La cantidad de basura electrónica que se está acumulando por estos días es inédita. El progreso tecnológico tiene su costo, pero estas iniciativas nos mostrarán el camino para pagarlo.

Ya no es una gran novedad, pero cada día está cobrando más relevancia. La basura electrónica, también conocido como e-waste, es uno de los principales problemas del progreso tecnológico. Podríamos decir que se trata de un problema moderno. Tan sólo en un par de años recientes, concentran más basura de este tipo que toda la registrada en siglos anteriores.

Según reportó el blog ThinkBig en su momento, un informe de Sheffield Hall University indicó que la basura electrónica (o móvil) es un preocupante problema para nuestro planeta. De los más de 1.800 millones de teléfonos que se adquirirían en 2014, el 44% acabará guardado en un cajón en los próximos años. Un porcentaje similar de dispositivos será puesto a la venta como teléfono de segunda mano, y el 4% acabará en un vertedero.

¿Qué sucederá con ellos? ¿Reciclaremos este tipo de basura como ya se acostumbra con el resto de los desechos materiales? La respuesta que asoma es un sí, pero en un porcentaje muy pequeño, que apenas alcanza el 3%. El impacto medioambiental de esta inacción es grave, ya que la composición química de estos dispositivos incluye ingredientes como el mercurio o el plomo, peligrosos para la naturaleza.

Para dimensionar el problema con otra cifra, remontándonos a 2012, cuando aún no se producía en los niveles de ahora, un informe de Deloitte estimaba en para ese año los desechos de teléfonos en vertederos de todo el mundo equivalían a restos de 21 aviones Boeing 747. Hoy, de seguro podríamos montar nuestra propia aerolínea con una de las flotas más completas del mundo.

Pero, entonces, ¿qué se está haciendo al respecto? En el caso global de la basura electrónica, ciudades como Lomé (Togo) cuentan con vertederos especiales para este tipo de residuos. Como reporta ThinkBig, en este reducido país del continente africano se concentra gran parte del problema global de la basura electrónica y precisamente allí es de donde viene una interesante iniciativa para la reutilización creativa de estos desechos electrónicos.

El interés por la tecnología y el fenómeno DIY ha llevado a un joven diseñador de sistemas togolés, Afaté Gnikou, a diseñar y construir impresoras 3D low cost a partir de restos de basura electrónica. Todo un ejercicio de reutilización creativa de componentes electrónicos, aún en funcionamiento, para darles un nuevo uso de forma sostenible y contribuir al desarrollo tecnológico de los países en vías de desarrollo.

Iniciativas a replicar

Hace solo una semana, la presidenta  de Chile, Michelle Bachelet, visitó la inauguración de “TransformArte 2”, una exposición de 23 esculturas realizados con residuos electrónicos creadas por destacados artistas en base al reciclaje de partes y piezas de aparatos de este tipo que están en desuso, como placas madre, cables, tarjetas de memoria, procesadores y celulares, entre otros.

La  iniciativa de Fundación Chilenter y la Dirección Sociocultural de la Presidencia registró 80.000 visitas y es un ejemplo claro de cómo este problema está acaparando la atención de más actores alrededor del mundo.

“Tenemos una necesidad urgente de generar más conciencia medioambiental y educar para un uso responsable de los dispositivos electrónicos, promoviendo la reutilización y el reciclaje como medios, para asegurar un desarrollo inclusivo y sustentable”, declaró la mandataria chilena, destacando que el trabajo de Chilenter apunta en esa dirección, “ayudando a cerrar la brecha digital en nuestro país a través del reacondicionamiento de equipos computacionales; y creando conciencia de la importancia de la correcta gestión de los residuos electrónicos, a través, por ejemplo, de proyectos como éste”.

Pero este no es un caso aislado en Chile. Los privados también han creado programas que se encargan de trabajar esta problemática. Quizás uno de los casos más emblemáticos sea el de Entel. La operadora de telecomunicaciones chilena, a través de su área de sustentabilidad, está guiando el camino a seguir para un buen tratamiento del e-waste.

Katherine Martorell, Directora de Sustentabilidad y Comunidades de Entel explica que desde hace un par de años están trabajando en desarrollar iniciativas que contribuyan a mejorar la disposición final de nuestros residuos. Esto se ha traducido en dos grandes líneas como lo son el caso de la infraestructura obsoleta: antenas, torres y cables derivado de las operaciones; y el caso de los desechos más masivos donde los celulares son el ícono, pero que también incluye los cargadores, baterías y accesorios dados de baja.

Para este caso, la compañía ha puesto a disposición de la comunidad más de 400 puntos de recolección -de Arica a Punta Arenas, incluyendo la Isla de Pascua- para que los usuarios depositen los aparatos que tienen en desuso.

El programa destruye los teléfonos para recuperar los materiales presentes en ellos y poder incluirlos en nuevos procesos productivos. Midas, empresa especializada, se encarga de recuperar cobre, aluminio y plástico, entre otros y los vende como materias primas en Chile y Asia. Estas iniciativas permitieron que en el 2015 se reciclaran 4,35 toneladas, cifra que pronostican, será mucho mayor en 2016.

Según Martorell, gracias a los dineros recaudados mediante estas iniciativas, fue posible financiar el 7,5% de mejoras de espacios públicos concretadas en los proyectos “Uniendo Personas” durante 2015, el cual consistió en recuperar y transformar plazas y espacios de reunión para la comunidad en las ciudades de Puerto Montt, Antofagasta, Rancagua y Peñalolén. Todo esto con la conectividad de las personas como gran pilar.

Finalmente, una noticia que no podemos dejar de lado fue lo anunciado por Energizer.  La compañía desarrolló una tecnología revolucionaria para lanzar la primera pila AA y AAA del mundo fabricada en parte con pilas recicladas, brindando alto rendimiento y energía para el funcionamiento de los dispositivos de los consumidores, al tiempo que genera un menor impacto al planeta, pues se requiere menos extracción de material virgen en el proceso de manufactura y reduce la cantidad de pilas que los usuarios necesitan para activar sus dispositivos.

“Expertos de la industria han pensado durante mucho tiempo que era imposible crear una pila de larga duración hecha con pilas recicladas”, dijo Michelle Atkinson, Directora General para el Consumidor de Energizer. “Nuestros científicos se tomaron este importante desafío y trabajaron durante siete años para crear una tecnología que nos permitiera refinar y transformar el material reciclado de pilas en un ingrediente activo de alto rendimiento que se utiliza hoy para la fabricación de las pilas Energizer EcoAdvanced”.

Se trata entonces de un ejemplo más donde una empresa utiliza la investigación para entender y atender las nuevas exigencias y deseos de los consumidores modernos. De acuerdo con Iconoculture, el hecho de que productos o servicios contengan un elemento de conciencia ecológica, además de brindar rendimiento excepcional, se ha convertido en una condición “imprescindible” para los consumidores.

Las pilas EcoAdvanced pretenden cumplir con esta exigencia. Se trata del primer gran esfuerzo y acercamiento en la materia, pese a que están hechas con sólo un 4% de pilas recicladas, hablamos de un gran paso hacia una tendencia que veremos en expansión y donde todos podemos contribuir administrando mejor nuestros equipos.