14442332927677 PEPE TORRES (Diario El Mundo, España)
CARLOS FRESNEDA Corresponsal Londres

De profesión: multiemprendedor. Y también economista, pensador, educador,visionario… Gunter Pauli (Antwerp, 1956) ha pasado este fin de semana como un vórtice de agua por Mallorca para participar en el encuentro Educar para la Vida. Alumno aventajado del fundador del Club de Roma Aurelio Peccei, Pauli se rebela contra la idea de que lo que es bueno para la naturaleza es malo para la economía.

El pionero de La Economía Azul (Tusquets), impulsor del proyecto Zeri (investigación e iniciativas de emisones cero), recuerda sus 30 años de militancia en la economía verde (incluido su paso por Ecover) y su tránsito hacia ese otro concepto que aspira a producir mejor, ecológico y barato… satisfacer de paso las necesidades básicas de todos los humanos. El Huffington Post le ha descrito como el Steve Jobs de la sostenibilidad. Economía azul, economía circular, economía del bien común, economía colaborativa…

¿No hay ya demasiadas etiquetas? ¿Para cuándo una versión integradora de las otras economías?
Lo que existen son demasiadas ideas que no acaban de descender al terreno de lo concreto. A mí no me importa si el nuevo modelo económico es azul o cualquier otro. Lo importante es responder a la pregunta: «¿Lo implementamos?». Nosotros tenemos ya 200 proyectos en marcha, con una inversión de más de 4.000 millones de euros y una creación estimada de tres millones de empleos. Sabemos que es un modelo que funciona y que es posible hacerlo… Creo que nos pasamos demasiado tiempo debatiendo. Ha llegado la hora de poner las ideas en marcha.

¿Cómo surge la idea de la economía azul, como respuesta a lo que se sigue conociendo como economía verde?

Pasé más de 30 años trabajando y promocionando la economía verde. Pero me rebelo contra la idea de que todo lo que es bueno para la naturaleza y para la salud tenga que ser más costoso. ¿Quién inventó eso? La otra cara de la moneda es el hecho de que las empresas buscan siempre producir más barato… y, así, son siempre China o Bangladesh los que salen ganando y destruyendo de paso el medio ambiente. Por eso hay que cambiar el sistema.

Todas las empresas deberían ser más ecológicas y más sociales. Se puede producir mejor, más barato y ecológico. Podemos crear un sistema en el que lo que es bueno para la Tierra esté al alcance de todos, y no sólo de los más ricos. Un sistema en el que los productos buenos sean más baratos y generen más valor agregado. Y el camino es la innovación, tanto en la tecnología como en el modelo de negocio.

Pónganos algún ejemplo de economía azul en acción.
En la naturaleza no existe el concepto de basura, somos nosotros quienes lo hemos creado. La economía azul busca el alineamiento con la naturaleza para responder a las necesidades básicas que todos tenemos. Por eso suelo decir que su mayor aplicación está en campos como la alimentación, la vivienda, el agua o a la salud…

Por ejemplo, los residuos del café iban tradicionalmente al vertedero; nosotros los hemos reutilizado como sustrato ya esterilizado para el cultivo de setas comestibles como el shitake, rebajando los costes hata un 60%. Otro de mis empeños es hacer zapatos más sostenibles: con los capullos de los gusanos de seda se podrán fabricar suelas antihongos resistentes y flexibles.

Una idea más que ha cuajado en Bután: con los desechos del trigo sarraceno se produce un bioplástico que sirve para empaquetar el grano. Es bueno para el medio ambiente y para el campesino, que logra el doble de ingresos.
La crisis ha hecho tambalear el modelo económico, pero esencialmente seguimos funcionando de la misma manera

¿Hará falta otra crisis?

Nuestra estrategia no es debatir lo malo o hacer una clasificación entre el bien y el mal en la economía. La crisis ha servido para hacernos ver que hay muchas oportunidades. Tenemos a veces la mente puesta en la idea de salvar el mundo. Lo que necesitamos es hacerlo mejor, mucho mejor gracias a las grandes oportunidades que desubrimos cada dia.

¿Están las empresas realmente preparadas para un auténtico cambio en las pautas de producción y consumo?

El mundo ha cambiado, pero es cierto que seguimos aún en la lógica de la crisis, y que existe una tendencia al business as usual: disfrutemos mientras podamos… Eso es lo que tenemos que cambiar. Yo suelo utilizar fábulas para explicar a los niños lo que está pasando (algunas han sido incluso usadas por el Gobierno chino en sus escuelas). Les cuento que sus papás tienen una crisis (cada vez hay menos peces en los mares) mientras los políticos debaten las cuotas de captura. Los niños tienen una visión clara y saben lo que hay que hacer. Pero no entienden que sus padres insensibles se coman incluso los peces hembra con las huevas… Eso es lo que está pasando y eso es lo que tenemos que cambiar.
Hace más de 20 años usted lanzó el proyecto Zeri con la idea de avanzar hacia una sociedad de emisiones cero, ¿se trata acaso de una utopía?

Efectivamente, es una utopía porque siempre habrá emisiones. Pero la realidad (topía) es que las emisiones se convierten en insumos para otros… Le pongo el ejemplo de Cerdeña, donde los cardos se han convertidoen materia prima para la producción de seis productos químicos naturales y para una biorefinería que ocupa una antigua planta petroquímica. Eso es convertir un problema en una oportunidad.

¿Y el cambio climático no se ha convertido esencialmente en un problema económico?

El cambio climático es la confirmación de la filosofía de vida del ser humano moderno: no sabemos cómo ajustarnos a los límites reales de la Tierra.
El vórtice de las ideas ‘azules’ Electricidad sin baterías. Metales sin minería. Color sin pigmentos. Agua limpia sin depuradoras. Váteres secos. Bosques comestibles. Bioplásticos a partir de la ‘basura’… El vórtice de ideas, innovaciones y productos de la ‘Economía Azul’ (que celebró este año su noveno congreso en Indonesia) sigue girando en todo el mundo con la meta de crear un sistema económico que emule a los ecosistemas naturales. El reto es crear empresas sostenibles, eficaces, innovadoras y rentables que permitan responder a todas las necesidades básicas de agua, alimentos, energía, vivienda y salud.