En un vertiginoso arranque de año, la onza de oro ha trepado al máximo registro en dos meses, solidificando su posición por encima de los US$1.100/oz; diversos factores se están cumplimentando para que el oro retome esta postura de alto atractivo: mercados de capitales en debacle y tensión geopolítica en regiones sensibles del planeta son una combinación ideal para que los inversores recurran el metal dorado. Durante la semana que finaliza, el oro ha tenido una tendencia bien marcada, con revalorizaciones constantes, que han permitido alcanzar los US$1.100/oz; en paralelo, la plata ha llegado hasta US$14,30/oz.

Lo que comenzó como una sospecha tomó forma: los mercados de capitales mundiales están bajo gran presión a la venta, especialmente luego de que la Bolsa de Valores de China operara por solo media hora el día jueves, registrando una caída del 7%, obligando a las autoridades regulatorias a suspender la sesión por el resto de la jornada, la segunda vez en menos de una semana. Este efecto se trasladó rápidamente a las cercanías de China, impactando en los mercados de Japón, Hong Kong y Australia.

Desde otro plano, la geopolítica también ha tenido una fuerte participación: el anuncio de Corea del Norte respecto a la disponibilidad de nuevos armamentos nucleares en combinación con las tensiones en Medio Oriente producto de las diferencias entre Irán y Arabia Saudí han creado bases de sustento para la revalorización del oro.

En EE.UU., la información económica publicada no impactó en forma apreciable, ello como consecuencia del gran efecto proveniente de Medio Oriente y el Sudeste Asiático; a pesar de que el Informe de Desempleo es el principal reporte mensual de la economía de EE.UU., donde se estimaba una recuperación de 210.000 puestos de trabajo en diciembre, ello no surtió efecto ante la magnitud de lo acontecido en otras regiones del planeta.

Las principales expectativas se centran en que se habría alcanzado un punto de rebote, allanando el camino para que el oro comience a cotizar al alza. Los análisis técnicos llaman a que los próximos pasos del oro serían consolidar la actual posición con el objetivo de romper la barrera de los US$1.120/US$1.125. Por su parte, la plata apunta a solidificar una base en el rango de los US$14,15/US$14,20 para encarar hacia a los US$14,30/oz en los próximos meses.