He asistido a la II Jornada Internacional sobre esto, organizado por SUST4IN. Muy bien, hacen falta muchos de estos eventos para concienciar a todas las personas de los retos que la Insostenibilidad nos plantea.

La charla de apertura ha corrido a cargo de Sirpa Pietikåinen, Eurodiputada por Finlandia. Predicando con el ejemplo, lo ha hecho por Skype, con mínima huella de carbono. Viajamos demasiado.

Muy interesante su intervención, está impulsando mil y una medidas de Economía Circular en la Unión Europea. Resalto una frase: “En 30 años, si seguimos como hasta la fecha, la humanidad necesitará 4 planetas para satisfacer sus necesidades de agua, energía, alimentos y otros recursos…” No tenemos 4 planetas. Tendremos que cambiar la otra parte de la frase: No será posible “seguir como hasta ahora”.

Ha habido 8 intervenciones más, algunas teóricas sobre lo que significa el Análisis del Ciclo de Vida de productos y servicios, la Economía Circular, la competitividad,.. Otros se han centrado en las experiencias individuales de empresas como Correos, Saint-Gobain, Knauf y Repsol. Las dos últimas, muy ilustrativas de los programas de la UE y del CDTI  en apoyo de la Economía Circular.

Las empresas hacen lo que pueden en un entorno todavía por definir, casi siempre por motivación de sus matrices europeas o de sus mandos intermedios… Dando pasos en la buena dirección, pero en ausencia de políticas claras de cual debe ser el futuro sostenible. Con la presión de la cuenta de resultados, de los pedidos. Y la ausencia de una clara demanda de los consumidores finales.

Los consumidores solo buscan las soluciones más competitivas, por lo que he razonado que necesitamos una señal de precio que internalice los costes externos de la insostenibilidad, que haga más caras las soluciones que hoy parecen más baratas, pues no soportan el coste del daño que producen. Me limitaré a los ejemplos puestos en la Jornada

(a) Si los residuos de la rehabilitación de viviendas (placas de yeso, etc) se tiran a vertederos, el daño a los ecosistemas terrestres y marinos puede ser billonario. Penalícese el vertido incontrolado. Busquen soluciones para reutilizar esos materiales, de manera que sea más barato hacerlo bien que hacerlo mal.

(b) En un mundo con varios cientos de millones de habitantes, la lana de oveja o el algodón eran más sostenibles que las fibras sintéticas o la lana de roca. Camino de 8.000 millones de habitantes, no parece que haya capacidad animal de suministrar las fibras textiles o de aislamientos. Pero hágase de manera que se minimice el efecto en emisiones y otros efluentes.

(c) Sin duda, los 2000 productos que fabrica REPSOL son necesarios para la sociedad. Sin duda, sus refinerías e instalaciones son modelo de eficiencia y huella de carbono. Pero la humanidad necesita erradicar la quema de combustibles fósiles en algún momento del Siglo. Las petroleras tendrán que reinventarse…

(d) Interesante la iniciativa de Correos de minimizar su huella de carbono.

Yo creo que todas las piezas del rompecabezas encajarán mucho mejor a partir de que la UE (y el resto del mundo) encuentren la manera de internalizar los costes externos de la contaminación, ya sea esta por emisión de gases invernadero, por arrojar residuos al vertedero o por consumo excesivo de agua. No hay varita mágica que lo arregle todo, pero un impuesto progresivo a las emisiones de CO2 (y otros gases) encarecerá progresivamente: las cerezas chilenas en diciembre, las flores holandesas de invernadero, las placas de yeso arrojadas al vertedero, los envíos postales no verdes, el carbón, el gas, la gasolina, el gasóleo y la lana de roca que no sea respetuosa con el medio ambiente…

Eso sí, esta solución debe ser fiscalmente neutra y devolver a los ciudadanos el 100% de lo recaudado.