Vicente Aparici. Patrono Fundación Economía Circular.

Una de las factores fuerza que posibilitan una Economía Circular es sin ninguna duda alargar el tiempo de vida del producto. Y dentro de este elemento  hay una estrategia clave que debe ser considerada, la reutilización de productos y componentes así como la reparación.

Reutilizar significa cualquier operación por la cual productos y componentes que no son concebidos como residuo se utilizan de nuevo para el propósito para el que fueron concebidos. Con ello se consigue conservar las características físicas de la materia prima así como la energía que se utilizó para el producto o los componentes.

Para una correcta reutilización es necesaria una adecuada preparación. Ello significa testar, limpiar, reparar o recuperar, operaciones por las que el producto o componentes que tenderían a desecharse se preparan para ser utilizados sin necesidad de ningún proceso de producción anterior.

Todo ello ha sido recogido de forma clara en la 2008 Waste Framework Directive (EU, 2008) que establece cinco pasos en la jerarquía de rechazos. La primera prioridad es prevenir la generación de rechazos, seguida de la preparación para reutilizar, reciclar, recuperar y solo después de todo esto rechazar.

Basado en ello, y debido a que la reparación es intensiva en mano de obra, aparece además un  nicho de empleos muy a menudo conectados con pequeñas y medianas empresas o incluso empresas de economía social, como las que conocemos en  nuestro país. Koopera (País Vasco), Tots Units (Comunidad Valenciana) o Traperos de Emaus (Navarra), por citar algunos ejemplos, son distintas empresas de economía social que funcionan en España con un éxito muy relevante y que se encuentran agrupadas en AERESS. También hay a la vez muchas pequeñas empresas de carácter privado o autónomo que existen en este sector. (Nunca se me irá de la cabeza la imagen de mi padre reparando calzado).

Era algo muy habitual en el pasado que, una mala percepción del modelo económico, las modas, el deseo de “estrenar”, las apariencias, y tantas cosas más, ha ido relegando de forma equivocada y que la economía circular vuelve a poner en valor. Reparar y recuperar no debe entenderse como un signo de pobreza sino de conciencia ambiental clara y de oportunidad de crear empleos verdes, a menudo de carácter social, a nivel local, que no debemos permitirnos el lujo de perder. Países como Alemania u Holanda, que son de los llamados ricos en Europa, tienen numerosos ejemplos de lo que llamaríamos el mercado de segunda mano.

A título de ejemplo diré que la red de centros de reutilización de Holanda además de evitar 4kgs por habitante /año de residuos, garantizo empleo para más de 3800 personas a tiempo completo durante el 2012. Un claro beneficio ambiental y social.

Alargar la vida del producto es un elemento que refuerza la economía circular y como hemos expuesto, la reparación y la reutilización son estrategias clave para ello. Ahora toca que cada uno de nosotros, nuestros gobiernos, nuestras organizaciones o empresas, mostremos una actitud proactiva a ello. Tiene compensaciones económicas, ambientales y sociales suficientes como para sentirse orgulloso de ello.