(Residuos profesional) Así lo manifestó Benito Blanco, Gerente de Proyectos de Applus+, con motivo de su intervención en la jornada “Hacia la optimización en la gestión de residuos municipales”, promovida por el Laboratorio de Ideas sobre Residuos (LIR) y celebrada en las instalaciones de Sogama.

Benito Blanco llamó a trabajar para optimizar la gestión de residuos
Benito Blanco, durante su intervención en la jornada

Con motivo de la jornada “Hacia la optimización en la gestión de residuos municipales”, celebrada el pasado día 8 en la sede de Sogama, Benito Blanco, gerente de Proyectos de Applus+ y miembro del “Laboratorio de Ideas sobre Residuos” (LIR) –del que forman parte igualmente Residuos Profesional, Teimas Desenvolvemento y el Instituto Superior de Medio Ambiente (ISM)–, profundizó durante su intervención en la optimización de la gestión de desechos a nivel local, incidiendo en sus aspectos técnicos, ambientales y económicos.

En España se generan 22 millones de toneladas de residuos municipales cada año, por lo que Benito Blanco llamó la atención en torno a la necesidad de reflexionar sobre el camino que sigue nuestra basura, toda vez que su gestión representauno de los mayores costes a los que deben hacer frente los ayuntamientos, aglutinando entre el 20 y el 25% de los presupuestos de la Administración Local.

Asimismo, puso de relieve el hecho de que las licitaciones no partan de un dimensionamiento previo adecuado y que, en muchas ocasiones, los ayuntamientos delegan en la concesionaria toda la gestión administrativa y financiera, sin existir vinculación expresa a ningún objetivo.

También explicó que, salvo en casos puntuales, no existen sistemas de control interno o externo de las concesiones, lamentando que los servicios mancomunados entre ayuntamientos vecinos no estén generalizados, lo que supondría un ahorro de costes.

¿QUÉ HACER CON LOS RESIDUOS?

A juicio de este experto, lo primero que deben hacer los ayuntamientos es conocer la magnitud de los residuos urbanosy el problema que representan, preguntándose si cabría revisar el modelo actual, si las motivaciones serían económicas, ambientales, sociales o políticas, y hasta dónde se podría llegar.

En este punto, recordó los principales objetivos contemplados en el nuevo Plan Estatal Marco de Residuos (PEMAR 2015-2020) y en la propia Ley 22/2011, y que pasan por fomentar la prevención, así como la preparación para la reutilización y el reciclado; implantar la recogida selectiva de, al menos, metales, plásticos, papel y vidrio; fomentar la recogida selectiva de la fracción orgánica, e independizar la gestión de los residuos comerciales.

La observación directa y un buen diagnóstico de partida constituyen un trabajo esencial para optimizar la gestión de los residuos

Y para ilustrar posibilidades de mejora, el gerente de Proyectos de Applus+ aludió a la necesidad deinvolucrar más a la población para forzar su participación; revisar la contenerización y las desviaciones en la aportación; promover el compostaje in situ de la fracción orgánica; implantar la recogida puerta a puerta del cartón comercial, y actualizar la tasa de basura a ciudadanos y actividades.

La observación directa y un buen diagnóstico de partida constituye un trabajo esencial para avanzar hacia la consecución de objetivos –explicó Blanco–, incidiendo por ello en la necesidad de recopilar datos (número de contenedores, ubicación de los mismos, etc.); supervisar la calidad del material aportado por los vecinos; inspeccionar la eficiencia de las tareas de recogida (frecuencias, rutas, limpieza); valorar los medios técnicos y humanos utilizados para el nivel de eficiencia deseado; identificar los puntos críticos y de potencial mejora; estudiar los costes implicados; comprobar la percepción y sensibilización de los vecinos hacia el sistema, y analizar la huella ecológica de la recogida y transporte de basura.

AHORRO DE COSTES

Con ello, y en base a los indicadores recabados, aseguró que los entes locales podrían realizar propuestas de mejora en busca de la simplicidad técnica, el ahorro de costes y la minimización del impacto ambiental.

Para ilustrarlo, Benito Blanco recurrió a un ejemplo práctico con un ayuntamiento ficticio, que tras un período de intervención, conseguiría un ahorro de costes de aproximadamente el 34%.

Fuente:
Sogama