Pablo Caviedes, socio gerente de NEOCONSULT S.R.L. y experto en la generaciónde energía a partir de recursos biomásicos, identifica una serie de proyectos que podrían desarrollarse rápidamente en nuestro país a partir de desechos, en entrevista para energiaestrategica.com.
Guido Gubinelli

Por Guido Gubinelli
guido.gubinelli@energiaestrategica.com

Entre la inmensa variedad de recursos que ostenta Argentina, y teniendo en cuenta su experiencia en el sector de la biomasa, ¿qué proyectos identifica en los que se podría aprovechar desechos biomásicos rápidamente y no se está actuando?

Bueno, muchos. Demasiados…

Fácilmente, yo creo que lo primero y de relativamente baja inversión, todos los ingenios del NOA del país, que nos son pocos, podrían levantar su Residuo Agrícola de Cosecha (RAC son las siglas, conocido entre ellos como Malhoja) que son los despuntes, las hojas secas y las hojas húmedas que hoy se dejan en el campo.

Históricamente esto se quemaba, ahora se sigue quemando pero no todo, depende de si vayan a sembrar de nuevo o si rebrota la caña (todas las cañas sembradas tienen varios ciclos de rebrote pero cada tanto la vuelve a sembrar porque decae su producción, siempre están sembrando unas cuantas hectáreas). Este RAC tiene un alto poder calorífico porque en general se deja en campo unos días y por el hecho de estar cortado se seca rápidamente.

Hay varios estudios de Argentina (como también en Brasil) que indican que es interesante usarlo. Uno de sus contras radica en cómo se maneja y cómo se transporta, pero en Brasil lo están levantando con un sistema de enfardado y transporte en camiones playos que baja mucho el costo.

Y por qué no se está aprovechando…

Muy simple, al tener gas barato (en general no se les corta a ellos porque toman casi directamente de los gasoductos que vienen de Bolivia) hasta cierto punto y por el otro lado, la industria está bastante golpeada ya que el precio del azúcar está muy atrasado, entonces no van a invertir.

Es más, te puedo asegurar que muchos ingenios no invirtieron hasta para su mantenimiento. El negocio de ellos fue mutando y teniendo mayores ganancias por el bioetanol (que no todos producen) y menos por el azúcar, entonces necesitan de financiamiento, fortalecimiento y planeamiento del estado.

Existen y existieron líneas de crédito para los ingenios pero lamentablemente estaban mal aplicadas y sin control. Ésta industria es energéticamente intensiva e históricamente ineficiente. En este vector el estado podría generar rápidamente  energía eléctrica con biomasa y hacer que el negocio del azúcar sea un poco más rentable, ya que mueve mucho trabajo en la zona del NOA que está más que golpeada. Además, generarías nuevos trabajos ya sea en la recolección, en la planta, en mantenimiento, etc.

¿Y otra de las posibilidades?

Hay muchas más. En particular en la industria maderera se están desaprovechando muchísimos residuos. Para que tengas una idea, del total de biomasa que tiene un árbol, sólo el 25 por ciento, aproximadamente, se convierte en madera aserrada, el resto es residuo de campo o de industria.

Hay una gran parte de eso que se usa, muchos de los residuos forestoindustriales hoy se venden a las plantas de aglomerado y de pasta (si hay muchas pasteras en la Argentina y son bastante contaminadoras porque son viejas) igualmente, estas empresas compran lo que les conviene y todavía tienen posibilidad de elegir.

Para que tengas una idea, cuando hice mi primer estudio de uso de biomasa fui personalmente y me reuní con una gran cantidad de dueños de aserraderos de dos ciudades (tienen entre ambas una gran cantidad de aserraderos) Chajarí y Federación. Si no me equivoco, hay un estudio hecho por la ex Secretaria de Energía de la Nación que dice que se podría generar entre 20 y 30 MW en cada una de ellas por la cantidad de residuos.

