La Comisión Europea ha presentado su nuevo paquete de medidas en materia de economía circular, un “ambicioso plan de acción”, que nace con el objetivo de impulsar la transición de Europa hacia una economía “que impulsará la competitividad mundial, fomentará el crecimiento económico sostenible y creará nuevos puestos de trabajo”. Una propuesta que ha recibido ‘peros’ por parte de algunos sectores que lo consideran un planteamiento “falto de ambición” y “muy lejos de las medidas prometidas”.

LAURA MARTÍN

En diciembre de 2014 la Comisión Europea (CE) decidió retirar una propuesta legislativa pendiente sobre residuos, y se comprometió a presentar, a finales de 2015, un nuevo paquete de medidas referido a todo el ciclo económico, no solo a objetivos de reducción de residuos; es decir, a crear un plan “mucho más ambicioso” en esta materia, trasversal y de calado, que desembocara en un verdadero impulso a la economía circular. Sería “un paquete global, un conjunto de acciones tangibles, amplias y ambiciosas”, que se presentaría antes de concluir el mandato de la actual Comisión.

Para ello, la CE ha invertido meses de trabajo, y el pasado mes de junio organizó en Bruselas una conferencia sobre el tema que congregó a más de 700 representantes de todas las partes interesadas. La participación estaba abierta a todos los que desearan contribuir “a la configuración de la política económica europea”. A este encuentro se sumaron otras actuaciones, como una consulta pública que, durante doce semanas-entre los meses de mayo y agosto- recibió más de 1.500 comentarios.

Tras estos trabajos preparatorios, por fin, el pasado 2 de diciembre de 2015 Bruselas revelaba los detalles de esta batería de propuestas que ha tardado más de un año en gestarse, una hoja de ruta que servirá “para ayudar a las empresas y a los consumidores europeos en la transición hacia una economía más sólida y circular, donde se utilicen los recursos de modo más sostenible”.

La propia Comisión Europea explicaba que las acciones incluidas en este paquete de medidas contribuirán a “cerrar el círculo” de los ciclos de vida de los productos a través de un mayor reciclado y reutilización, y aportarán beneficios tanto ambientales como económicos. La finalidad: “Obtener el máximo valor y uso de todas las materias primas, productos y residuos, fomentando el ahorro energético y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Esta es la razón por la que las propuestas de la CE sobre economía circular abarcan la totalidad del ciclo de vida de los productos: desde la producción y el consumo a la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias, y para ello contará con el apoyo financiero de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (EIE): 5.500 millones de euros procedentes de los Fondos Estructurales para la gestión de residuos, y adicionalmente 650 millones de euros aportados por Horizonte 2020 -el programa de financiación de la investigación e innovación de la UE-, además de otras inversiones a nivel nacional en materia de economía circular.

Una propuesta trasversal para una transformación profunda

El paquete, explica el vicepresidente primero de la CE, Frans Timmermans, “contribuye a las prioridades políticas generales al actuar sobre el cambio climático y el medio ambiente, al tiempo que impulsa la creación de empleo, el crecimiento económico, la inversión y la equidad social”.

“Nuestro planeta y nuestra economía no podrán sobrevivir si mantenemos el enfoque del ‘toma, fabrica, utiliza y tira’.Tenemos que conservar los recursos valiosos y explotar plenamente todo el valor económico que atesoran”, recalca.

En esta línea, la Comisión Europea defiende que la economía circular no sólo trata de reducir los residuos y proteger el medio ambiente, sino sobre todo “transformar profundamente el funcionamiento de toda nuestra economía, reconsiderando nuestra manera de producir, trabajar y comprar”. El nuevo paquete de medidas aprobadas será “el marco global que hará verdaderamente posible esta transformación”, apunta Timmermans.

La fórmula parece lógica: Si se consigue ser más eficientes en el uso de los recursos y reducir la dependencia de materias primas escasas, será posible desarrollar una ventaja competitiva.

“El potencial de creación de empleo de la economía circular es enorme, y la demanda de productos y servicios mejores y más eficientes se halla en plena expansión”, defiende Bruselas, que apuesta con este paquete de medidas, por “eliminar las barreras que encuentran las empresas para optimizar el uso de los recursos e impulsar el mercado interior de materias primas secundarias con el fin de lograr avances reales sobre el terreno y conseguir este objetivo conjuntamente, no solo con los Estados miembros, las regiones y los municipios, sino también con las empresas, la industria y la sociedad civil”.

 Las valoraciones más positivas sobre este nuevo paquete de medidas consideran evidente “la clara voluntad de la Comisión de transformar la economía de la UE y conseguir resultados”, algo que se demuestra con los incentivos que pone en marcha, gracias a los que deberán surgir progresivamente “formas innovadoras y más eficientes de producir y consumir”.

