La crisis energética mundial obligó a buscar fuentes alternativas que no contaminen y sean eficientes; el creador de la pista de baile que genera electricidad la presenta en el Campus Party

Tomás Balmaceda PARA LA NACION

Si la ley nacional de energías renovables vigente se cumpliese, este año la Argentina debería tener el 8% de su consumo eléctrico abastecido por fuentes renovables. Sin embargo, nuestro país está muy lejos de esa meta, ya que las consultoras más optimistas sugieren que en la actualidad menos del 2% de todo lo que consumimos proviene de opciones como la energía eólica, la hidráulica o de biocombustibles. Se trata de un serio problema del que muchos creen que se puede salir apelando a la creatividad y el ingenio.

Como bien señaló el arquitecto Sebastián Miguel en su conferencia en el día inaugural del Campus Party, la crisis energética local es parte de una problemática global que en Argentina cobra un matiz particular y que obliga a agudizar el ingenio y pensar en soluciones ingeniosas y lejos de la ortodoxia.

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Energías renovables aplicadas a la vida urbana – Sebastian Miguel #CPAR

En la mañana del sábado, Miguel completará su visión con una segunda conferencia en el escenario principal del Campus Party en el que expondrá los resultados de una experiencia piloto para el saneamiento del Riachuelo en la que participó junto a la Universidad de Flores y la Agencia de Protección Ambiental del gobierno porteño el año pasado.

El programa tiene como objetivo revertir el calamitoso estado del lugar, que se volvió una postal de la desidia y desdén por el Medio Ambiente, con la revegetación de los márgenes de los cursos de agua, que permitirá la captura ciertos metales pesados con las raíces de especies vegetales autóctonas. En vez de sumar complicados aparatos, la propuesta es dejar que la misma Naturaleza nos ayude.

Otra propuesta que transita el camino de la originalidad es la de Energy Floors, una compañía holandesa comandada por Michael Smith, quien visita el campus con un afán revolucionario: crear energía a partir de las mismas personas. Lejos de las fuentes alternativas que generalmente se suelen utilizar, como el viento o la luz solar, en este caso la estrategia pasa por aprovechar nuestros propios movimientos y sacar provecho de ellos.

Bajo esta premisa nació el “Sustainable Dance Floor“, una suerte de pista de baile que convierte la energía kinética de aquellos que están bailando en energía eléctrica suficiente como para alimentar grandes estructuras e incluso iluminar las propias baldosas.

En este caso, como ejemplo, una fiesta con gente danzando sirvió para brindarle la electricidad necesaria para una hora completa de la Torre Eiffel el año pasadoy e iluminar al Cristo Redentor de Río de Janeiro en 2014. La técnica detrás de este invento queda clara en este video:

No se trata, entonces, de un mecanismo complejo ni costoso de fabricar y podría significar una verdadera solución para sitios con gran movimiento de personas, como estaciones de tren, aeropuertos o incluso shoppings. “Mi convicción es que, una vez que nos demos cuenta de nuestra capacidad de crear, y combinemos esa creatividad con la sustentabilidad, crearemos un mundo mejor”, aseguró Smith, quien propone cambiar el mundo “un paso de baile a la vez”.