El 5 de junio, el mundo festejó el Día del Medio Ambiente, buscando ampliar la conciencia respecto al cuidado del entorno. En esta edición, un especial en que sociedad civil, empresas y sector público alzan su voz. por MARÍA DEL PILAR ASSEFH. Cronista.com

 El rabino Sergio Bergman, ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable desde el 10 de diciembre de 2015.

El rabino Sergio Bergman, ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable desde el 10 de diciembre de 2015.

Como todos los años, el pasado 5 de junio fue una jornada de celebraciones y concientización en torno al cuidado del medio ambiente. Este 2016, sin embargo, la Argentina sumó un motivo adicional para brindar: el medio año que cumplió el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, creado el 10 de diciembre pasado.

Haciéndose eco de estos factores, en esta edición, Socialmente Responsables convocó al sector público, al privado y a la sociedad civil para analizar el estado de la situación. En exclusiva, el ministro Sergio Bergman hace un balance de sus primeros pasos al frente de la cartera ambiental, al tiempo que referentes del área identifican las luces y sombras de este semestre. Las empresas, por su parte, suman su voz, describiendo algunas de las iniciativas de medición de huella de carbono de productos y procesos que llevan a cabo para contribuir a la lucha global contra el cambio climático.

Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo…” El artículo 41 de la Constitución Nacional tiene una presencia casi gravitacional en el despacho. Sobre un telón blanco y en grandes letras coloridas, su cita se erige detrás del escritorio, a plena vista de quienes allí ingresen, como un recordatorio permanente de “por qué” y “para qué” esta oficina fue elevada al rango ministerial seis meses atrás. Quizás sea por ello que Sergio Bergman, su actual ocupante, remite con frecuencia a ella, mientras hace un balance de su primer semestre de gestión al frente de la cartera de Ambiente y Desarrollo Sustentable junto a Socialmente Responsables.
Como para que no queden dudas, puntualiza: “Nuestro trabajo es doble. Tenemos que gestionar y operar en coyuntura, y dejar estructura. ¿Cuál es el norte? Artículo 41. Ahí vamos”.

– ¿En qué estadío está la ratificación del acuerdo de París?
Está en el Parlamento, pero todavía no se va a votar. Probablemente entre vía Senado.

– ¿Llegará a ratificarse este año?
Yo espero que sí. No depende de mí, pero estamos empujándolo y no vemos ninguna resistencia, al contrario. Lo que se va a precisar es que viene después y esa es nuestra tarea, en la que nos adelantamos, porque le dimos, además de formalidad, institucionalidad. La creación del Gabinete Nacional de Cambio Climático es un hito en eso. Fundamentalmente, porque no fue sencillo a tan temprana etapa de una gestión lograr darle un grado de institucionalidad al trabajo interdisciplinario articulado transversal, que es el único que hace posible que esto sea serio, que no quede en declamaciones, aspiraciones o que nuestro ministerio se transforme en el RSE verde de los demás. Este gabinete es vinculante y lo integra cada ministro de las carteras más comprometidas.

– ¿El trabajo es entre ministros?
El referente es el ministro, pero designa un referente focal para la mesa, que tiene reuniones de un cronograma mensual, donde hay un trabajo diario para que, una vez por mes, nosotros chequemos colaborativamente con él la tarea del ministerio. Esa articulación hace que el cambio climático sea un motivo para instalar la agenda de ambiente y desarrollo sustentable. Porque, a raíz del cambio climático, ahí hay que trabajar todas las agendas, resolviendo un tema que, en vez de ser una trampa, es una oportunidad.

– En este trabajo, ¿cómo se manejan las contradicciones que existen entre determinadas políticas del gobierno o de los distintos ministerios, con la ambiental?
Nuestra agenda es una larga lista de conflictos de intereses. Por ende, primero tenés que decidir qué vas a hacer con ellos. Una opción, que ya la conocíamos antes, es desconocerlos. Noso-tros, en cambio, los asumimos, pero con la decisión de no mediar, porque hacerlo es meterse en un laberinto que no tiene salida. Entonces, ¿qué hace este ministerio? Escucha las razones de cada uno de esos intereses, pero antepone el bien común por encima de ellos, no cancelando las razones, sino razonando juntos. Y el único dueño del bien común es la ley. Nosotros tenemos que administrarla y decir “hay una ley, se cumple con ella”.
Ahora, ¿qué problema tenemos? Estamos acostumbrados a no cumplir con la ley. Cuando ya estás culturalmente acostumbrado a no cumplir con la ley es una competencia de intereses: el que tiene más fuerza, avanza. La administración de la ley es lo único que te permite dirimir lo que me acabas de preguntar.

– Si, una vez completo el Inventario de Glaciares, identifican actividad minera en zona periglacial, donde está prohibida. ¿Se procederá al cierre de esa mina?
Hay que avanzar con la ley. La de Glaciares es muy clara en su espíritu. Tenés que hacer la verificación a priori. Si está inventariada, no se puede hacer nada más a futuro; pero, si un emprendimiento minero se realizó a posteriori, hay que hacer una auditoría para verificar la reserva hídrica de esa morfología de periglacial. En función a eso sigue o no el proyecto. No hay compromisos a priori ni por sí ni por no.

