Iniciada la Cumbre del clima este lunes 30/11 con la palabra del presidente francés, François Hollande, 196 representantes de los países del mundo se concentran en París con el objetivo de alcanzar un acuerdo que evite el aumento de la temperatura global por más de 2ºC, límite considerado seguro por lo científicos. Los últimos análisis apuntan a que 2015 no solo será el año más cálido desde que se tienen registros, sino que se cerrará con una temperatura que por primera vez será de 1ºC por encima del nivel preindustrial.

Ser el principio del fin de los combustibles fósiles es otra de las metas a llegar una vez finalizada la cumbre. También, un acuerdo global y vinculante que comprometa a las naciones del mundo en cuanto a reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la forma en que los países con mayores ingresos van a colaborar para que las naciones más desfavorecidas puedan sumarse a esa transformación hacia la descarbonización, será vital para el desafío de cara al 2050. Pero el Climagate de Copenhague 2009 está más presente que nunca…

El hombre, ¿es o no es el culpable del calentamiento global?
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El escándalo del Climagate al cierre de la Cumbre del clima Copenhague 2009  es uno de los puntos a dejar atrás. La filtración de los mails que contenían la conclusión del encuentro mostró un informe del Senado estadounidense que reveló que los científicos escépticos acerca del modelo de cambio climático antropogénico trepaba a 700 y parecía no detenerse. Durante esos días, un grupo de 150 científicos aseguró que no existen pruebas científicas acerca de que el hombre sea la causa del calentamiento global.
En este 2015, por pedido explícito del papa Francisco, el clima debe ser una de las cuestiones que el mundo debe atacar y redireccionarlo. Su encíclica hace un llamado a proteger a nuestro planeta de la degradación medioambiental.
Es por ello que François Hollande abrió este lunes 30/11 la Cumbre del clima París 2015 y uno de los objetivos principales es conseguir un acuerdo global y vinculante que recoja los compromisos nacionales en cuanto a reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la forma en que los países con mayores ingresos van a colaborar para que las naciones más desfavorecidas puedan sumarse a esa transformación hacia la descarbonización.
La sensación de que París 2015 “es la última oportunidad de salvar el planeta” -como aseguró el presidente del país anfitrión, Francois Hollande, en su intervención ante la Asamblea General de la ONU el pasado septiembre- también se tenía ante la cita de Copenhague, solo que esta vez el cierre de la ventana de oportunidad para actuar es casi inminente. Los últimos datos apuntan a que 2015 no solo será el año más cálido desde que se tienen registros, sino que se cerrará con una temperatura que por primera vez será de 1ºC por encima del nivel preindustrial. Por tanto, el tiempo apremia para abortar ese aumento peligroso del termómetro, recoge el diario español ABC.
El informe del 5to. informe de Evaluación del Panel de Expertos en Cambio Climático (IPCC) en 2014, plantea claramente este problema y sus soluciones: solo una reducción drástica de las emisiones nos permitirá contener el aumento de temperatura en esos ya famosos 2ºC sobre el nivel preindustrial para final de siglo. Para ello habría que reducir las emisiones entre un 40 y un 70% con respecto a 2010 a mediados de siglo, y a casi cero para finales. Y estas reducciones sustanciales en las emisiones solo pueden lograrse a partir de cambios a gran escala en los sistemas energéticos. Por tanto, hay que empezar ya. “París no es un punto de llegada, sino de partida”, explica gráficamente Pablo Saavedra, secretario de Estado de Medio Ambiente de España.
“No hay manual de instrucciones para hacer una transformación de tan amplio calado, pero todos los países coinciden en que podrán realizarse ajustes a medida que las tecnologías vayan avanzando, pero el cambio debe empezar ya con la tecnología disponible actualmente, pues las decisiones de hoy fijarán el perfil de emisiones de los próximos 30 o 40 años”, explica Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales y ex secretaria de Estado de Cambio Climático del país hablahispana.
El futuro del planeta depende de las decisiones que tomen en la Cumbre del Clima, ha expresado el presidente francés, François Hollande, en la ceremonia de apertura de la conferencia mundial. “Es un día histórico. Francia acoge a 150 líderes de estados y gobiernos, miles de delegados de todo el mundo”, ha anunciado el presidente. “Se trata del futuro de nuestro planeta. De las decisiones que se tomen en la conferencia dependerán los destinos de miles de millones de personas”, ha aseverado Hollande.
Pero, una vez más, todo depende de Estados Unidos. Obama podría aceptar comprometerse internacionalmente a realizar acción interna, pero no estaría dispuesto a hacer un recorte de su producción. Este es el país que más contamina en el mundo.
El otro gran escollo es que las contribuciones nacionales a 2025 o 2030 remitidas a la ONU hasta el momento por cerca de 170 países responsables del 95% de las emisiones son del todo insuficientes y conducirían a que la temperatura global del planeta aumentara 2,7ºC en 2100, según los cálculos de la Agencia Internacional de la Energía. En este sentido, el acuerdo de París debería incluir un mecanismo para revisar estos objetivos al alza cada cinco años, de manera que con el tiempo vayan siendo más ambiciosos. Sin embargo, China e India, por ejemplo, son reacias a que esa revisión lleve aparejada una corrección al alza de sus contribuciones. La más beligerante es India, cuarto emisor mundial, que insiste en las emisiones históricas para eludir poner pico a sus emisiones. Aunque el hecho de que no parece que el acuerdo de París vaya a incluir mecanismos de sanción expresa -al contrario que Kioto- podría hacer que relajara su posición.
La tercera pata sobre la que se sustentará el acuerdo es la financiación; esto es, de qué manera se articula la ayuda a los países en desarrollo para que sean capaces de adaptarse a los impactos de un planeta más cálido y un clima más extremo. Este es un punto vital en la negociación. Desde que enCopenhague los países se comprometieron a aportar US$100.000 millones anuales a partir de 2020 para adaptación, aún no se han puesto de acuerdo sobre quiénes contribuyen a ese fondo. Hay voces que creen que ya hay países emergentes, como China, con índices de desarrollo y rentas per cápita más altas que algunos de los llamados países ricos y, por tanto, deben también contribuir a ese fondo, pero se enfrentan a los que creen que solo las naciones desarrolladas deben hacer frente a este coste pues sus emisiones históricas son las que han provocado el problema.