Leandro Zanoni / Periodista especializado en tecnología

Leandro Zanoni / Periodista especializado en tecnología. Fuente El Cronista
 Las cosas del Consumer Electronic Show

Fue el CES de las cosas. Como cada enero desde 1978, la semana pasada se realizó una edición más del tradicional Consumer Electronic Show (CES) en Las Vegas. Y el gran protagonismo se lo llevaron los objetos interconectados entre sí y con los dispositivos (smartphone, tablets, TV y ahora relojes).

Insisto con el tema en esta columna desde hace un buen tiempo, pero ahora la tendencia de Internet of Things (IoT) es una realidad. Ya forma parte de la estrategia de negocios de las grandes empresas. Intel, Samsung, LG, Sony y Ericsson, por mencionar algunas de las presentes en Las Vegas, mostraron en sus stands diferentes tipos de “casas inteligentes” donde sale música de las lámparas, las persianas se bajan solas con la luz del sol, las películas se proyectan en la pared desde un diminuto dispositivo, la heladera pide comida al supermercado, se controla el riego del jardín desde otro país y así. La tecnología avanzó tanto que ya es posible hacer lo que la imaginación permita.

Según la consultora Gartner, habrá para 2020 unos 26 mil millones de dispositivos conectados en todo el mundo. Decía que ya es un negocio estratégico para la industria porque la IoT genera grandes volúmenes de información, cuyo valor va de la mano del análisis en tiempo real. IBM estima que casi el 90% de los datos generados no llegan a ser analizados y más del 50% de ellos pierden su valor minutos después de generarse si no se los aprovecha.

En la keynote de la coreana Samsung durante el CES (tal vez la más importante de todas), su presidente WP Hong dijo que IoT era estratégico para su compañía y explicó el trabajo que están haciendo mediante tres pilares: 1) Dispositivos. Bio procesadores para monitorear la respiración, corazón etc, diseño y baterías de larga duración; 2) Plataformas. Que generen interoperabilidad entre el ecosistema de Smart Things (la empresa que compraron hace dos años), los más de 20 mil desarrolladores que trabajan en soluciones abiertas y los demás proveedores (como Cisco, Intel, Microsoft y GE); y 3) Seguridad.

Ningún mundo conectado será posible ni virtuoso si todos nuestros datos y los de las empresas vuelan por el aire y quedan al alcance de cualquier hacker. Para eso trabajan en la plataforma de seguridad Knok (disponible ya en 26 países) que planean llevarla hasta a los autos conectados. Para eso, la alemana BMW mostró un prototipo de auto que estaciona solo y con una integración total con los dispositivos del hogar.

Por su parte, y en la misma dirección, Intel presentó Curie, su nuevo procesador para conectar objetos. Es diminuto (del tamaño de un botón) y tiene una batería de larga duración. Sus posibilidades son casi infinitas, porque se adhiere a cualquier material y recolecta información en tiempo real. Ropa para deportistas, accesorios, etc. En su stand mostraron desde vestidos inteligentes (que usará Lady Gaga en la entrega de los Grammy en febrero) hasta anteojos para correr que hicieron con la firma Oakley que monitorean el rendimiento físico en tiempo real. El negocio de la empresa de microprocesadores va cambiando hacia el IoT, aunque todavía más del 70% de sus ganancias se las deben a la venta de computadoras, notebooks y servidores.

Casas, autos, accesorios y ropa conectada.¿Cuál es el siguiente paso del IoT? Las industrias. Retail, manufactura, logística y mantenimiento presentan una enorme cantidad de posibilidades de nuevos negocios. En nuestro país empresas como Globant, QuadMinds, Wolox, y Edrans son algunas de las que picaron en punta y ya exportan servicios de IoT. Exo, el fabricante local de computadoras, creó el año pasado una división especial dedicada a servicios de IoT para hogares y la industria de la salud. Y Tomás Pierucci y Martín Diz, dos de los cuatro argentinos creadores de la valija inteligente BlueSmart (fabricada en China), también dieron el presente en el CES de Las Vegas y recibieron elogios hasta de Shaquille O’Neal.
Los negocios del futuro están ahí. Conectados.