correctamente recogidos– son reciclados, aprovechando sus materiales para fabricar otros nuevos; pero muchos de sus componentes son altamente contaminantes. Organismos europeos estiman que el 4% de los residuos generados en el continente son electrónicos, y se calcula que para 2020 se tratarán de forma inadecuada 4,3 millones de toneladas al año de ordenadores, móviles o consolas.

La reutilización surge como alternativa al proceso de reciclaje, recuperando los aparatos, reparándolos y dándoles una nueva vida. Pero según los análisis y demostraciones llevadas a cabo en el marco del proyecto EcoRaee en los últimos años, no es solo una alternativa, sino que es un proceso más eficiente. Optar por la reutilización frente al reciclaje supone un ahorro de 45 euros en costes ambientales para cada aparato recuperado. Así lo explicó José Antonio Vilán, uno de los investigadores de la UVI que participan en el proyecto.

El objetivo de EcoRaee era constatar que la reutilización es económica, técnica y ambientalmente más eficiente que el reciclaje en el caso de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Los investigadores y socios del proyecto hicieron una demostración de un proceso de reutilización de RAEE para la promoción de estándares de acuerdo con la normativa europea. “Demostramos algo que se intuía, que la reutilización es más eficiente, pero lo hicimos con números, con datos, calculando hasta el último gasto”, explicó Vilán.

SEIS EUROS POR EQUIPO

Según los resultados del proyecto, si España cumple el objetivo de reutilización del 3% de los equipos informáticos, el beneficio agregado rondaría los cuatro millones de euros

Teniendo en cuenta la cifra de 45 euros de ahorro en cada aparato reutilizado y analizando losresultados agregados para el mercado español, si se cumple el objetivo del 3% (escenario de mínimos para aparatos de informática y telecomunicaciones pequeños), el beneficio agregado rondaría los cuatro millones de euros.

Otra cifra que deja este análisis es el coste del proceso de desmontaje y preparación para la reutilización de los aparatos: seis euros por equipo, correspondiendo un 75% de la cuantía a costes logísticos, principalmente de transporte.

Atendiendo a todos estos datos, José Antonio Vilán destacó la necesaria colaboración de las autoridades para mejorar la legislación que incremente y facilite la reutilización y también para la concienciación de la sociedad, “porque en la actualidad casi la totalidad de los ordenadores se reciclan, no se reutilizan”.

Como ejemplo de falta de conocimiento y divulgación en este campo, explicó que las empresas fabricantes están obligadas a recoger los RAEE, algo que los consumidores desconocen. “Hasta ahora, cuando se compraba un televisor, por ejemplo, el vendedor debía acceder a recoger el viejo, pero ahora, con la entrada en vigor del nuevo real decreto en 2015, deben hacerlo aunque no compremos uno nuevo”.

Esto está conectado con una de las recomendaciones de modificación del ordenamiento jurídico que lanzan desde EcoRaee, para que las facturas desglosen el coste de reciclaje o reutilización de cada aparato. “Los fabricantes pagan un canon para que alguien se ocupe posteriormente de esos procesos, y ese cnon se traslada al comprador y acaba formando parte del precio de venta del producto”, explica el investigador. Por lo tanto, las empresas están obligadas a recoger los aparatos viejos o estropeados, porque el consumidor paga por ese proceso.