(Nota de Opinión: fuente Infobae.com)

Juan Carlos Villalonga fue años atrás la cara visible de Greenpeace. En 2013, pasó a las filas del macrismo y presidió la Agencia de Protección Ambiental porteña. El 2015 resultó electo diputado de la Ciudad por el frente Cambiemos. 
Juan Carlos Villalonga fue años atrás la cara visible de Greenpeace. En 2013, pasó a las filas del macrismo y presidió la Agencia de Protección Ambiental porteña. El 2015 resultó electo diputado de la Ciudad por el frente Cambiemos. 
Greenpeace, organización que usted representó en el pasado, se opuso a la quita de las retenciones a la minería por ser un “premio a una de las industrias más peligrosas y contaminantes”. Usted, en cambio, apoya esa decisión. ¿Por qué?
— No coincido en calificar a las retenciones a las exportaciones como “premios” o “castigos”, me parece una distorsión en el concepto de ese instrumento económico. Si lo que queremos es “premiar” o “castigar”, es decir, promover o desalentar una industria, los instrumentos más aptos para hacerlo son otros, mucho más directos y consistentes con el objetivo buscado. Creo confuso vincular la “peligrosidad” de la actividad y la “contaminación” con las retenciones a las exportaciones.
Para procurar un mejor desempeño del sector minero hay instrumentos mucho más directos, como tener mejores organismos y roles de control, tanto a nivel provincial como nacional, imponer fuertes sanciones económicas ante conductas y episodios como el ocurrido en el vuelco de cianuro el año pasado en Veladero. Se puede evaluar si las regalías que hoy se pagan son suficientes o no, y por supuesto, está el estricto cumplimiento de las normas ambientales y laborales que emergen de la legislación argentina. Todas esas normas (como glaciares) deben ser exigidas y aplicarse sanciones ante incumplimientos. Yo pongo el foco en ese conjunto de políticas e instrumentos, no en las retenciones.
 
— ¿Fue usted el que cambió de postura?
— No tengo un cambio de opinión. Para el cumplimiento de la legislación ambiental, siempre he reclamado política de Estado para regular, controlar y sancionar. Una acción directa del Estado.
¿Cuán rentable es la minería actualmente en Argentina y cuánto mejorará con esta decisión?
— La quita de retenciones en la minería es evaluada positivamente por el área económica nacional y, tal vez lo más importante, por los propios gobernadores que comenzaron a ver con preocupación la disminución en la actividad económica en sus provincias. La medida fue tomada dentro de un esquema mayor de puesta en orden de las condiciones macro de la economía nacional. Ahora, esto no quiere decir en absoluto que no haya que corregir muchas cosas dentro del sector minero.
 
Desde el punto de vista de la producción y del trabajo, ¿en cuánto calcula el impacto de la medida?
— La evaluación que hacen las provincias es que esto impacta positivamente en sus economías, esa es la razón por la que reclamaban esta medida. En momentos de baja en los precios internacionales el Estado Nacional debe acudir en ayuda de las provincias más afectadas. En el caso de Chubut y Neuquén, por ejemplo, con transferencias directas a través de sostener un precio del crudo para que no haya despidos. A la quita de retenciones las provincias lo asimilan como una transferencia de dinero, el que antes quedaba en Nación y ahora impactará en sus economías.
¿Cómo vuelve a percibir el Estado los 223 millones de dólares al año que recibía a través de las retenciones a las exportaciones?
— Recordemos que el impuesto a las exportaciones es un impuesto nacional no coparticipable. Las retenciones funcionan como un regulador del precio internacional y el precio interno y fueron eliminadas en un momento de precios internacionales bajos, obedeciendo a una lógica propia de este impuesto que es la transitoriedad.
Desde San Juan, el presidente Mauricio Macri anunció la eliminación de las retenciones a la minería. La oposición y organizaciones ambientalistas cuestionaron la medida.
Las empresas del sector tienen vigentes numerosos beneficios fiscales, desde la amortización acelerada de inversiones en infraestructura, la eximición del pago de aranceles del IVA por importación de maquinarias o el impuesto al cheque, entre otras. Además, paga solo un 3% de regalías, un porcentaje que se considera bajo. Ahora, se le suma esta nueva quita de retenciones. ¿No es una industria ya con demasiados beneficios?
— Hay que desestructurar paulatinamente el sistema de subsidios directos de la actividad. Hay que mejorar el 3% de regalías, esa es una medida estructural que debe revisarse, pero integralmente. Sostengo que la minería no debe subsidiarse, debe pagar todos sus costos, por eso el régimen de promoción minero debe ser repensado a la luz de cómo la minería camina hacia una lógica de un uso más eficiente de los recursos naturales, se concentra en los minerales esenciales, desarrolla mejores prácticas y desarrolla una cadena de valor localmente, incluyendo el refinamiento de minerales provenientes del reciclado. La minería debe confluir finalmente hacia la lógica de una economía de la sostenibilidad, es decir, una economía que dependa cada vez menos de la extracción de recursos naturales.
¿Es posible la denominada “minería sustentable”?
— No existe la minería “sustentable”. Por definición no lo es, una actividad extractiva de recursos no renovables no lo puede ser. Uno debe aspirar a una minería responsable que procure minimizar la tasa de extracción por la vía de un uso más eficiente de los materiales y que la actividad extractiva que se realice se la haga con los máximos estándares.