(fuente Diario La Nación) Un cobro adicional fue la solución para reducir su consumo en Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte

Hasta 500 años tardan en degradarse las bolsas de plástico que muchas veces son desechadas en menos de una hora después de las compras, una carga gigantesca de contaminación para el mundo.

Pero en Reino Unido han aplicado una solución a este severo problema ambiental que en unos meses ha logrado una asombrosa reducción del consumo de estas bolsas.

La fórmula nada secreta fue una ley que impuso un cobro a los clientes de 5 peniques, el equivalente a 7 centavos de dólar, por cada bolsa plástica que solicitan para llevar sus compras.

En 2014, los siete mayores supermercados de Inglaterra usaron 7.640 millones de bolsas de plástico, de acuerdo con la organización Wrap que lucha por la reducción de residuos.

Pero luego de que la norma de los 5 peniques entró en vigor, en octubre de 2015, el consumo bajó a 640 millones de bolsas en los siguientes seis meses.

De continuar la tendencia vista en el último año, la reducción en el uso de las bolsas de plástico alcanzaría el 83%, como reportó Rebecca Morelle, corresponsal de ciencia de la BBC.

Una iniciativa similar fue impuesta en la Ciudad de México en 2010, donde el gobierno prohibió que los comercios regalaran bolsas no biodegradables a los consumidores.

Sin embargo, la medida nunca logró su objetivo y con el paso del tiempo tanto los supermercados como los pequeños negocios continuaron obsequiando bolsas plásticas.

En Colombia este año inició el programa reemBOLSAle al Planeta, pero se trata solo de una campaña informativa sobre el uso racional del plástico. El gobierno solo ha establecido la prohibición del uso de bolsas pequeñas para incentivar el uso racional.

Por el contrario, en Argentina se aplicó el cobro de bolsas, lo que se tradujo en una reducción del 60% de su uso pero solo en la capital, Buenos Aires .

¿Qué hace Reino Unido?

La norma en Reino Unido se aplica a las tiendas minoristas que tienen más de 250 empleados a los clientes que solicitan bolsas de plástico para llevar sus compras, mientras que las de papel están exentas.

Los resultados que mostró el gobierno tras seis meses de aplicación fueron llamativos:

Un total de 1,1 millones de bolsas de plástico para las compras fueron vendidas por grandes minoristas que recolectaron datos sobre su uso.

El costo de las bolsas vendidas superó los US$54 millones.

Unos US$38 millones fueron destinados a obras benéficas del medio ambiente, educación, salud, artes, caridad y para grupos de voluntarios.

Para la ministra de Medio Ambiente, Teresa Coffey, la reducción en el número de bolsas que se utilizan ha sido una “noticia fantástica”.

“Esto significará que nuestra preciosa vida marina es más seguro, nuestras comunidades son más limpias y las generaciones futuras no serán cargadas con montañas de plástico que toma cientos de años en degradarse en los vertederos”.

Y es que la reducción en el plástico beneficia al medio ambiente, especialmente los océanos.

Un informe publicado en la revista Science en 2015 estima que alrededor de ocho millones de toneladas de plástico termina en las aguas del mundo cada año.

Sue Kinsey, de la Sociedad de Conservación Marina del Reino Unido, dijo que tan solo en un fin de semana se pueden encontrar unas 5.000 bolsas de plástico en la playa.

Las aves y los mamíferos marinos comen plástico, además de que las bolsas también se rompen en pedazos más pequeños y son consumidos por pequeños organismos marinos, lo que es un daño a su salud.

 Sustitución

Uno de los debates más recurrentes en aplicar un cobro a las bolsas de plástico es qué hacer con los pequeños negocios.

En el caso de Reino Unido, existe una excepción al cobro de los 5 peniques para los pequeños comercios en Inglaterra, pero en Escocia y Gales sí se aplica en general.

“Si se eliminara la exención, veríamos aún más bolsas de plástico extraídos del medio, lo cual solo puede ser una buena noticia.”

Pero el gobierno considera que sería una carga administrativa alta para las pequeñas empresas.

En el caso de la Ciudad de México, la norma aplicada en 2010 era para negocios grandes y pequeños, pero algunos comerciantes pequeños simulaban hacer un cobro que en realidad nunca aplicaban.

En cambio en Buenos Aires, una parte de la solución ha sido el uso de “eco bolsas” que son reutilizables y de mayor capacidad de soporte, contrario a las delgadísimas bolsas plásticas del supermercado.

El reutilizamiento de las bolsas de plástico para la basura del hogar también ha sido atacado con bolsas biodegradables verdes y negraspara separar los residuos orgánicos e inorgánicos.

Sin embargo apenas son unos intentos en grandes urbes para un problema presente en todo el planeta.