Investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña UPC logran reciclar los materiales merced a unos microorganismos, sin calor ni reactivos- Las placas de los aparatos electrónicos tienen hasta un 40% de componentes valiosos.

Bacterias para recuperar los metales de los teléfonos móviles

MARC VILA

Antonio Dorado (centro) y su equipo en el Departamento de Ingeniería Minera de la UPC, en el campus de Manresa.CTOR

DOMINGO, 24 DE ABRIL DEL 2016 – 18:13 CEST

Las placas base de los teléfonos móviles y otros muchos aparatos electrónicos ya en desuso contienen hasta un 40% de metales, algunos tan valiosos como el oro, la plata, el platino o el paladio, pero su recuperación es un proceso sumamente difícil porque loscircuitos integrados están soldados al plástico y no se pueden separar manualmente. Es decir, no basta con triturarlos. Las opciones principales son la fundición en hornos a 1.200 grados, un proceso de elevado consumo energético, o bien el uso de reactivos agresivos que lo disuelven todo.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) ofrece una alternativa basada en el uso de unos microorganismos que de forma natural se pueden encontrar, por ejemplo, en las aguas residuales de las depuradoras. Sus trabajos en laboratorio han demostrado que bacterias ‘Acidithiobacillus ferrooxidans’ son capaces de oxidar y separar los metales de los otros materiales no recuperables, resume Antonio David Dorado, delDepartamento de Ingeniería Minera, Industrial y TIC, en el campus de Manresa de la UPC. El proceso es conocido comobiolixivación. “Hemos podido demostrar la potencialidad de la técnica”, prosigue.

Bacterias para recuperar los metales de los teléfonos móviles

UPC

Placas empleadas en el experimento de la UPC en Manresa.

EL PROCESO

Una vez retirada la carcasa y la batería del móvil, la placa se somete a una preparación mecánica (trituración) para facilitar el buen contacto con los microorganismos (la bacteria ‘Acidithiobacillus ferrooxidans’ se extrae de la naturaleza y luego es posible cultivarla en laboratorio). Para que funcione, precisa Dorado, “es necesario controlar las condiciones que afectan a la actividad de los microorganismos, como el pH, la temperatura o las concentraciones de sales”. Como resultado del proceso, el metal queda disuelto y, mediante un proceso de separación, se recupera para ser utilizado de nuevo.

Los microorganismos permiten extraer de la chatarra lo que aún se puede reaprovechar y que, en caso de no extraerse, podría contaminar el entorno. Además, prosigue Dorado, el proceso es más económico y puede ser aplicado cuando las bajas concentraciones de metales hacen que las técnicas convencionales no sean viables.”No hay que introducir más reactivos porque las bacterias no se gastan. Para ellas, es un proceso natural”, insiste Dorado. El equipo de la UPC en Manresa empezó a trabajar hace años con la bacteria para la descontaminación de minas. “Conocemos muy bien cómo se comportan”, dice. De hecho, también se investiga con otros microorganismos, pero ‘Acidithiobacillus ferrooxidans’ es la más prometedora.

“Puede parecer poca cosa, pero no lo es si multiplicamos por los millones de móviles que se tiran cada año”, insiste. En una tonelada de placas puede haber, dice Dorado, 130 kilos de cobre, que es el elemento más habitual, y unos 350 gramos de oro. “Siempre es una proporción superior a la que encontraríamos si fuéramos a buscarlos a las minas”, añade. En una placa hay hasta 60 elementos distintos. La biolixivación se ha empezado a poner en marcha con placas de móviles, pero se podría adaptar fácilmente a otros tipos de desechos electrónicos.

Los investigadores buscan ahora en qué condiciones se puede potenciar el proceso de extracción para que sea competitivo. “A nivel de laboratorio tenemos ya plantas piloto, pero nuestro objetivo final es que esto pueda generalizarse como proceso industrial”. “Para hacerlo a escala mayor, sería clave tener el apoyo de alguna empresa interesada”, concluye.

Un problema ambiental o un prometedor negocio

Según datos facilitados por el Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat, en el 2014, último año con cifras disponibles, se recogieron selectivamente en Catalunya 2.287 toneladas de aparatos electrónicos de informática y telecomunicaciones, incluyendo los teléfonos móviles, lo que indica la magnitud del problema ambiental y las expectativas de negocio si el reciclaje fuera más fácil (actualmente, muchos de los aparatos son llevados al extranjero para su fundición en empresas especializadas).


Recyclia, plataforma que agrupa a diversas en entidades del sector en España, recuerda que, por término medio, en un teléfono estándar de unos 100 gramos se pueden extraer 62 gramos de plástico (propileno, poliestiereno, policarbonato), 25 de metales (cobre, aluminio), 0,08 de metales preciosos (oro, paladio, platino) y un 10% de sustancias irrecuperables como la fibra de vidrio. Recyclia ha gestionado más de 100.000 toneladas de residuos electrónicos desde el 2001.