Hasta el 31 de julio está abierta al público, de forma gratuita, esta exposición que en su segunda versión convocó a 24 artistas nacionales para convertir partes y piezas de computadores en desuso en obras de arte.

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Convertir lo desechado en algo apreciado y valioso es la consigna de “TransformArte 2”, una innovadora iniciativa de fundación Chilenter y la Dirección Sociocultural que mezcla el reciclaje y el arte. Es así como placas madre, mouses, teclados, circuitos, y otras partes de computadores en desuso se transformaron en las talentosas manos de artistas nacionales en aviones, animales, insectos, árboles y otras llamativas figuras, un total de 23 esculturas que llaman a tomar conciencia sobre qué hacemos con nuestros residuos.

Después de una exitosa primera versión que convocó a más de 80 mil personas en su itinerancia, “TransformArte 2” se abre al público en el Centro Cultural Estación Mapocho, en donde se expone gratuitamente en el Hall Emilio Jecquier, hasta el 31 de julio.

Esta exposición es un proyecto de Fundación Chilenter y la Dirección Sociocultural de la Presidencia, que “surge de la necesidad de sensibilizar y concientizar a los diferentes actores de la sociedad de los innumerables problemas y daños al medio ambiente que provocan los residuos electrónicos sin tratamiento, que además son parte de la lista prioritaria en la nueva Ley de Fomento al Reciclaje”, señala la Directora Ejecutiva de Chilenter, Irina Reyes.

“Buscamos, además de impulsar políticas públicas sólidas y concretas respecto del reciclaje, educar de forma innovadora a la ciudadanía sobre la responsabilidad que se necesita para una adecuada gestión de este tipo de residuos, más aún cuando cada chileno produce al año 9,9 kilos de ellos”, comenta por su parte Paula Forttes, Directora Sociocultural de la Presidencia.

Por su parte, Arturo Navarro, director del espacio cultural, señala que “para el Centro Cultural Estación Mapocho es una gran satisfacción poder mostrar estas obras de arte, que son resultado de un doble proceso: por una parte, podemos disfrutar del proceso creativo de una veintena de artistas, y por otra vemos cómo se puede entregar uso útil a restos de materiales electrónicos. Se cumple así un doble rol de beneficio social al entregar belleza y colaborar – al mismo tiempo – con el planeta”.