Solamente en Estados Unidos se generan un aproximado de 3.15 millones de toneladas anuales de residuos electrónicos, información ofrecida por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Desde mediados del año 2014 a diciembre de 2015, la Red de Acción de Basilea (BAN, sigla en inglés) instaló dispositivos de localización GPS en 215 piezas de equipos informáticos usados, no funcionales, enviados a sitios de reciclado de basura electrónica públicamente accesibles alrededor de EEUU y luego siguió lo que ocurrió con los equipos. 

Posteriormente en mayo de este año, BAN encontró que sesenta y cinco de los dispositivos (aproximadamente el 32%) fueron exportados, en lugar de reciclarse a nivel nacional. Fundamentándose en las legalidades de los lugares donde fue enviada la basura electrónica. BAN estima que sesenta y dos de los dispositivos (31%) parecían envíos ilegales.

 

 

 

 

 

 

 

 

BAN decidió asociarse con Carlo Ratti, del Senseable City Lab, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, para determinar exactamente dónde fueron a parar los equipos.

Por su parte, Ratti mencionó que de la mano de sus colegas investigadores se vieron sorprendidos por la distancia recorrida por los residuos. Todos los desperdicios de e-basura fluyen a nivel mundial, “en realidad cubren casi todo el planeta”.

Cada aparato reciclado pudo viajar un promedio de 4 mil kilómetros

Al momento de desechar de manera inadecuada, toda la basura electrónica puede liberar una variedad de toxinas, incluyendo plomo, mercurio y cadmio. No obstante, Estados Unidos sólo limita las exportaciones de desechos electrónicos de un tipo de componente, los tubos de rayos catódicos. Ninguna reglamento hasta el momento, regulariza el reciclaje de desechos electrónicos, aunque muchos estados norteamericanos prohíben en los vertederos el dumping de electrónicos usados y tienen programas de reciclaje de residuos electrónicos.

Se ha conocido que desde que 182 gobiernos nacionales y la Unión Europea firmaron en 1989 el Convenio de Basilea, un tratado internacional para detener el vertido de residuos peligrosos de los países desarrollados en países menos desarrollados, EEUU es el único país industrializado del mundo que no ha ratificado el tratado, como informó EarthFix.

Los ciudadanos, en especial de Estados Unidos, esperan que se tomen las medidas necesarias para poder parar esta avalancha, también sugieren más educación con respecto a l reciclaje y desecho de este tipo de materiales.