 Medidas concretas y un fuerte respaldo económico

 La propuesta europea para el fomento de la economía circular incluye medidas para reducir el despilfarro de alimentos, incluyendo una metodología de medición común, una indicación de fechas mejorada y herramientas que permitan alcanzar el objetivo de reducción en un 50% del desperdicio de alimentos antes del año 2030.

Asimismo, el Plan contempla la elaboración de normas de calidad para las materias primas secundarias con el fin de reforzar la confianza de los operadores en el mercado interior, un plan de trabajo sobre ecodiseño pensado para promover la reparabilidad, durabilidad y reciclabilidad de los productos, además de la eficiencia energética, y una estrategia específica para el plástico, que aborda los problemas relacionados, por ejemplo, con su reciclaje y biodegradabilidad, o con la presencia de sustancias peligrosas. El objetivo principal es reducir significativamente los residuos marinos.

La novedad de este paquete de medidas es, según Bruselas, el hecho de que incluye un calendario claro para las acciones propuestas y un marco de control “sencillo y eficaz”.

Propuesta sobre residuos

La propuesta legislativa revisada relativa a los residuos fija unos objetivos claros de reducción y establece una senda a largo plazo “ambiciosa y creíble”, según la CE,  que va acompañado de medidas concretas “para abordar los obstáculos sobre el terreno y las distintas situaciones que existen en los Estados miembros”.

Entre los elementos clave de la propuesta sobre residuos se encuentra un objetivo común para el reciclado del 65% de los residuos municipales de la UE de aquí a 2030, el reciclado del 75% de los residuos de envases para el mismo plazo y un objetivo vinculante de reducción de la eliminación en vertedero a un máximo del 10% de todos los residuos antes de esta fecha.

A esto se suma una prohibición del depósito en vertedero de los residuos recogidos por separado, la promoción de instrumentos económicos para desalentar la eliminación en vertedero, y una armonización de los métodos de cálculo de los porcentajes de reciclado en toda la UE.

Finalmente, el paquete en materia de residuos incluye medidas concretas para promover la reutilización y estimular la simbiosis industrial -convirtiendo los subproductos de una industria en materias primas de otra- incentivos económicos para que los productores pongan en el mercado productos más ecológicos y el apoyo a los regímenes de recuperación y reciclado, por ejemplo, de envases, baterías, aparatos eléctricos y electrónicos o vehículos.

 Expectativas moderadas, optimismo prudente

Según explica a Compromiso Empresarial el presidente de la Fundación para la Economía Circular, Carlos Martínez-Orgado, el nuevo paquete de medidas presentado por la CE “podría considerarse ambicioso si no existiera un precedente: el documento que la propia Comisión retiró hace casi un año. Pero como existe un referente pretérito, este nuevo paquete no cubre las expectativas que la propia Comisión habría creado en torno a él”.

En cualquier caso, para cumplir los objetivos de esta nueva propuesta “va a ser necesaria una gran voluntad política y un fuerte impulso que permita un cambio de paradigma”, apunta Martínez-Orgado, que pese a ello es optimista. “Es indudable que servirá para avanzar, pero es menos probable que consiga cubrir sus objetivos”,  recalca.

Y es que, “el tránsito de una economía lineal, como la actual, a otra circular es un proceso largo y complejo”. A su juicio, de momento, “no se ha hecho más que comenzar este camino, porque la economía circular  es mucho más que reciclaje. Supone un cambio de modelo, y muchos de los que tratan de apropiarse del concepto en su favor no comparten si quiera la oportunidad de este cambio”, remarca este experto.

Por su parte, la organización ecologista Amigos de la Tierra coincide en valorar la nueva propuesta de la Comisión Europea como poco ambiciosa. “Tras la eliminación del anterior paquete el pasado año, y la promesa de elaborar un plan nuevo más ambicioso, éste está muy lejos de las medidas prometidas para alcanzar esta economía circular”, señalan.

En su opinión, “los porcentajes de reciclaje y preparación para la reutilización se han visto reducidos del 70 al 65%, a la vez que se ha eliminado el porcentaje del 30% de reducción de desperdicio alimentario y se ha omitido la obligación de separar la fracción orgánica de los residuos en origen”; decisiones todas ellas, alertan, “que denotan la falta de compromiso por avanzar hacia una verdadera economía circular”.

En ese sentido, la responsable del Área de Recursos Naturales y Residuos de Amigos de la Tierra, Alodia Pérez, defiende que “es necesario avanzar hacia el residuo cero, en el que el material destinado a eliminación suponga cifras mucho más reducidas que las que presenta España y muchos otros países europeos en la actualidad”.

La organización reclama, en resumen, un paquete de economía circular “más ambicioso”, y que la Comunidades Autónomas y municipios españoles “tomen las riendas del camino hacia una sostenibilidad real en el uso de recursos naturales y gestión de residuos”.

Por Laura Martín

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