La acumulación de residuos de aparatos electrónicos y eléctricos (RAEE) en desuso registró niveles graves en el este de Asia, y supone una creciente amenaza para la salud y el medio ambiente a menos que su eliminación segura se convierta en la norma.

China es el principal responsable, ya que su basura electrónica más que se duplicó, según un nuevo estudio de la United Nations University. Pero casi todos los países de la región registraron importantes incrementos entre 2010 y 2015, incluidos los menos preparados para gestionar la creciente cantidad de smartphones, computadoras, televisores o aparatos de aire acondicionado, entre otros, que quedaron obsoletos.

De promedio, la basura electrónica en los 12 países analizados se incrementó en casi dos tercios en cinco años, con un total de 12,3 millones de toneladas solo en 2015.

El incremento de los salarios en Asia, la creciente población de adultos jóvenes, la rápida obsolescencia de los productos por las innovaciones tecnológicas y los cambios en las modas, además del comercio ilegal mundial de residuos, son algunos de los factores detrás de esta tendencia.

 

“Los consumidores en Asia reemplazan ahora sus gadgets con más frecuencia. Además, muchos productos están diseñados para la producción de bajo costo, pero no necesariamente para su fácil reparación, renovación o reciclaje”, apuntó el estudio , que instó a los gobiernos a promulgar normas específicas para la gestión de los residuos electrónicos o a aplicar con rigurosidad las normas existentes.

 

Solo Corea del Sur, Taiwán y Japón establecieron sistemas de reciclaje basados en leyes aprobadas en la década de 1990. El vertido de componentes cargados de plomo y mercurio, la quema al aire libre de plásticos para extraer cobre y las operaciones ilegales para obtener metales son habituales en la mayoría de los países de la región, incluyendo Indonesia, Tailandia y Camboya, donde tampoco hay normas que gestionen el tratamiento de los residuos electrónicos y eléctricos.

 

Según el estudio publicado en El Nuevo Herald, la quema al aire libre y el reciclaje no seguro se asocian con un aumento de los problemas de salud en trabajadores y comunidades próximas a estas operaciones. Entre las patologías se incluyen infertilidad, problemas de desarrollo infantil, deterioro de la función pulmonar, daños en hígado y riñones, problemas que se heredan genéticamente y de salud mental.

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