(Fundamin) El panorama económico actual se presenta complicado, tanto a nivel internacional como nacional, pero hay provincias cuyas matrices productivas son fuertemente dependientes de un monocultivo o de una industria que coyunturalmente presenta un horizonte oscuro, ante el cual la minería debería aparecer como alternativa válida.

Argentina es un país con importantes recursos que posibilitan el desarrollo del sector agropecuario, del ganadero, de la vitivinicultura, del petróleo y la minería, por nombrar sólo a algunos de los más relevantes. El consenso social y la decisión política son herramientas indispensables para que una sociedad dirima cual es el modelo de desarrollo socio económico por el que opta.

Si bien la tradición y los recursos con los cuales la provincia o región cuentan suelen ser determinantes de dicha elección, hay momentos en que las circunstancias llevan a tomar decisiones basadas en la racionalidad, el conocimiento técnico y las oportunidades que la coyuntura ofrece. Así han surgido países que se han convertido en referentes mundiales de ciertas industrias.

Así bregamos por el conocimiento técnico como base para tomar decisiones en referencia a la minería. Ante la incertidumbre que ciertas industrias plantean a nivel global y repercuten muy duramente en el plano nacional y en las economías regionales, creemos firmemente que la minería debería ser una opción que los gobernadores de las provincias con potencial minero de clase mundial deberían sopesar. La minería es una alternativa para el desarrollo socioeconómico de la región, generadora de puestos de trabajo genuinos, sería una respuesta a la preocupación que sin lugar a dudas los gobernadores tienen respecto al nivel y calidad de empleo en sus provincias. Asimismo los estándares de seguridad laboral y cuidado medioambiental son pilares de la Nueva Minería, fundamentales a la hora de mantener el valor de las acciones de las empresas en las bolsas en las cuales cotizan.

El conocimiento genera confianza y el rol del Estado es el de fiscalizar el accionar de las empresas mineras. Así la minería tiene una lógica intrínseca que vigila los estándares de excelencia internacional pero la coordinación con otros actores como las comunidades y el Estado son la garantía de un desarrollo socio- ambientalmente responsable.

Así, este nos parece un momento crucial para que los gobernadores tomen decisiones políticas firmes de apoyo a la actividad minera en sus provincias como alternativa para la diversificación de su matriz económica.