Fuente Ambientum y abc.es

 

Un creciente número de países están explorando nuevas posibilidades mientras se enfrentan con una creciente escasez de agua

Transformar las aguas residuales en un activo para la agricultura

“Aunque no disponemos de datos más detallados, podemos decir que, a nivel mundial, tan sólo una pequeña proporción de aguas residuales tratadas se utilizan para la agricultura, la mayoría de ellas, aguas residuales urbanas. Pero un creciente número de países están explorando nuevas posibilidades mientras se enfrentan con una creciente escasez de agua”. Así se expresaba Marlos De Souza, de la División de Tierras y Aguas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) durante su intervención en el Foro Global para la Alimentación y la Agricultura que se celebra estos días en Berlín (Alemania).

“Hasta ahora, la reutilización de aguas residuales para el riego ha logrado más éxito cerca de las ciudades, donde está disponible en abundancia y normalmente de forma gratuita o a bajo coste, y donde existe un mercado de productos agrícolas, incluyendo cultivos no alimentarios. Pero esta práctica también puede darse en las zonas rurales, y en realidad muchos pequeños agricultores la emplean desde hace tiempo”, explicó De Souza.

El agua es fundamental para la producción de alimentos y su escasez cada vez mayor probablemente se intensificará en un contexto de cambio climático, subrayan desde la FAO. En todo el mundo, el crecimiento demográfico y la expansión económica están incrementando la presión sobre los recursos de agua dulce, con la tasa global de retirada de agua subterránea creciendo en un 1% por año desde la década de 1980.

La agricultura supone ya el 70% del consumo de agua dulce en todo el mundo, y con la demanda de alimentos que se prevé crezca al menos un 50% para 2050, las necesidades hídricas del sector agrícola están destinadas a incrementarse. Al mismo tiempo, también aumentará el consumo de las ciudades y la industria. Un mayor uso de fuentes alternativas y no convencionales de agua, incluyendo los efluentes industriales y la escorrentía agrícola, puede ayudar a mitigar esta competencia, siempre que el agua sea tratada de forma adecuada.

Riesgos para la salud y el medio ambiente

Además de ayudar a hacer frente a la escasez de agua, las aguas residuales tienen a menudo una elevada carga de nutrientes, por lo que son un buen fertilizante. “Cuando se utilizan y manejan con seguridad para evitar riesgos para la salud y el medio ambiente, las aguas residuales pueden dejar de ser un problema y convertirse en un activo”, explicó De Souza.

Las aguas residuales no tratadas contienen con frecuencia microbios y patógenos, contaminación química, residuos de antibióticos y otras amenazas para la salud de los agricultores, trabajadores de la cadena alimentaria y los consumidores, y plantean igualmente preocupaciones ambientales.

Existen una serie de tecnologías y estrategias que se están utilizando en todo el mundo para tratar, manejar y usar las aguas residuales en la agricultura, muchas de ellas específicas en función de la base de recursos naturales locales y de los sistemas agrícolas y los cultivos.

Fuente: abc.es