El dirigente ecologista Jürgen Resch, impulsor en Alemania del SDDR, asegura que el 99% de los recipientes se reciclan. Según Resch, en Alemania “los precios de los productos que se reciclan, lejos de subir, han bajado porque son más eficientes”.

Jürgen Resch, director de la principal organización ecologista alemana, Deutsche Umwelthilfe

Jürgen Resch es uno de los más destacados dirigentes ecologistas del panorama internacional. Director de la principal organización ecologista alemana, Deutsche Umwelthilfe, fue el impulsor del sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) en el país germano y uno de los primeros denunciantes de la manipulación de las emisiones en los vehículos diesel que hizo estallar el escándalo de Volkswagen.

La intención de la Conselleria de Medio Ambiente, que dirige Elena Cebrián, de implantar el SDDR en 2018 en la Comunitat Valenciana ha generado un fuerte enfrentamiento con Ecoembes, la organización que gestiona en exclusiva el reciclaje de papel, cartón, plástico y latas a través de puntos verdes (contenedores) y que agrupa a empresas envasadoras y distribuidoras. La entidad se opone frontalmente a este sistema, que ha calificado de “engaño a los consumidores”.

Sin embargo, Resch recuerda que esta situación ya se vivió de igual manera en Alemania hace 20 años, cuando empezó a debatirse la posibilidad de ponerlo en marcha, y que finalmente se llevó adelante con un resultado satisfactorio.

¿Cuándo se puso en marcha el SDDR en Alemania?

En el año 1991 se tomó la decisión política con el objetivo de proteger el sistema de envases reutilizables. Sin embargo fue en 2002 cuando finalmente se puso en marcha al darse cuenta las autoridades de que la industria estaba introduciendo cada vez más productos de un solo uso.

¿Hubo presiones por parte de grandes empresas para que no saliera adelante?

Sí, hubo muchísimas luchas entre la industria y los que queríamos llevar adelante esta iniciativa. Las grandes plataformas argumentaban que este sistema de depósito y devolución de los envases iba a resultar económicamente muy malo y que iba a ser un desastre. Hubo muchísima presión a nivel político y a nivel mediático y una campaña para desprestigiar el SDDR utilizando argumentos económicos y diciendo que la gente no lo iba a aceptar porque iba a ser más caro, pero se encontraron con que entre el 66% y el 90% de la gente lo aprueba porque no quieren estos envases en el medio ambiente y quieren que se acaben reutilizando de forma correcta.

Entonces, ¿fue una decisión política la que finalmente hizo que se implantara el sistema de retorno?

Sí, fue un argumento político en la campaña de 2002, en la cual Los Verdes estuvieron en el Gobierno en coalición y los conservadores lo utilizaron como un argumento de campaña diciendo que en los primeros 100 días lo iban a eliminar. Al final ganó la coalición de Los Verdes.

La organización que gestiona en España el reciclaje de envases, Ecoembes, dice que en Alemania ha bajado la tasa de reciclaje con la implantación del SDDR. ¿Es cierto?

El sistema de depósito se creó para apoyar los envases reutilizables, ahora se está reutilizando más, y al mismo tiempo se consigue que se reciclen los envases de un solo uso. Por ejemplo, en el más optimista de los datos, con un sistema como el que hay en España de punto verde, es decir, de contenedores, puedes reciclar entre un 25% y un 30% del total de lo que se pone en el mercado. Es decir, si los contendores recogen un 70% de los envases, de ahí finalmente se recicla un 25% o un 30% como mucho, que es lo que se conoce como rendimiento neto. El resto se desecha. En Alemania la suma de reutilizable más reciclabe es superior al total de lo que se reciclaba antes de implantar el SDDR. En total, el 99% de los envases que entran en el sistema se reciclan.

Otra de las críticas a este sistema es que los comercios deben hacer una inversión de 20.000 euros en la compra de las máquinas de retorno.

En Alemania el sistema se introdujo los primeros dos años sin máquinas, 100% manual. Los negocios pequeños trabajan sin máquinas. Solo las tienen algunos supermecados grandes, un 20% de los puntos de recogida. En cuanto a los fabricantes hay varios, incluso hay empresas valencianas que las fabrican por lo que me han informado.

¿Es cierto que en los Países Bajos se está desmantelando este sistema y que en otros países como Italia o Francia se ha prohibido?

En los Paísos Bajos convive el sistema de puntos verdes con el SDDR. Hay una gran lucha entre ambos porque la industria que gestiona el sistema de puntos verdes, de contenedores, que es como el español, está presionando políticamente para eliminar el de retorno. Pero es falso que se esté desmantelando porque no funcione y es falso que se haya prohibido en ningún país.

¿Y cuál es la postura de la Unión Europea al respecto?

La Unión Europea se ha pronunciado de forma favorable, ha dicho que es un buen sistema para la economía circular.

¿Y no hay riesgo de que los productos susceptibles de entrar en el sistema de SDDR suban?

La eficiencia del sistema en Alemania es muy buena y los consumidores están de acuerdo. Los precios de los productos no han subido, al contrario, han bajado porque la industria es más eficiente. El sistema de punto verde añade un sobreprecio al producto por el coste del reciclaje. Una vez este sobreprecio cae, el precio del producto se reduce.