Del 10 al 12 de mayo, Uruguay reunió a delegados de Latinoamérica y el Caribe, en torno a la temática de residuos y su gestión integral, un aspecto clave para la protección de la salud humana y el ambiente.

Los patrones de producción y consumo actuales, en el mundo, son poco sostenibles, el resultado es un aumento en la generación de residuos y en la complejidad de su composición. Durante la apertura del Taller Regional “Estrategia Nacional y Municipal para la Gestión de Residuos”, la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Eneida de León,  señaló  “procesos como éste, resultan claves para profundizar en el conocimiento de nuestras fortalezas, debilidades, desafíos y avanzar como región en la definición de posiciones comunes”.

Los residuos forman parte de la vida diaria en el mundo. Prácticamente todos los procesos liberan algún tipo de residuo —ya sea sólido, líquido, gas o bajo algún tipo de energía—.  Una gestión deficiente puede generar importantes riesgos para la salud, para el ambiente y para las economías de nuestros países. El lixiviado no tratado de los residuos puede contaminar el suelo y el agua, la quema de residuos al aire libre puede provocar contaminación atmosférica, y la no utilización de materiales reciclados a partir de residuos contribuye a acelerar el agotamiento de las materias primas. “La población más vulnerable es la más afectada por la incorrecta gestión de residuos” explicó De León.

La comunidad internacional está comprometida con la gestión racional, tanto de los productos químicos como de los residuos, que en definitiva  va a contribuir al cumplimiento de las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

La ministra de Medio Ambiente dijo que para el Gobierno de Uruguay era “un placer” ser sede de esta instancia regional de capacitación, ya que “nuestro país ha liderado parte de los procesos regionales y mundiales que abordan la problemática de químicos y residuos, y asumido un rol protagónico en los convenios internacionales como es el caso del Convenio de Basilea o el Convenio de Minamata sobre mercurio”.

Uruguay se preocupa y se ocupa de la gestión de residuos, y en esta oportunidad aprovechará una vez más la posibilidad de intercambiar información con la región y conocer las nuevas directrices sobre legislación en la Gestión Integral de Residuos, desarrolladas por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).uruguay

En referencia al plano nacional, de León destacó que “nuestro país, y nuestro ministerio en particular, está abocado a la construcción de una legislación que permita dar más y mejores respuestas a un tema tan sensible como el de la gestión de los residuos”. Agregó que para ello se trabaja junto a los gobiernos departamentales, el sector privado y la sociedad civil.

América Latina y el Caribe, de forma parecida al resto del mundo, está enfrentando el desafío del rápido cambio en la composición de los residuos. Incluso en países en vías de desarrollo, la fracción orgánica de los residuos sólidos municipales está disminuyendo, mientras que los residuos peligrosos (como baterías, medicamentos vencidos, aceites minerales, pinturas y recipientes de barnices, pesticidas, etc.) están aumentando. Las caracterizaciones detalladas de residuos son cruciales para identificar el adecuado potencial de reciclaje, tratamiento y opciones de eliminación.

Varios países de la región han adoptado medidas significativas en la gestión de residuos, tales como el fortalecimiento de marcos legales, aumentos en las coberturas de recolección de residuos y cierre de vertederos a cielo abierto. Algunos países también han desarrollado y adaptado planes y estrategias nacionales de gestión de residuos, mostrando compromisos para el planeamiento a largo plazo en el sector, lo cual podría servir de referencia para otros países de la región a través de acciones de cooperación sur-sur. Sin embargo, en algunos casos no se dispone todavía de marcos legislativos claros e integrados, los enfoques asociados a la prevención de residuos tampoco son adecuadamente dirigidos y existe falta de capacidades para asegurar una efectiva aplicación de las regulaciones y planes de gestión.

Para manejar la gestión municipal de los residuos, se requiere de un cambio de paradigma. Esto implica alejarse del concepto de un manejo de residuos enfocado únicamente en su disposición final, y pasar a priorizar las opciones de conversión de los residuos en recursos materiales y de energía. Este cambio de paradigma desde el tratamiento de residuos solo como un subproducto no deseado, a considerarlo como un recurso, ayudará a los países en el ámbito de la seguridad energética y material, así como también en el fomento de las actividades económicas, contribuyendo al mismo tiempo a la reducción de la pobreza.