Al ir me comentaron que ellos vendían a la industria de aglomerados pero en Chajarí (que está más al Norte) prácticamente no les pagaban nada, ya que para que les aumenta el costo de transporte (a la empresa de aglomerado) y no les podían pagar nada, por esto sería conveniente poner una empresa que les asegure a estos pequeños productores un ingreso mayor y por lo tanto asegurar el funcionamiento de su planta. Hay que tener en cuenta que los aserraderos venden (o mejor dicho vendían) mucho afuera, eso los mantenía creciendo. En la última época eso cayó muchísimo, hoy debería recuperar, pero el hecho de que vendan los residuos haría que no dependan tanto de las ventas al exterior.

Hay miles de proyectos, cada vez más complicados desde el punto de vista organizativo, pero todos posibles. Por mencionar uno más, podría destacar uno que se usa en Chile: levantar la paja de trigo en fardos.

Ese residuo acá se deja en el campo. En Chile existe por lo menos una planta que compra la paja de trigo, lo levanta, lo transporta, desarma los fardos y lo quema en una caldera específicamente para ese residuo y genera alrededor de 15 a 20 MW.

Obviamente acá se podría hacer y, nuevamente, le daría una ventaja a sembrar trigo y no el cultivo que mejor paga. Además, esto se puede hacer con cultivos varios: con la soja podría hacerse quemándose la cascarilla (hay empresas que la queman).

Por último, en zonas donde no se puede hacer otra cosa, como en la Patagonia, se puede analizar con expertos ambientales sembrar cultivo energético. En Alemania se hace esto intensivamente para abastecer a biodigestores y generar gas para inyectar en la red de gas natural. Se puede hacer con ese objetivo (aunque no creo que el gas sea lo necesario), o mejor aún generar energía eléctrica. De esta manera generás trabajo en lugares donde no hay mucha producción.

Hay otras industrias que podrían recuperar residuos: como frutales con las podas, las cascaras de arroz que se usan como cama de pollo, la industria olivícola y el algodón, que deja una gran cantidad de residuos. Este último está en zonas muy pobres y no se aprovecha. Para desarrollarlo hay que pagarle un precio diferencial ya que en general pueden generar entre 1 y 2 MW porque transportar ese residuo no vale la pena y como te dije, la inversión por MW es distinta cuando es 1 MW o 40 MW instalados, por lo tanto, no es negocio invertir para 1 MW.

¿Las principales trabas son falta de seguridad en las inversiones?

Bueno, un poco el por qué te lo explique, aunque hay casos particulares pero sería muy bueno que el estado analice caso por caso, también considerando la ubicación y el impacto social. Se dice que el costo de la energía está subvencionado y que se paga de más, pero esto no debería ser un valor fijo sino en relación a variables entre las cuales están la potencia instalada, si es cogeneracion o no, la zona de implantación, si hay que desarrollar la biomasa o es un residuo, si hay que transportarla o no, etc. Todo eso influye mucho en los costos y en las inversiones.

Por último: ¿Cree que con la aplicación de la Ley 27.191 podrían desarrollarse de algunos de estos proyectos?

Creo que la Ley sola no influye, hay muchos factores.

La ley estaba, la 26.190 decía cosas muy similares a lo que dice la 27.191, esta última es un poco más avanzada pero a pesar de tener la anterior la realidad es que no se cumplió, por lo tanto, la ley por sí sola no hace mucho.

No obstante, si no hay una intención política y un esfuerzo de organizar y planear no va a crecer tanto esto. Me refiero a que por haber cambiado las condiciones políticas y por tener esta nueva Ley hay proyectos que puede ser que salgan pero por tener ciertas características, que consigan financiamiento, que les cobren caro la electricidad, que tengan la biomasa y no sepan que hacer, etc. Pero no van a surgir todos los proyectos y menos de forma ordenada si el estado no toma participación.

Para que tengas una idea de la organización, se dieron varios FONARSEC para que empresas inviertan, pero esas mismas empresas no tienen contrato para vender la energía, por lo tanto, el estado empujó por una lado pero por el otro no hizo nada.

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