En este escenario, AEVERSU insta a abandonar el caduco sistema de economía lineal, dominado por las malas prácticas de producir-usar-tirar, a uno circular en el que los residuos sean concebidos como recursos de utilidad.

La Asociación Española de Empresas de Valorización Energética (AEVERSU), en la que se integran 10 plantas nacionales, además de una ubicada en Andorra, acaba de lanzar un vídeo institucional en el que enfatiza el papel que puede llegar a desempeñar la valorización energética en un marco de economía circular, dada su capacidad de generar energía limpia y renovable a partir de la fracción de residuos que no se puede reciclar.

Tras recordar la problemática que representa la elevada generación de basura en el planeta (cerca de 500 kilos por habitante y año), la organización alude, en primera instancia, a la imperiosa necesidad de aplicar el principio europeo de las tres erres (reducción, reutilización y reciclaje) como medida previa con la que garantizar la protección del medio ambiente.

Es por ello que incide en la conveniencia de adoptar hábitos de consumo responsable que permitan minimizar las cantidades de desechos producidos cada día, así como alargar la vida útil de los productos hasta convertirlos en residuos y separarlos correctamente por tipologías para garantizar su posterior transformación en nuevos recursos de utilidad, permitiendo de esta forma un importante ahorro de energía y materias primas.

Y es aquí, tras este proceso previo, donde entraría en juego la recuperación energética de la parte no reciclable, que se posiciona como la cuarta erre, toda vez que permite extraer el potencial calorífico contenido en los residuos no reciclables y evitar así su depósito en vertedero, la opción menos deseable dado su negativo impacto sobre el entorno y la salud.

DE UNA ECONOMÍA LINEAL A UNA CIRCULAR

En este escenario, AEVERSU insta a abandonar el caduco sistema de economía lineal, dominado por las malas prácticas de producir-usar-tirar, a uno circular en el que los residuos sean concebidos como recursos de utilidad.En este sentido, se remite a los países más avanzados y comprometidos con el medio ambiente, donde la valorización energética se encuentra plenamente asentada (con tasas situadas entre el 35 y el 53%), siendo igualmente los que más reciclan, con valores que en algunos casos llegan hasta el 48% (Alemania es un ejemplo), y los que menos vierten (entre el 0 y el 3%), según los últimos datos de Eurostat correspondientes al año 2015.

No obstante, España sigue manteniendo una tasa de valorización energética de tan sólo el 12% y una aportación al reciclado del 17%, disparándose el uso del vertedero al 55%.La asociación recuerda que las plantas de valorización energética están sometidas a unas exigentes medidas ambientales, mucho más estrictas que las que rigen para otra infraestructuras industriales.

La Asociación Española de Empresas de Valorización Energética (AEVERSU), en la que se integran 10 plantas nacionales, además de una ubicada en Andorra, acaba de lanzar un vídeo institucional en el que enfatiza el papel que puede llegar a desempeñar la valorización energética en un marco de economía circular, dada su capacidad de generar energía limpia y renovable a partir de la fracción de residuos que no se puede reciclar.

Tras recordar la problemática que representa la elevada generación de basura en el planeta (cerca de 500 kilos por habitante y año), la organización alude, en primera instancia, a la imperiosa necesidad de aplicar el principio europeo de las tres erres (reducción, reutilización y reciclaje) como medida previa con la que garantizar la protección del medio ambiente.

Es por ello que incide en la conveniencia de adoptar hábitos de consumo responsable que permitan minimizar las cantidades de desechos producidos cada día, así como alargar la vida útil de los productos hasta convertirlos en residuos y separarlos correctamente por tipologías para garantizar su posterior transformación en nuevos recursos de utilidad, permitiendo de esta forma un importante ahorro de energía y materias primas.

Y es aquí, tras este proceso previo, donde entraría en juego la recuperación energética de la parte no reciclable, que se posiciona como la cuarta erre, toda vez que permite extraer el potencial calorífico contenido en los residuos no reciclables y evitar así su depósito en vertedero, la opción menos deseable dado su negativo impacto sobre el entorno y la salud.

DE UNA ECONOMÍA LINEAL A UNA CIRCULAR

En este escenario, AEVERSU insta a abandonar el caduco sistema de economía lineal, dominado por las malas prácticas de producir-usar-tirar, a uno circular en el que los residuos sean concebidos como recursos de utilidad.

En este sentido, se remite a los países más avanzados y comprometidos con el medio ambiente, donde la valorización energética se encuentra plenamente asentada (con tasas situadas entre el 35 y el 53%), siendo igualmente los que más reciclan, con valores que en algunos casos llegan hasta el 48% (Alemania es un ejemplo), y los que menos vierten (entre el 0 y el 3%), según los últimos datos de Eurostat correspondientes al año 2015.

No obstante, España sigue manteniendo una tasa de valorización energética de tan sólo el 12% y una aportación al reciclado del 17%, disparándose el uso del vertedero al 55%. La asociación recuerda que las plantas de valorización energética están sometidas a unas exigentes medidas ambientales, mucho más estrictas que las que rigen para otra infraestructuras industriales.
Fuente: Reciclaje de Residuos