• Telefónica, la Universidad de Deusto, el Ayuntamiento de Logroño y Ecoembes coinciden en señalar la tecnología como base de una innovación responsable
Un camino público y privado hacia el desarrollo sostenible

De pie, Javier Placer (Telefónica Open Future) y Nieves Rey (Ecoembes); sentados, Cuca Gamarra (alcaldesa de Logroño) e Iñaki Ortega (Escuela de Negocios Deusto), en la sede de CincoDías. (Pablo Monge)

Resolver la ecuación entre el desarrollo económico que precisa una población mundial en crecimiento exponencial y que este sea sostenible con el medioambiente y no suponga un coste extra a empresas y Administraciones, y qué papel jugará la innovación en la resolución de la incógnita. Este fue el dilema que se trató de resolver en el desayuno organizado por CincoDías titulado La innovación como pilar del crecimiento económico sostenible.

La tecnología jugará aquí un papel fundamental para “hacer crujir al mundo”. Esta fue la opinión de Iñaki Ortega, director de la Escuela de Negocios de Deusto en Madrid, que consideró que internet juega un papel fundamental en empoderar al ciudadano a través de un nuevo actor económico, las startups. “Ahora no depende de donde nazcas, sino de si tienes el talento para triunfar. Internet y el emprendimiento están a tu disposición”, explicó.

Las neófitas compañías surgidas al abrigo de la red son, de hecho, el instrumento de las grandes empresas para innovar y adaptarse a un mundo en cambio constante. Javier Placer, consejero delegado de Telefónica Open Future, piensa que, a través de las startups, compañías como la que representa podrán adquirir la agilidad necesaria para adaptarse a estas nuevas condiciones y “hacer que un dinosaurio con más de 100 años colabore por un desarrollo sostenible”. En concreto, apuntó a que Telefónica ha comprometido cerca de medio billón de euros a 8.000 emprendedores. Y es que, en su opinión, la tercera incógnita para resolver el problema la desempeñan las entidades públicas.

Cuca Gamarra, alcaldesa de Logroño

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“Queremos poner la ciudad a disposición del emprendedor para que pruebe sus proyectos. Las ciudades medianas son idóneas para ello porque son mucho más rápidas en innovar”

La colaboración público-privada de instituciones y empresas fue precisamente el punto que identificaron todos los asistentes al encuentro como clave para abordar el futuro desde la perspectiva del desarrollo sostenible. Ortega defendió, en este sentido, un modelo en el que lo público sea clave para marcar las directrices. Al tiempo, apostó por que la Administración trabaje de forma conjunta con las universidades en una misma dirección con el objetivo de fomentar una sociedad basada en el conocimiento.

Cuca Gamarra, alcaldesa de Logroño, coincidió con los responsables de Telefónica y de la Universidad de Deusto. Sostuvo a que la colaboración con las empresas debe estar acompañada por abrir las instituciones a la actividad institucional de universidades y fundaciones. Puso como ejemplo el plan estratégico de la ciudad que fija las líneas maestras en cuanto a innovación, así como el acuerdo con Ecoembes para ser una sede de Ecolab. Nieves Rey, directora de comunicación de esta sociedad sin ánimo de lucro, señaló que instalarán un laboratorio de gestión de residuos en la ciudad que experimente a partir de la próxima primavera con la introducción de robots o el desarrollo de los materiales del futuro. “Vamos a desarrollar la mejor experiencia en economía circular de Europa”, afirmó.

Nieves Rey, Directora de comunicación y marketing de Ecoembes

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/ Pablo Monge

“Vamos a desarrollar la mejor experiencia de economía circular en Europa con el nuevo laboratorio de Ecoembes en Logroño a partir de la próxima primavera”

Gamarra reivindicó, en este sentido, el papel de las ciudades de tamaño mediano (Logroño tiene unos 150.000 habitantes) para experimentar con nuevas soluciones de desarrollo sostenible. Según su punto de vista, este tipo de urbes son más rápidas que las grandes metrópolis para adaptarse a las nuevas necesidades de la sociedad. Rechazó también que la adopción de sistemas de gestión de servicios urbanos más innovadores e eficientes –no solo en materia medioambiental, sino también en tráfico o seguridad– no suponga mayores costes para la ciudad. “Lo caro es no hacerlo y perder el tren de la innovación”, concluyó.

Y es que otras ciudades ya lo están llevando a cabo. Ortega ejemplificó la experiencia de Adelaida, Medellín o Bristol de cómo la adopción de medidas encaminadas al desarrollo sostenible supuso mejoras en la economía local. La australiana aumentó el PIB un 30%, la colombiana pasó de ser conocida por los altos índices de delincuencia y tráfico de drogas a un referente en gestión de transporte público, y la inglesa evolucionó de ser la ciudad más contaminada de Europa a obtener un galardón por ser la más verde de 2016. En el ámbito nacional, destacó los índices del 80% que ha conseguido Ecoembes en reciclaje de envases y las iniciativas de Madrid u Oviedo en buscar alternativas de gestión del tráfico para reducir los altos niveles de contaminación.

Rey defendió también que no tomar decisiones en este sentido no es una opción. Y que, en su opinión, aunque la rentabilidad ambiental no se puede medir, la clave está en que no hay más materiales disponibles. Para ello consideró que empresas e instituciones deben trabajar en pos de crear un ecosistema innovador.

