El 94% de los residuos urbanos son aprovechables o reciclables, según un estudio hecho a partir de los desechos de la fracción resto en un barrio de Barcelona

Autopsia de la bolsa de basura
Nuestras bolsas de basura dicen mucho sobre nuestra conciencia ecológica (iStockphoto)
, Barcelona

13/10/2016 00:45 | Actualizado a 13/10/2016 20:38

Las cadenas de televisión ha puesto de moda las series del género forense, y ahora los expertos en la gestión de los residuos urbanos están indagando en todos los rincones del cubo de la basura para conocer nuestro comportamiento como consumidores. La bolsa de basura es un cadáver que refleja también cómo nos comportamos: ¿el termómetro de la insostenibilidad?

Un análisis de los desechos urbanos generados por los vecinos de un barrio de Barcelona (concretamente el de Sarrià Vell) ha concluido que el 94,2% de los residuos son materiales recuperables y reutilizables.

La autopsia fue hecha hace unos días a un total de 22 bolsas de basura de la fracción resto (60 kilos) recogidas aleatoriamente en las calles del barrio. “Pensamos que los datos son extrapolables a muchas otras ciudades: sólo entre un 5% y un 10% de la basura no es reciclable ni aprovechable; el resto sí lo es”, señala Mercè Girona, portavoz del Centre d’Ecologia i Projectes Alternatius (Cepa), que manejó las muestras de este análisis.

Algo más de la mitad de los materiales desaprovechados son –atendiendo al peso– restos de alimentos y vegetales así como comida en buen estado (55,1%), mientras que las otras fracciones no aprovechadas son, sobre todo, plásticos (13,8%), vidrio (11,1%), papel y cartón (6,7%), metales (3,7%) y demás (3,8%), como brics, textiles, maderas o residuos eléctricos y electrónicos.

Entre los materiales que no se pueden reaprovechar (5,5%) se encontraron sobre todo artículos compuestos por plásticos mixtos, compresas, toallitas, cigarros, cápsulas de café, cepillos de diente o maquinillas de afeitar.

El análisis ha demostrado también que el 60% del volumen de los materiales encontrados son y envoltorios de plástico, así como envases, incluyendo latas y brics, que “en su mayoría, se podrían evitar si el consumidor eligiera productos con menos envoltorio, envases reutilizables, a granel o llevando bolsas reutilizables o cesta de la compra”, dice Girona.

Miembros del  Centre d'Ecologia i Projectes Alternatius (Cepa) y la Associació de Veïns de Sarrià analizaron el material reutilizable que arrojamos diariamente
Miembros del Centre d’Ecologia i Projectes Alternatius (Cepa) y la Associació de Veïns de Sarrià analizaron el material reutilizable que arrojamos diariamente (Cepa)

La iniciativa de Cepa forma parte de un plan para extender en Catalunya el denominado proyecto Residu Mínim. Esta propuesta reclama reducir de cinco a cuatro el número de separaciones y recogidas selectivas en el hogar para simplificar la tarea al ciudadano, considerando que es evitable el cubo para la fracción resto (una vez comprobada la poca cantidad de material no aprovechable).

Así, en el hogar habría las fracciones orgánica (la más importante), papel y cartón, vidrio, y fracción inorgánica y envases (en la que entran los envases y todo tipo de material reciclables: juguetes, sartenes), de manera que luego son las plantas públicas de selección y segregación las que completarían la tareas de separación. Este sistema está implantado en Molins de Rei, Torrelles de Llobregat, Castellbisbal, Papiol y Corbera del Llobregat, y está en estudio extenderlo a un gran municipio del Vallès.

Recolección puerta a puerta

En esta iniciativa está participando también la Associació de Veïns de Sarrià, a través de un proyecto que persigue un cambio de modelo de gestión de residuos llamado “L’Estratègia sarrianenca Residu zero”, para mejorar los resultados en la prevención y recuperación de los residuos del barrio e incrementar la corresponsabilidad ciudadana.

“La mejor manera de hacerlo es participar en la clasificación correcta de las diferentes fracciones de los desechos en casa, para lograr la máxima recuperación de los residuos y la reducción importante de la fracción de rechazo”, señala Girona.

En el caso concreto de Sarrià se quiere introducir el sistema de recogida puerta a puerta. Así, se separarían correctamente en casa las cuatro fracciones: la orgánica, el papel, el vidrio y los materiales reciclables (plásticos, metales, brics), que se depositarían en la puerta de casa unos días determinados y cumpliendo un horario determinado. Es sistema de recogida puerta a puerta ya es una realidad en más de 140 municipios catalanes y en muchas ciudades y pueblos europeos.