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“Es un problema ambiental el crecimiento de los residuos de aparatos electrónicos y electrodomésticos. Pero también es una oportunidad para que, de ser un desecho, pasen a ser un insumo del proceso industrial, generando con el reciclaje fuentes de trabajo, valoración económica y reducción de impacto ambiental, lo que se denomina la nueva economía circular”, explicó el consultor de Ecogestionar, Gustavo Fernández Protomastro, en una entrevista radial en FM Libertad.

¿De qué hablamos cuando hablamos de residuos electrónicos?¿Se puede medir el impacto ambiental de lo que se genera en basura electrónica? ¿Cuál es el la situación actual en el mundo sobre la basura electrónica que se genera? ¿Cuáles son los avances tecnológicos en el tema? ¿Cuál es el escenario de la Argentina? ¿Hay normativas adecuadas? ¿Hay que actualizarlas? ¿Hay que avanzar en una ley nacional al respecto? . Estos y muchos otros interrogantes responderá el experto argentino de reconocimiento internacional que disertará junto a invitados especiales en el 1er Seminario de Gestión, Valorización y Desafíos para los Residuos Electrónicos a realizarse el jueves 11 de agosto en Posadas, y que será replicado el viernes 12 de agosto en Puerto Iguazú.

Gustavo Protomastro

La sociedad moderna, tanto en los hogares como en oficinas, está atravesada por la tecnología digital, sea con electrodomésticos (aire acondicionado, lavarropas, heladeras, estufas, equipos de audio) o aparatos electrónicos (televisores, LCD, celulares, teléfonos, computadoras, etcétera). “La era digital nos ha mejorado la vida, en la comunicación y conectividad o con los aires acondicionados frío-calor, por ejemplo. Pero esa mejora que nos dan los dispositivos electrónicos tiene un correlato con la gestión después del consumo que hacemos de estos aparatos. Los dispositivos tienen un ciclo de vida útil, y en algún momento pasan a ser desechos. Las pilas pueden durar hasta dos meses, un celular dos o tres años, un televisor 10 años, una heladera 15 años, pero cuando vence este tiempo es cuando tenemos que pensar que hay que trabajar en la correcta gestión ambiental para dar un destino final a la basura electrónica, ya que no podemos seguir enterrando en los rellenos sanitarios como se hace en la actualidad en la Argentina”, dijo Protomastro.

La necesidad de cambio de la conducta y de nuevas normativas para regular este tema se fundamenta en primer lugar, por el contenido valioso que tienen los componentes de los RAEE. Y en segundo lugar por ser altamente contaminantes. “De un celular moderno se puede obtener un 17% de cobre y minerales valiosos como oro y plata. Es decir que en la actualidad, cuando tiramos un celular a la basura, estamos tirando hierro, aluminio, platino, cobre, plata y oro en pequeñas concentraciones, pero esto puede convertirse en un insumo al ser acumulados en volumen, ya que tienen un valor económico importante que puede ser recuperado”, dijo el consultor.

La tecnología digital depende de la actividad minera y producción petrolera para la elaboración de los equipos de electrónicos y electrodomésticos. Es un proceso agresivo al medio ambiente el que se realiza para poder obtener estos componentes, se trabaja con cianuro, por ejemplo, para extraer el cobre o la plata, por ello también es clave recuperar estos minerales de los equipos para su reciclaje, remarcó el especialistabasura electronica

Minería urbana

Protomastro es Biólogo (UBA) y Máster en Ingeniería y Gestión (UPC-BCN). Especializado en impacto ambiental, gestión de Residuos, Reciclaje, RAEE y Compostaje Industria. Desde hace varios años trabaja sobre el concepto de avanzar en el país hacia una “minería urbana”, propone un modelo de desarrollo sostenible con inclusión social, equidad, crecimiento económico y protección ambiental, que aplicado a los RAEE sería la práctica de gestión de reciclaje para la recuperación y reutilización de la basura electrónica. “En un mundo de recursos naturales limitados, con una población y consumo en permanente crecimiento, el reciclaje ya forma parte de la economía”, sostuvo el especialista.

