ComunicaRSE entrevistó a tres líderes de organizaciones de la sociedad civil – Human Rights Watch, Oxfam y BSR- para conocer sus opiniones acerca de si es posible o no contar con un instrumento jurídicamente vinculante que regule la debida diligencia de las empresas en sus cadenas de suministro.

Conversamos en primera instancia con Arvind Ganesan, Director de la División de Empresas de la organización Human Right Watch, con motivo del pedido que la organización le hizo recientemente a la OIT para impulsar un tratado vinculante de derechos humanos en la empresa. En el informe presentado ante la OIT se cuestiona la efectividad de los Principios Rectores de la ONU sobre las Empresas y los Derechos Humanos por su carácter voluntario. Le preguntamos a Arvind Ganesan si considera viable alcanzar en los próximos años un instrumento vinculante. Esta fue su respuesta:

“En los últimos treinta años la mayoría de los estándares que regulan los derechos humanos en las empresas han sido de carácter voluntario. Las Directrices Ruggie son importantes porque envían un mensaje a los negocios sobre la importancia de este asunto. Sin embargo, las Directrices no son vinculantes y no cuentan con capacidad de penalizar a las empresas que no cumplen con ellas. Solo incentivan a gestionar el tema.

Creemos que a no ser que se cuente con políticas y regulaciones mandatorias que garanticen el cumplimiento de todas las empresas no lograremos cambios reales. Esto es sobretodo importante en la cadena de valor en un mundo globalizado. En algunas industrias como la textil y electrónica se ha vuelto claro que sin un instrumento que las obligue a garantizar la protección de los derechos humanos en su cadena de valor seguiremos siendo testigos de múltiples violaciones.

Como la OIT es el lugar natural para tratar estos asuntos y tiene una historia importante en desarrollar estándares, creemos que debe ser la responsable de institucionalizar estándares vinculantes. Es difícil decir que en un par de años logremos este tipo de instrumento. Pero nos estamos moviendo en esa dirección ya que en el mundo se están multiplicando las regulaciones que exigen a las empresas mayor transparencia sobre su gestión en DD.HH”.

También le consultamos a Chris Jochnick, actual CEO de Landesa y ex CEO de Oxfam, sobre el mismo asunto. Su postura fue más pesimista sobre la posibilidad de alcanzar un instrumento vinculante.

“No creo que sea realista pensar en que en los próximos años podamos contar con un instrumento vinculante. Apenas logramos ponernos de acuerdo con los Principios Rectores de Empresas y DD.HH. Ningún país apoyará un instrumento jurídicamente vinculante. La OIT sabe muy bien esto y por ello no ha avanzado todavía en ningún pedido formal de este tipo”.

Destacó que no se necesita un nuevo instrumento ya que las Directrices Ruggie son en sí mismas uns buena herramienta moral y político para garantizar el respeto de los DD.HH. “Tomó años en desarrollarlas y no creo que sea oportuno ahora tirarlas por la borda”, agregó.

Finalmente, Lin Wang, Directora de Cadena de Valor de BSR, destacó la importancia de contar con un instrumento para gestionar los DD.HH en la cadena de valor en todos los mercados de manera consistente. Cuestionó que algunas empresas cambian de mercados cuando perciben riesgos demasiado altos en materia de derechos.

Puso como ejemplo el caso de China donde en el último año las empresas están mudando sus operaciones a otras partes de Asia debido a los grandes desafíos que presenta el país en materia de DD.HH. Destacó que más que un instrumento vinculante se necesita un instrumento que evite la migración y desresponsabilización de las empresas en zonas desafiantes. Además, agregó la necesidad de mejorar la gestión más allá del primer cordón de la cadena de valor (Tier 1), un gran desafío todavía a resolver.

Cobertura especial: María Julia Arana