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Gunter Pauli estuvo en la ciudad de Buenos Aires, invitado a disertar en el encuentro de Sustainable Brands, la conferencia internacional sobre sustentabilidad y marcas. Nacido en Amberes, Bélgica, Pauli es un reconocido emprendedor y autor del libro La Economía Azul.

Economista por la Universidad Católica de Lovaina La Vieja, tiene un MBA en Administración y Dirección de Empresas del Insead, Francia y obtuvo el doctorado honorario en diseño sistemático del Instituto Politécnico de Turín, Italia. Es conocido por su iniciativa Zero Emissions Research and Initiatives, que instrumentó en Tokio con el apoyo del gobierno japonés y la Universidad de Naciones Unidas (UNU), en la que se investiga la producción y posterior consumo, teniendo en cuenta e inspirándose en la naturaleza, es decir que se trata de seguir el diseño de sistemas industriales que la naturaleza utiliza.

En la entrevista con CLEAN ENERGY NEWS, Pauli desarrolló su particular punto de vista acerca de cómo debería ser el uso de las energías renovables en la Argentina.

CEN: -Recientemente se realizó la primera ronda de licitaciones de energías renovables en la Argentina. Está todo por hacer. ¿Qué opinión tenés al respecto?

GP: -Primero, creo que lo más importante es que no se limiten a las energías que existen como estándar hoy en día: la eólica, la solar, etc. Creo que tienen que tener más en cuenta al agua como generadora de energía, ya que la densidad del agua es mucho mayor que la del aire, lo que la hace más eficiente. No me estoy refiriendo solamente a los ríos, sino a las tuberías de las grandes ciudades: ya tenemos la experiencia de la ciudad de Portland en donde se han instalado, en menos de tres meses, turbinas generadoras de energía en las cloacas de la ciudad.

Segundo, como las ciudades son las mayores consumidoras de energía, creo que estas deben tener la lógica de ser generadoras de energía. Por ejemplo, en los rellenos sanitarios encontramos al menos 50 por ciento de materia orgánica que, en conjunto con el lodo de los centros de depuración, es capaz de generar la totalidad del gas que necesita una ciudad.

Y tercero, la placa solar barata de China no debe ser una opción. Es tecnología de los años 60. Hoy en día tenemos placas solares dobles que además mantienen su temperatura, y producen cinco veces más energía que las placas fotovoltaicas clásicas. Entonces, creo que la Argentina está en una posición única para comenzar a utilizar las nuevas tecnologías, que además pueden producir y manufacturar aquí. No se necesita importar placas de China o molinos de Dinamarca, lo que necesitan hacer es utilizar lo que ustedes ya tienen.

En cuarto lugar, creo que se debe repensar el estándar eléctrico. Nosotros tenemos que transformar la lógica, pues casi todos los aparatos eléctricos que utilizamos hoy en día son de 12 voltios, y las redes eléctricas a nivel mundial van de 110 a 240 voltios. En Holanda, la cooperativa de electricidad ha decidido que el estándar va a ser de 12 voltios, porque si nos metemos en energía renovable, hay que pasar de los 12 voltios en la placa voltaica a los 12 voltios en el consumo. Los ingenieros que fueron formados en el siglo pasado dicen que no es posible, pero la realidad es que hoy la gran mayoría de los aparatos eléctricos, incluidos autos y camiones, funcionan con 12 voltios como energía de fondo, lo cual es un estándar nuevo y al que deberíamos adaptarnos.

-¿Hay que repensar las energías renovables, entonces?
-Debemos reconocer que hemos aprendido mucho en los últimos 30 o 40 años con la energía solar, pero el futuro no es la placa fotovoltaica simple, no es el molino tradicional danés, eso es el pasado. Ahora debemos imaginarnos el futuro y nuestra lógica en épocas de crisis es que tú arrancas con todo lo que tú quieres. Por ejemplo, el consumo de aire acondicionado está aumentando y eso no tiene que ver con la energía, sino que el problema es de diseño: los edificios y las casas de hoy en día no se construyen pensando en su eficiencia energética.

-¿La energía distribuida es una solución?
-Yo no quiero retroalimentar la red, quiero muchas microrredes. No pienso que necesitemos un feed-in-tariff. De todas maneras, esto es un debate político que no es lo más importante. Lo más importante es que las redes pasen a ser de 12 voltios y locales, con energías renovables. Creo en la importancia de que cada uno pueda generar su propia energía. Por ejemplo: en un edificio grande como este en el que estamos, quienes viven en los pisos más altos saben dónde hay viento. Entonces, ¿por qué no captamos esa energía? ¿Por qué no aprovechamos el mal diseño de los edificios y de las ciudades para generar energía? En Hong Kong ya estamos poniendo en funcionamiento este concepto, y muchos edificios captan la energía eólica con lo que llamamos flutters, una cuerda que oscila con el viento y genera electricidad para iluminar todas las lámparas LED del edificio. Necesitamos ideas simples, cosas que todo el mundo pueda hacer, involucrar a la gente y no depender de la gran tecnología compartida que viene de afuera.