Madrid, 12 oct (EFECOM).- La siderurgia española reclama mejoras en la gestión de los residuos e incentivos económicos para seguir avanzando en el reciclaje del acero, uno de los exponentes en Europa de la denominada economía circular.

En 2015, de la industria española salieron 10 millones de toneladas recicladas, el equivalente a 1.500 campos de fútbol llenos de chatarra, según señalan desde la patronal siderúrgica Unesid.

Desde los años 70, cuando empezaron a usarse las primeras acerías de horno eléctrico, la siderurgia en España ha consumido 450 millones de toneladas de chatarra: millones de cazos o latas que se han reconvertido en vigas o coches.

Actualmente, el 75 % del acero que se fabrica en España proviene de reciclado a partir de chatarra frente al 43 % de media de la UE y el 29 % de media mundial.

Los beneficios son claros para este sector que se reivindica como ejemplo de la economía circular: por cada tonelada de acero que se recicla, la industria ahorra un 85 % de agua, un 80 % de energía y un 95 % de carbón evitando la emisión de casi dos toneladas de gases de efecto invernadero.

“El reciclaje es algo consustancial a la industria siderúrgica pero queda por hacer en temas de trazabilidad (el camino de los residuos) o en el uso de nuevos materiales”, explica a Efe Carola Hermoso, experta en temas medioambientales de Unesid.

El objetivo de Europa con su paquete de medidas sobre economía circular, presentado a finales de 2015, es cambiar el modelo económico y de consumo con productos más duraderos y reciclables creando, a su vez, empleos.

Entre los objetivos, está prohibir la acumulación de residuos reciclables en vertederos y establecer metas comunes como, por ejemplo, el reciclado del 75 % de los residuos de envases en el horizonte de 2030.

“La verdadera economía circular pasa, además de por el reciclaje, por desarrollar un nuevo concepto de diseño de productos”, expone Hermoso.

En el primer punto, es necesario que el residuo sea “trazable” en todo momento, que se sepa todo su camino y que estén garantizadas las infraestructuras necesarias para recoger, clasificar, acondicionar y reciclar en condiciones óptimas.

Un camino en el que quedan bastantes zonas oscuras. Por ejemplo, cada año “desaparecen” del parque móvil de la Unión Europea entre 3,4 y 4,6 millones de vehículos.

En España, en el proceso de recogida y reciclaje de aparatos eléctricos entra en juego un mercado negro relacionado con la chatarra en el que esa trazabilidad del residuo se pierde.

Y junto a esto, la siderurgia señala la necesidad de ampliar la “cartera de productos”.

Se trata, por ejemplo, del uso de las escorias siderúrgicas, que pueden sustituir a otras materias primas con mayor impacto ambiental, como los áridos naturales, para construir carreteras.

La Administración, concluyen desde Unesid, debe jugar un papel clave, “eliminando cargas burocráticas que dificultan el reciclaje y aprovechamiento de los subproductos, y abriendo camino mediante compras públicas e incentivos económicos”.

No hay vuelta atrás, la economía circular es el camino para que sea posible la subsistencia de la creciente población en este planeta, reflexiona Hermoso. EFECOM