El reciclaje de RAEE, sinónimo de bienestar y crecimiento

Hacer balance del sector del reciclaje electrónico en nuestro país en 2014, nos obliga a abordar tres factores fundamentales que lo han determinado: la transposición de la Directiva de 2012 a nuestro ordenamiento, la crisis económica y la consolidación del modelo colectivo de gestión. Pero, además, 2014 ha sido el año de la concienciación ciudadana sobre la gestión adecuada de los residuos, como única vía para garantizar la salud medioambiental y un crecimiento sostenible.

Según la Comisión Europea, los ciudadanos comunitarios generamos 14 kilos de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) al año, cifra que previsiblemente se duplicará en 2017. A ello, hay que añadir que el crecimiento de los RAEE es tres veces más rápido que el del resto de los residuos urbanos.

Si algo nos ha enseñado la crisis económica es que el desarrollo económico sólo es viable cuando tiene en cuenta la sostenibilidad y la protección de nuestro entorno. En este sentido, y dadas las cifras de proliferación de basura electrónica, los ciudadanos tenemos hoy más claro que nunca, que sólo los residuos gestionados de forma incorrecta suponen una amenaza.

Así lo respalda la encuesta del Eurobarómetro, titulada ‘Las actitudes de los ciudadanos europeos hacia el medio ambiente’, publicada el año pasado. Según ésta, el 80% de los españoles opina que el uso eficiente de los recursos naturales y la protección del medio ambiente pueden impulsar el crecimiento económico. Además, más de la mitad considera que la correcta gestión de los residuos es uno de los grandes desafíos de nuestra sociedad y, de hecho, el 74% afirma depositarlos en contenedores que facilitan su reciclado.

Dicho cambio de mentalidad se debe, en gran parte, al esfuerzo de la industria de gestión de RAEE, en el que han jugado un papel esencial los Sistemas Integrados de Gestión (SIG), agrupaciones de fabricantes que, sin ánimo de lucro, financian la recogida y el reciclaje de los productos puestos en el mercado, una vez que han superado su vida útil, así como intensas campañas de concienciación ciudadana.

José Pérez, consejero delegado de Recyclia

Artículo publicado en: FuturENVIRO Marzo 2015