“Hay que extraer la materia prima de la basura electrónica para no contaminar el ambiente, este es el primer impacto que hay que reducir”, precisó. “Por ello, la economía circular se basa en recuperar los desechos post consumo para su reutilización, reposición o tratamiento final. Para ello se necesitan plantas de tratamiento que reciban estos desechos. Los televisores del futuro van a tener un 50% de componentes de reposición”, aseveró.

En la entrevista, señaló que en la actualidad una tonelada de celulares tiene alrededor de 2 kilos de oro y 170 kilos de cobre.

“Otro impacto a reducir es el residuo post consumo, ya que arrojar en menor cantidad pilas, celulares o computadoras no provoca impacto, pero si en Misiones o en el país arrojamos millones de desechos electrónicos por año, se termina contaminando el ambiente donde vivimos, porque la basura termina siendo enterrada en los rellenos sanitarios municipales”, expresó.

El camino hacia la solución ambiental sería “por ejemplo en Misiones, instalar en municipios grandes como Posadas o Eldorado una planta de gestión integral de RAEE para que los ciudadanos puedan tener un lugar donde destinar los residuos electrónicos. Otros municipios más chicos podrían agruparse para instalar una planta de reciclaje y destinar allí sus desechos una o dos veces al año. De esta manera, se logrará una recuperación económica, de impacto social por la generación de empleo y ambiental por su tratamiento. Y así avanzar hacia esto que llamamos la nueva economía circular”, propuso el consultor.

POR LEY, RESPONSABILIDAD EXTENDIDA AL PRODUCTOR

En la actualidad, se terminan enterrando millones de RAEE en los rellenos sanitarios de los municipios y esto en el tiempo terminan contaminando la tierra y las napas de agua. “Por eso es fundamental que en esto se involucren tres actores, el consumidor que no debe arrojar al cesto de basura domiciliaria, hay que trabajar en la educación ambiental para adoptar la actitud de clasificar y guardar los RAEE hasta tener un lugar de acopio. El segundo actor, es el Municipio o Estado, trabajando en integración publico-privada en el punto de acopio con empresas recicladores que realicen la recolección diferenciada por medio de la disposición de “puntos verdes” donde los vecinos puedan llevar sus residuos electrónicos.

Y el tercer actor clave es el fabricante de los aparatos electrónicos, con el que se tendrá que trabajar sobre el concepto de responsabilidad extendida del productor”, remarcó Protomastro.

En esta línea, adelantó que “se están realizando varias reuniones en el Congreso Nacional donde diputados oficialistas y de la oposición están discutiendo en leyes nacionales de responsabilidad extendida al productor que alcanzará a los RAEE y también a Envases de Agroquímicos. Por ejemplo, multinacionales como Monsanto, Singenta, Bayer, tendrán la obligación de retirar estos envases de agroquímicos vendidos y que fueron usados por los productores agrarios o forestales”, detalló.

“Lo mismo sucederá con los RAEE, primero el consumidor devuelve el aparato, el municipio después lo deberá acopiar, pero no siempre se recupera el dinero de lo reciclado, por lo tanto es allí cuando entra la figura de la responsabilidad extendida donde los fabricantes tienen que participar por medio de la aplicación de una eco-tasa o fideicomiso para financiar a los municipios de Posadas, Eldorado o Iguazú para que obtenga los recursos suficientes para realizar el tratamiento. Se necesita un subsidio del fabricante de los aparatos electrónicos y electrodomésticos para la gestión final de estos equipos”, dijo el especialista.

Y en eso no solo se refirió a involucrar a los fabricantes como Samsung, MoviStar, Telefónica, sino también a las cadenas comercializadoras como Musimundo, Fravega, Garbarino, etcétera.

“De esta manera, se generaría un fondo para que los municipios no sigan enterrando estos residuos peligrosos, que puedan recaudar y que los operadores privados recicladores puedan desarrollar un esquema de gestión integral sustentable, y empezar a trabajar con mayor conciencia del cuidado del ambiente y no transferir este pasivo a las generaciones futuras”, concluyó.

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