El responsable del gestor de envases pide un compromiso a todos para cumplir con los objetivos europeos

Con las estadísticas oficiales en la mano, España continúa por detrás de sus socios europeos en lo que a reciclaje se refiere, lo que no solo es un problema desde un punto de vista ecológico, sino que también priva al país de las oportunidades de negocio que la economía circular ofrece. Óscar Martín (Madrid, 1968), consejero delegado de Ecoembes, la empresa sin ánimo de lucro que se encarga de la mayor parte de los envases de España, reconoce —con matices— estas deficiencias y se declara ferviente partidario de redoblar esfuerzos para que España cumpla los objetivos europeos de reducción de residuos, una tarea en la que deberán participar ciudadanos, instituciones y empresas. En el capital de Ecoembes participan los mayores fabricantes de envases, productores de bienes de consumo y grandes empresas de distribución.

Pregunta. ¿Son correctas las estadísticas que posicionan a España en el vagón de cola del reciclaje en Europa?

Respuesta. En la Unión Europea existen cuatro modelos para contabilizar el reciclaje y cada uno elige el que quiere. Por ejemplo: en España nunca hemos contabilizado los residuos gestionados por el comercio, y eso perjudica el porcentaje total. En consecuencia, desde hace muchos años las estadísticas no son comparables. Y aunque pueden servir para revelar tendencias, tampoco son fiables. Es por eso que las estadísticas nunca nos pueden dar la base de las estrategias. Afortunadamente, una de las medidas que lleva a cabo el paquete de Economía circular de la UE es empezar a homogeneizar las estadísticas.

CONTRA EL DEPÓSITO

Ecoembes se ha puesto abiertamente en contra de la iniciativa que pretende recuperar la posibilidad de retornar las botellas a las tiendas, un sistema que funciona en países como Alemania y Países Bajos (donde el Gobierno está tomando medidas para eliminarlo). Algunas comunidades autónomas, como la valenciana, ya han presentado un proyecto que aplicaría un depósito de 10 céntimos a todos los envases que se devolvería solo si se regresa al minorista en buenas condiciones. Para Martín, este sistema encarece la cesta de la compra y, sobre todo, ya ha perdido su lógica ecológica: “El depósito tenía sentido cuando existían embotelladoras en todos sitios. Pero esto ya no es así”.

P. ¿Y como quedará España?

R. Yo creo que una vez las aplique, España saldrá reflejada con la realidad máxima. Pero, sea cual sea, esa realidad no nos debe dejar complacientes. Hay mucho hecho, pero mucho por hacer.

P. ¿Cuál es el potencial económico de la economía circular?

R. Lo vemos como una oportunidad desde varios aspectos. En el económico, hayun estudio de la Fundación Ellen McArthur que afirma que pasar una economía de usar y tirar a una circular supondría unos ahorros de 480.000 millones de euros, que se dice pronto: es entre un 3% y un 4% del PIB europeo. De esos, 21.000 millones serían en España. Pero además es una oportunidad social. Hay 175.000 puestos de trabajo ligados a los residuos, de los que Ecoembes aporta 42.000.

P. ¿Cómo se logra desatar ese potencial?

R. Lo primero es que sigamos sumando. Nos queda mucho por recorrer para llegar a la economía circular. De los 24 millones de toneladas que generamos, tan solo trabajamos de forma directa sobre un 15% a través de empresas como Ecoembes. Es cierto que los envases comerciales e industriales se aprovechan, ¿pero qué pasa con el resto de los residuos? Nos faltan políticas para que el resto entre en la economía circular. No podemos seguir esquilmando el planeta. Con pequeños gestos, hay que tratar de llegar al ciudadano enseñándole las oportunidades.

P. ¿Es solo el ciudadano el que debe actuar?

R. No, para nada. Por un lado las empresas se tienen que sensibilizarse de que su modelo productivo tiene que cambiar: que todo lo que generan para ser puesto en el mercado ha de ser reciclable y sostenible, así como evitar el sobreenvasado. Todo esto permite que el consumidor tenga una opción responsable, porque reciclar ha de seguir siendo un acto voluntario y no obligatorio. Luego, las instituciones locales deben facilitar las opciones de reciclar donde haga falta, donde quiera que estén los ciudadanos. Y eso lo están haciendo, y hay que señalar la buena actuación de las autoridades locales. Por último, los reguladores” debemos crear políticas proporcionales que hagan que lo que hacemos tengan un retorno social y ambiental.

P. Los envasadores deberán cambiar de paradigma y eso supone costes.

R. Ya hay mucha inversión detrás y mucho compromiso por parte de las empresas. Y tenemos que seguir en ese camino. Una sociedad de la economía circular no solo se alcanza haciendo que el ciudadano pueda reciclar. Lo que ponemos en manos del ciudadano también tiene que estar alineado con ese objetivo. Tiene que haber un verdadero compromiso por el ecodiseño, no solo en los envases sino en todos los productos. Esa es la primera piedra de la economía circular. Y las compañías lo están haciendo. En los últimos 15 años las empresas han tomado más de 36.000 medidas que han ahorrado medio millón de toneladas al año. Esto es importante, pero es más importante seguir avanzando.

“El ecodiseño es una oportunidad increíble para las empresas, porque no solo hacen productos más sostenibles sino que también ahorran en materiales”

P. ¿Tienen cuantificado qué supone económicamente el desarrollo del ecodiseño?

R. No. Pero desde luego también es una oportunidad increíble para las empresas, porque no solo hacen productos más sostenibles sino que también ahorran en materiales.

P. ¿Y cuál es su responsabilidad en todo esto?

R. En nuestro ámbito de actuación, a nosotros también nos falta mucho por hacer, de ahí nuestro plan estratégico para los próximos años que hemos presentado hace poco. Hoy gestionamos el 72% de los envases, y queremos llegar a los 80%. Queremos poner al ciudadano en el foco de nuestra atención, con productos más sostenibles, ampliando la cantidad de puntos de recogida —queremos instalar 100.000 contenedores más hasta 2022— y mejorando aún más nuestra tarea de sensibilización. Con dos principios transversales: primero, la innovación, y segundo, la ética y la transparencia.

P. ¿Qué pueden aprender otros países del modelo español?

R. Primero, la tecnología: en España es de primer nivel. Tenemos un nivel de ingeniería digno de mención y que debemos cuidar más. Es por eso que queremos trabajar con los emprendedores: tenemos un plan de intraemprendimiento, que es la fase de partida para el extraemprendimiento. La segunda pata es la eficiencia, España puede calificarse como modelo en materia de envases, pero en lo otro aún queda camino por recorrer. Tenemos que atacar la globalidad de los residuos. No puede ser que este país solo haya normativas que regule el 30% de los residuos: los que ya estamos aquí vamos a mover bien poco la tasa de reciclaje. Hay que ir detrás de la responsabilidad de los residuos, y hace falta una verdadera conciencia de la necesidad de llegar al vertido cero.