Se destinan 6150 millones de euros de fondos europeos destinados a gestionar y reutilizar residuos.

“Escoge una vida, escoge un trabajo, una carrera, una familia. Escoge una maldita televisión grande, escoge una lavadora, un auto;  ser consumista, y preguntarte quién eres un domingo por la mañana. Escoge pagos bajos de tu hipoteca, ropa de descanso y maletas que coordinen. Escoge un traje de tres piezas pagado a plazos. Escoge estar en el sillón viendo programas idiotas de televisión mientras tragas comida basura. Escoge a tus amigos, escoge tu futuro, escoge una vida”. (Trainspotting)

La fórmula de la metamorfosis procede de la naturaleza y funciona. La economía ciudadana sitúa al  ciudadano en el centro de la actividad económica, con un rol activo.  Metamorfosis, cambio de códigos, de conductas, de lenguajes, de negocio, de estrategias. Cambio de aires. Hemos pasado de un modelo de producción lineal, que se ha quedado atrás, porque no da respuestas  ni ecológicas ni sostenibles a este momento.

El modelo lineal, con la filosofía de  usar y tirar, ha  acabado. La producción circular, incluye la recuperación de una parte de la vida de cada producto. Se trata de rediseñar, reutilizar, recuperar la energía y los materiales. Muchas compañías ya trabajan con estos criterios, sobre todo en la industria tecnológica. La responsabilidad y respeto al  medio ambiente están totalmente asumidos desde las empresas pero queda mucho por hacer respecto al diseño, al montaje, a la distribución y al reciclaje de bienes.

Y lograr evitar realidades como que sea más costoso el separar o reparar cada uno de los componentes de un teléfono que triturarlo. Porque el fantasma de la obsolescencia programada, sigue ahí, muchos productos,  sobre todo los electrónicos, están pensados para tener un ciclo de vida determinado, generalmente corto, para obligar al consumidor a comprar otro. Ante la necesidad de recuperar un bien, está la capacidad de repararlo y actualizarlo.
No es necesario tirarlo. Pero es una cuestión vinculada con el marketing, y la feroz competencia del mercado, que obliga a innovar constantemente y sin mesura.

La dinámica de las modas y las campañas  de publicidad, hace que uno cambie de producto sin cuestionarse la necesidad ni lo que ocurre con lo que vas a tirar. Otras veces simplemente nos dejamos llevar por la tecnología. Pero las nuevas generaciones han recuperado el valor de la segunda mano.

Son los primeros dispuestos a vender aquello que no utilizan alargando su vida, y optimizando los recursos que en ellos se invirtieron. Esto supone un cambio de mentalidad, que encaja con las propuestas de la economía circular. Los recursos naturales escasean cada vez más en el mundo y la única manera de resolverlo es reduciendo el consumo de ellos y, cuando es imprescindible, hacerlo de manera más sostenible.

Mientras medio mundo está aún noqueado por los flecos de la crisis económica más grave sufrida desde la de 1930, hay expertos que ya están pensando en que hay que cambiar las estructuras de producción para crear riqueza y empleo al tiempo que se reduce el impacto medioambiental. En esta línea el Ejecutivo comunitario aprobó un ambicioso paquete de medidas para impulsar la competitividad, la producción y el consumo a la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias, para lo que se destinarán 6.150 millones de euros