(Fuente, Panorama Minero)

Termina el año 2015, termina un ciclo político para nuestro país, pero no sólo eso culmina. En materia minera hay buenas noticias que auguran un 2016 con perspectivas positivas: la liberalización del tipo de cambio y la eliminación de las retenciones ofrecen un nuevo panorama en materia competitiva que se puede cristalizar en el avance de proyectos con inversiones multimillonarias asociadas.

No nos cansamos de elogiar la decisión del presidente Mauricio Macri de elevar de rango a la industria minera al nivel ministerial. Las nuevas autoridades, formadas y con capacidad de gestión ya probada conforman un equipo ideal para encabezar un nuevo período en el cual se espera el fin de la caída del precio de los commodities y el despertar de un renovado interés por invertir en Argentina.

A la espera de la recomposición de las cotizaciones de los metales, celebramos las medidas que se están llevando a cabo en pos de posicionar a nuestro país como un destino para inversiones mineras. Conocedores de la perspectiva empresarial y de la necesidad de seguridad jurídica que grandes sumas de capitales como lo son los mineros, una medida como la quita de retenciones al sector surge como un importante incentivo.

Las retenciones siempre fueron una temática sensible: su inserción implicaba una significativa modificación al alza de la línea de costos, motivo mucho más que suficiente como para relegar por tiempo indefinido el avance de un emprendimiento de una industria caracterizada por su alto riesgo. La inclusión de las retenciones significaba perder competitividad ante vecinos sumamente poderosos, donde las decisiones de inversión se decantan hacia destinos donde la matriz impositiva es más favorable; queda confirmado que las retenciones atentaron contra ello, y su eliminación invita a pensar en un futuro más promisorio, sobre todo en un entorno donde la cotización de minerales  puede generar un rebote al alza en un período no muy lejano, por lo que hay que estar preparados para ello.

Así aparece un capital fundamental que permitiría retomar actividades exploratorias. Este ha sido un tema relegado y cuya importancia es central para el futuro de la industria, en momentos en que las principales minas en producción entran en la fase final del proceso.  Asimismo, permitiría el ingreso de inversiones tan importantes como lo son los US$25.000 millones necesarios para los proyectos Pachón, Agua Rica, Potasio Río Colorado, Navidad y otros cuerpos de clase mundial que posee la rica geología Argentina.

El empleo de miles de personas en proyectos situados en regiones totalmente inhóspitas, donde faltan inversiones genuinas, habla a las claras de la importancia que revierte la minería como factor de desarrollo, ahora potenciada por la quita de las retenciones.

Si hay que hablar de actores dentro del circuito minero, no se pueden dejar de mencionar los proveedores de bienes y servicios: aliados estratégicos de las empresas operadoras, es necesario que estén presentes desde las fases más tempranas de la vida útil de un proyecto para posicionarse en términos favorables. La quita de las retenciones significa un impacto positivo de magnitud, que puede alterar muy positivamente los tiempos de desarrollo de muchos emprendimientos, y para ellos los proveedores deberán estar atentos para tomar las ventajas que pueden emanar de comercializar productos y servicios de alto valor agregado en forma temprana.

La economía de toda la nación, pero muy especialmente las regionales se verán favorecidas con la activación de estos y otros proyectos, así como del “derrame” en proveedores, comunidades y responsabilidad social empresaria.

Mientras algunas provincias toman medidas reaccionarias prohibiendo la actividad minera, un nuevo viraje nacional posiciona a la actividad como pilar de la economía, poniendo énfasis en crear un ambiente amigable para los capitales extranjeros, revitalizando la premisa de que los recursos geológicos sólo son riqueza si se los explota.