“Un ecosistema y no un egosistema”, matizó el responsable en Madrid de la Universidad de Deusto. Afirmó que el modo de llevar a cabo iniciativas por la innovación se centraba solo en los intereses concretos de las instituciones y no en los de emprendedores o universidades. Todo con el objetivo de avanzar en la construcción de una ciudad del futuro en la que, según la alcaldesa de Logroño, la economía circular llegará a crear dos millones de empleos.

Javier Placer, Consejero delegado de Telefónica Open Future

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/ P. M.

“Las startups son la solución para que el crecimiento de un gran dinosaurio de 100 años sea sostenible. En Telefónica hemos invertido en 8.000 proyectos de emprendedores”.

Ciudades inteligentes para mileniales

Una smart city que estará caracterizada, según Gamarra, por poner al ciudadano en el centro. Así, la tecnología ayudará a democratizar las instituciones con el objetivo de ofrecer unos servicios públicos de calidad. La alcaldesa defendió también el papel que deben desarrollar las urbes del futuro estará enfocado en desempeñar un rol proactivo, en el que las Administraciones abrirán sus datos al emprendedor para ocupar las posiciones de salida en innovación tecnológica. Este proyecto, aplicado al medioambiente, explica Rey que girará en torno al consumo responsable, determinar cuál es el envase del futuro, la gestión de los recursos y la economía circular. Javier Placer puso como ejemplo la interconexión de los contenedores de una ciudad, de modo que cuando el ciudadano vaya a tirar la basura sepa si uno de ellos está llenó y cuál es el más cercano libre.

El objetivo es desarrollar una ciudad del futuro enfocada en un grupo de ciudadanos muy diferente: los mileniales. El ejecutivo de Telefónica apuntó que el reto está en dar empleo a una generación cuyo 69% de sus futuros empleos aún no se ha creado y que en la actualidad el 50% está en paro. Señaló que es esta situación la que les ha impulsado al emprendimiento y que tanto las empresas como las grandes instituciones tienen la responsabilidad de darles lo necesario para llevarlas a cabo. Desde su perspectiva, la razón está en que los nacidos con el nuevo milenio ya “no se plantean tener un negocio que no sea sostenible”.

Otra de las características del ciudadano hiperconectado que poblará las ciudades del futuro es que la crisis cambió su sistema de valores. Ortega defendió que los mileniales ya no toleran modelos corruptos, opacos o no sostenibles, que tienen también el poder de denunciarlo a través de las redes sociales. En este contexto, afirmó que esta generación ha hecho que la economía circular se haya desbordado y haya capilarizado a otros sectores de la sociedad. Y sostuvo que esa situación provoca el exponencial crecimiento de la economía colaborativa y experiencias como Airbnb, Uber, Blablacar o incluso los proyectos de Tesla con los coches ecológicos.

Iñaki Ortega, Director de la Escuela de Negocios Deusto en Madrid

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/ P. M.

“El desarrollo de la tecnología permite resolver el desacople entre crecimiento económico y sostenibilidad. Es una herramienta de empoderamiento”

En materia ambiental, la principal revolución que introducirán los mileniales es tener ya interiorizado el reciclaje, según la visión de Ecoembes. La intención de la organización es potenciar el área tecnológica para acercarse a este segmento poblacional y formar a unas generaciones venideras que “ya tienen la sostenibilidad incorporada”. Sin embargo, su directora de comunicación reflejó el siguiente reto que afrontarán las sociedades con respecto al reciclaje de lo orgánico. “Los vertederos ya no son la solución”, comentó.

La visión conjunta de empresas –Telefónica, la Universidad de Deusto y Ecoembes– y Administración (representada por el Ayuntamiento de Logroño) estuvo en que acometer estos cambios no admite dilación. “Las nuevas generaciones van a tener mucho menos arraigo y no van a dudar en ir a la ciudad que les aporte las plataformas que necesiten”, dictaminó Placer. El consejero delegado de Telefónica Open Future pronosticó un futuro de hipercompetitividad entre las metrópolis que, según Cuca Gamarra, ganará la que aporte a los ciudadanos empleo, calidad de vida y conciencia ambiental. Una apuesta que no solo será beneficiosa para el día a día de los que vivan allí, sino que, asegura Ortega, tendrá un efecto multiplicador sobre las cuentas de la ciudad.

Ante la Cumbre del Clima de París

Los participantes en el encuentro de CincoDías coincidieron en señalar el momento histórico en el que se halla el desarrollo sostenible a escala mundial. A pesar del cuestionamiento de la economía verde que pueda suponer la elección de Donald Trump como presidente de EE UU, el hecho de que la primera encíclica del papa Francisco haya versado sobre cambio climático o el compromiso de los países desarrollados por reducir sus emisiones de CO2 en la Cumbre del Clima de París fueron señalados como acicates de un desarrollo más responsable.

La alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, comentó que los objetivos rubricados en París para 2030 constituyen la base desde la que tienen que innovar los ayuntamientos y presumió que la institución que dirige ya había asumido esos niveles. También señaló la fortaleza de España en reciclaje y gestión de los residuos.

Para Iñaki Ortega, director de la Universidad de Deusto en Madrid, los movimientos del Papa y de París constituyen señales inequívocas de que el desarrollo económico también puede respetar el medioambiente.

Nieves Rey defendió que en Ecoembes han observado cómo la rúbrica del acuerdo ha supuesto un hito que ha provocado “el mayor momento de agitación” en la organización. “Hace 18 años nuestro objetivo era poner contenedores y campañas de comunicación. Ahora vamos más allá”, concluyó.