– El ministro Aranguren ratificó que, antes de fin de año, inician las obras de las represas del río Santa Cruz. ¿El tiempo es suficiente para rever el proyecto? ¿Cómo avanzan desde el MAyDS?
Tenemos un acuerdo con Energía y Cancillería. Todos hemos asumido y aceptado que lo que se hizo antes está mal hecho y fuera de lo regulado por la ley. Hay firmados contratos de cross default con China. Esto significa que, aún cuando el presidente Macri está dispuesto a pagar la multa de los u$s 1.500 millones por no hacer las represas, si cae esto, cae todo. Pero, los que obraron de manera corrupta o ilícita en el origen del proyecto, la justicia dirimirá. Ahora ¿qué tenemos que hacer? Lo que dice la ley. El estudio ambiental, el desacople de la represa con el tema del lago y el glaciar, y el estudio de su impacto sobre la línea de base, y la adecuación del proyecto, porque ya está claro que ese proyecto original no se hace. Ya hay adecuación, hay cotas y cantidad de turbinas que tienen que cambiar.

– ¿Se están realizando los estudios ambientales?
Estamos avanzando en estudios ambientales estratégicos, no solamente de impacto, donde tomamos ya la línea de base. Después de agosto estaríamos con los primeros resultados y estudios complementarios. Yo no visualizo, y ese compromiso está asumido por todos, que, sin cumplir con esos tiempos de los estudios, se comiencen las obras. Sería irresponsable si digo las fechas, pero me parece que hasta noviembre o diciembre no habrá novedades sobre los estudios, más los procedimientos de las audiencias y la intervención de la Corte Suprema. Nosotros ya hemos respondido las preguntas y consultas que la Corte está realizando a los ministerios de cómo se dio este procedimiento.
En palabras más cortas y sencillas, esto está en estudio. Energía quiere avanzar con ampliar la matriz energética y entiende que lo hidroeléctrico es una de las formas. Al mismo tiempo, nosotros estamos trabajando con proyectos superadores, porque hay un acuerdo con Energía de que, antes que los estudios de base se terminen, tenemos la posibilidad de presentarlos.

– ¿Cuál es la situación actual de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar)?
Estamos trabajamos con una deuda de 100 años, que es obvia, pero también con una deuda nuestra desde el inicio de la gestión, que me parece importante asumir y explicar. No recibimos una institución, recibimos un estado de devastación, demolición, un conjunto de islotes de control de caja y de poder totalmente atomizado en jurisdicciones que no eran concurrentes, sino adversarios políticos. Entramos en -100. Llevarlo de -100 a -10 no alcanza para nada, pero es el trabajo que hicimos hasta ahora.

– ¿El 7 de julio se presenta el nuevo Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA) del Riachuelo?
Sí, nosotros estamos trabajando con la participación social y puesta a consulta, en lo que tiene que ver con el cuerpo colegiado, la defensoría y las jurisdicciones, para que todos puedan dar su feedback y su posición.

– ¿Qué características tendrá?
Puedo adelantarte que cambiamos el modelo de gestión, que es responder a las mandas no por la manda en sí, sino por proyecto. Es decir, hemos diseñado proyectos transversales que toman las mandas, pero que tienen una lógica como proyecto que tiene inicio, desarrollo y ejecución, en tiempos más cortos o más largos. Todo este tipo de complejidad, multidimensionalidad, ahora está orientado a que nada puede ir como un vector lineal, sino que todo es integral. Este cambio, tenemos que reconocer, lo podemos hacer por la oportunidad única de que las tres jurisdicciones son concurrentes del signo partidario. Ahora, esto no significa que podamos, en este plazo, levantar todo el pasivo institucional. No se puede limpiar el Riachuelo si no limpiamos Acumar, que es la herramienta para limpiar. Y no nos puede llevar una vida hacerlo. Ya bastante los seis meses que venimos consumiendo. Ruido y problemas va a haber, porque lo estamos ordenando. Ahí tengo un costo político y de gestión, pero también tengo una oportunidad política.

– ¿Cuál es el estado actual del proyecto de Ley de Humedales?
Con la Ley de Humedales, el ministerio, como autoridad de aplicación, realiza el inventario. Consolidamos el existente y planificamos el futuro. Así, nuestro trabajo ya se lanza, de manera de no generar incertidumbre y que no pase como con los glaciares, que se hizo una ley [NdR: en 2010] y seguimos esperando un inventario. Entonces, este año, está en curso. Vamos a consolidar el existente y a anunciar el programa de cómo lo vamos a completar. En cuanto al proyecto de ley, escuchamos a los diferentes ministerios provinciales, fuimos relevando observaciones y correcciones. Al mismo tiempo, estuvimos en contacto con senadores y el trabajo que ya venían haciendo. Todo esto, para llegar a una ley de consenso y debate, y eso va a tener tratamiento este año.

– Es decir, ¿deberíamos terminar 2016 con una Ley de Humedales sancionada?
Yo aspiro a que sí. Al menos, con estado parlamentario. Y, fundamentalmente, con esta clara tarea de discernimiento de incumbencia y competencia, planteando que, en el tema humedales, este ministerio trabaja el inventario y el Parlamento trabaja la ley.