Por Eduardo de Miguel* (FGN)

Mi abuela y la economía circular. Por Eduardo de Miguel* (FGN)Publicado por: Redacción EFEverde 11 diciembre, 2015

Tribuna de Eduardo de Miguel, director gerente de la Fundación Global Nature para  Creadores de Opinión Verde #CDO, en la blogosfera de @efeverde.

eduardo de miguel* Eduardo de Miguel.- Mi abuela remendaba calcetines mientras veía la televisión. Hoy compro 10 pares por cinco euros en cualquier gran almacén. Mi madre me mandaba a cambiar los cascos de la leche y otras bebidas, haciéndose la distraída mientras me gastaba el dinero del depósito en cromos. Hoy es imposible para un chaval pillar esos eurillos porque hemos avanzado mucho gracias al nuevo envasado en “tetrabricks”, botellas de plástico o latas de aluminio. Gracias a los nuevos modelos de consumo inteligente nuestros vertederos se encuentran desbordados y no sabemos cómo clausurarlos, pero podemos implementar novedosos y costosos proyectos de alta tecnología y procesos de I+D+i para intentar remediar lo imposible.

Mi madre, buena cocinera vasca, y no digamos mi abuela, no reconocen como comida buena parte de lo que se expone en los lineales de los supermercados. Pero gracias a esos productos puedo hacer running, biking, spinning… para quemar el exceso de calorías no nutritivas que me he metido para el cuerpo, y que han necesitado más terrenos roturados reconvertidos en agrícolas o absurdamente intensificados.

Vamos en coche al trabajo para evitarnos un paseo de media hora, pero menos mal que podemos salir del trabajo a media tarde para correr media hora en la cinta del gimnasio. Es decir, tenemos mucha suerte de poder pagar el coche, la gasolina y la cuota del “gym”, y de esa forma quedarnos con el mismo balance de grasas que al comienzo de la mañana.

Hace unos días la Comisión Europea aprobaba un paquete de medidas para impulsar la economía circular y estimaba que la transición hacia la misma podría aportar a las empresas de la UE un ahorro neto de 600.000 millones de euros. La adopción de medidas concretas siempre es una buena noticia. Sin embargo, muchos esfuerzos se quedan al final en medidas implementadas de forma parcial, porque se emplean en poner parches a una situación con cada vez más agujeros.

Juro que me niego a navegar por Google para saber qué es eso de la economía circular. No podemos escudarnos en nuevos conceptos para definir lo que ya estaba resuelto. No debemos admitir más coartadas para seguir creando problemas, y de esa manera generar nuevas economías de la mitigación y la remediación. Caer en la discusión a estas alturas de si vamos a un incremento de dos o tres grados de temperatura media del planeta, y de sobre cuánto va a mitigar o fijar cada país, es caer en la trampa inadmisible de una economía cada vez más global que necesita crear el problema para luego generar el mercado de la remediación. Ya está bien de nuevos conceptos para lo evidente. Lo siento, no nos tomen por tontos.

Intuyo que la que hacía economía circular era mi abuela y, como decía Einstein,…la estupidez humana no tiene límites. Pero Santa Teresa también dijo que … la paciencia todo lo alcanza y, o bien el parásito es inteligente y se ha acantona en el hospedador para ir conquistando otros hospedadores, o bien el parásito infecta de manera estúpida y muere junto con su hospedador. Lo más probable es que el hospedador pueda con el parásito y lo elimine. Y eso es a lo que estamos abocados si no realizamos un cambio drástico en nuestro modelo de desarrollo.

 

logofundacion100_bigger*Eduardo de Miguel, director gerente de la Fundación Global Nature