Con los desechos de una familia, se obtienen 160 kilos de abono en un año. No hace falta mucho espacio para convertir basura en tierra fértil. ¿Cómo compostar en casa

Las familias cordobesas podrían reducir en al menos 8,4 kilos la cantidad de basura que desechan por semana si en algún espacio al aire libre montaran un compostaje.

Al mismo tiempo, aprovecharían los desechos orgánicos para producir su propio abono para plantas y pasto. Al cabo de un año, obtendrían 160 kilos de tierra.

Gráfico Un hábito domiciliario

No hace falta dinero, tiempo extra ni mucho espacio. Un balcón ya es suficiente. Cualquiera puede tener un compostaje, en el que la basura orgánica se convierte en fertilizante.

Según datos de la Municipalidad de Córdoba, en la Capital se producen dos mil toneladas de residuos por día. Son 1,72 kilos por persona.

En tanto, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) estima que 300 gramos corresponden a material compostable: restos de verduras crudas y cocidas, de frutas, cáscaras de huevo, saquitos de té, yerba, café, servilletas de papel y rollos de papel de cocina, además de residuos del jardín, como hojas, pasto, ramas, restos de poda, etcétera.

Si cada vecino adquiriera el hábito de compostar, al término de un año habría contribuido a evitar la emisión de dióxido de carbono “equivalente a lo que producen 600 kilómetros de recorrido de un auto naftero”, explicó Violeta Silbert, ingeniera agrónoma del Inti Córdoba.

Además, se ahorra el combustible destinado a la recolección y el aporte al suelo del que no habría necesidad de extraer mantillo, entre otros beneficios ambientales y económicos.

Cómo se hace. Hay composteras que se adaptan a todos los escenarios y tipos de familia. Sólo hace falta un espacio al aire libre.

La cantidad de residuos compostables que se producen depende de los hábitos alimentarios y urbanos.

“Una persona que cocina dos veces al día en su casa, con verduras, frutas y huevos, y además toma café y mate, genera unos 250 gramos de basura compostable por día. Si tiene además residuos de jardín, porque corta el pasto, por ejemplo, necesita una compostera de 73 litros”, explicó Silbert.

A ese recipiente van los residuos orgánicos. Lácteos, grasas, huesos y carnes no, ya que son de difícil degradación. Tampoco las comidas elaboradas. Lo ideal es mezclar una parte de residuos verdes (frutas, verduras, café, te, etcétera) con dos partes de marrones (hojas secas, césped seco, aserrín y cáscaras de huevos).

Las lombrices californianas facilitan el proceso de descomposición, porque van aireando la masa de residuos. Hace falta una lombriz por cada gramo de generación de residuos. En Córdoba, hay varios lombricultores, aunque se reproducen con tanta facilidad que casi siempre se consiguen a través de personas con composteras.

La humedad debe ser la justa. Por eso, en verano es conveniente tapar la compostera para que no ingrese agua de lluvia. Hay que mover el material periódicamente para el control de la aireación. Conviene también triturar los residuos en tamaños de cinco centímetros para facilitar la degradación.

Al cabo de un tiempo se convertirá en compost con olor a tierra mojada. Listo para el jardín.

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