El analista del sector energético y director de la Carrera de Ingeniería en energía de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), Salvador Gil, reflexiona sobre el empleo de políticas de eficiencia. Asegura que evitar el consumo de “2 GW nos costaría aproximadamente 22 veces menos que generar esta misma electricidad”.

Energía Estratégica

Por Energía Estratégica
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La demanda de electricidad es, de todos los insumos energéticos, la de mayor crecimiento en Argentina, superando el 3 por ciento anual. La capacidad eléctrica instalada es algo mayor a los 31 GW. Así, para sostener la demanda actual, cada año deberíamos construir centrales que generen del orden de 1,5 GW.

Además, para poder utilizar esa energía es necesario construir y ampliar las líneas de transmisión y las redes de distribución en los centros urbanos. Estos costos son muy importantes y deben contabilizarse. ¿Hay alguna otra alternativa que la de ampliar constantemente nuestras fuentes de energía?

Parte de la respuesta está en las góndolas de los supermercados locales. Actualmente, las lámparas LED, que producen la misma iluminación que una tradicional (incandescente o halógena) de 60 W, cuesta unos $75, equivalente a unos U$S 8 y en el mercado mayorista internacional (Alibaba.com) alrededor de U$S 1. Las lámparas LED consumen unas 10 veces menos que la tradicional incandescente y tienen una duración 40 veces mayor.

Típicamente una lámpara LED puede durar unos 25 años, encendiéndola unas 4 horas por día. El costo de las lámparas LED es solo un poco más cara que una Lámparas Fluorescentes Compactas (LFC) o lámparas de bajo consumo. Sin embargo, las lámparas LED tienen una duración 5 veces mayor y su consumo eléctrico es casi 40% menor.

En los hogares argentinos hay aproximadamente unas 160 millones de lámparas. La mitad son todavía las tradicionales incandescentes o halógenas y la otra mitad son las LFC. Si sustituyésemos una lámpara incandescente de 60 W y una de bajo consumo por dos lámparas LED equivalentes, podría lograrse un ahorro promedio de 30 W por lámpara.

Si hiciésemos este cambio para unos 160 millones de lámparas, el ahorro en energía sería de 4,8 GW. Sin embargo, como no siempre están todas encendidas simultáneamente, el ahorro medio sería de 2 GW. El costo de las lámparas, al valor de mercado mayorista internacional, sería de unos 200 millones de dólares, incluyendo unos 40 millones de USD en la operación del programa de canje. Por otra parte, es previsible que el costo de estas lámparas, en un lote de 160 millones sea sensiblemente inferior monto mencionado.

Es decir, ahorrarnos 2 GW nos costaría aproximadamente 22 veces menos que generar esta misma electricidad. Si suponemos que cada lámpara se enciende en promedio unas 4 horas por día, esta sustitución de 160 millones de lámparas, implicaría un ahorro de gas natural licuado importado (GNL) de unos 190 millones de dólares por año, con lo cual el costo neto del reemplazo se amortizaría en menos de 1 año. Si por otra parte, comparamos con el ahorro de electricidad importada, a unos 220 U$S/MWh, en este caso el reemplazo se amortiza en 6 meses.

Es interesante señalar, que aún con los precios actuales de lámparas en el mercado minorista Argentino (20$ por una lámpara halógena de 70 W; 65 $ por una LFC comparable y 85$ por la equivalente LED) y un costo del kWh del orden de los 0,1 USD, que es el valor efectivo medio que pagan los usuarios de Córdoba o Santa Fe, las lámparas LED ya son una opción muy favorable.

Para ello se debe computar el costo de las lámparas necesarias a utilizar a lo largo de las 50 000 hs de uso (vida media de la lámpara LED) y el costo de la electricidad, asumiendo un consumo de 4 horas al día.

Este cálculo se ilustra en la Figura 1. Sin embargo, dada la falta de información, los usuarios en general optan por la alternativa de menor costo de adquisición de la lámpara, que son las menos eficientes, y no el gasto total. De allí la importancia de una acción proactiva por parte del estado para concretar el recambio.

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Figura 1. Esquema ilustrativo de cómo se podría informar mejor a los usuarios de las ventajas económicas de usar lámparas LED. Arriba un diagrama de torta y abajo como gráfico de barra. Ambos contienen la misma información.

Este ejemplo, ilustra un hecho importante de la realidad energética nacional e  internacional: en general es más barato ahorrar una unidad de energía que producirla.

El UREE es quizás el recurso menos explotado, de los recursos energéticos actuales.