Ecoembes promueve la economía circular a través de un laboratorio de innovación en reciclaje, ecodiseño y smart waste.

Por El Correo del Sol

Vamos a oír hablar mucho de Economía Circular a partir de ahora. Desgastada por el abuso, la palabra sostenibilidad da paso a un nuevo concepto. No se trata solo de cambiar el modelo económico actual, que derrocha recursos y perturba el entorno natural, sino sobre todo de facilitar la eclosión de una nueva cultura (también empresarial) en la que la Naturaleza y el medio ambiente se coloquen el centro de los procesos productivos.

En un mundo finito y esférico como el nuestro, ni en las actitudes personales ni en las empresariales ni en las financieras se soporta ya la linealidad actual: necesito, uso, tiro, contamino, vuelvo a comprar, usar y tirar.

¿Cómo debería ser entonces la producción de los objetos, alimentos y utensilios que necesitamos para nuestra vida cotidiana? “La economía circular, sobre todo, significa imitar a la naturaleza», explica a El Correo del Sol Víctor Viñuales, director de Ecodes. «En ella nada sobra, no hay basura, todo se reaprovecha. Mi impresión es que el gran desafío es resolver lo antes posible la insostenibilidad de los plásticos que llenan nuestros océanos , y dañan la digestión de los peces y… nuestra propia digestión. ¡Necesitamos reducir nuestros envases, reciclarlos absolutamente y, lo antes posible, fabricarlos con materiales que no dañen a la biosfera!”.

“El otro gran desafío es que la química verde –la que no daña a la naturaleza, porque la imita y aprende de ella– tome el mando, sea hegemonía. Hemos introducido miles de sustancias tóxicas y tenemos que desandar el camino, tenemos que “retirarlas del catálogo”. El principio de precaución debe prevalecer siempre», concluye Viñuales.

Las nuevas genereciones se han educado en el reciclaje, pero se sigue generando una cantidad de residuos insostenible. «El futuro del reciclaje está en nuestras manos: en la participación ciudadana», apuntala el naturalista y divulgador José Luis Gallego. «Tenemos la tecnología, el conocimiento y la experiencia suficientes para que los residuos dejen de de ser basura. Solo falta ponernos a ello: aumentando la participación y reduciendo el margen de error.

«La economía circular no es una nueva moda, sino todo un corpus de conocimento, ya maduro, y de práctica que se desarrolla desde la década de los ochenta. El tiempo le ha dado consistencia», explica Daniel Wahl, autor de Designing Regenerative Cultures (Diseñar culturas regenerativas).

Además, la nueva cultura de la economía circular establece por fin un vínculo entre sostenibilidad y economía, explican desde Ecoembes, la empresa sin ánimo de lucro que gestiona la recuperación y el reciclaje de la mayor parte de los envases en España. «De este modo, se está cambiando hacia un sistema de producción que aprovecha los residuos, convirtiéndolos en recursos, fomenta la prevención y apuesta por la innovación a la hora de impulsar el tejido industrial y el empleo verde. Se fomenta así un desarrollo sostenible a largo plazo, en el que se invierte en productos y servicios que también son verdes.»

Esta opción contribuye a la economía de nuestro país con 25.000 millones de euros al año, el 2,4% del PIB. Y en este contexto de cambio de cultura, y con la idea de impulsarla, surge TheCircularLab, un proyecto pionero en Europa promovido por Ecoembes que nace con la ambición de aglutinar todas las propuestas que, enmarcadas bajo el concepto de Economía Circular, impulsen la innovación en el ámbito de los envases y su posterior reciclado.

TheCircularLab, que se inaugura el 17 de mayo en La Rioja, aspira a ser un referente internacional al ser el único dedicado a esta materia, y convertirá la región en un gran centro de experimentación ya que permitirá probar a escala real las innovaciones que surjan como fruto de su actividad. Se trata de un laboratorio de innovación del envase que busca estudiar, concebir, probar y aplicar en un entorno real las mejores prácticas. Todo ello en un marco de estrecha colaboración entre empresas, Administraciones Públicas y ciudadanos.

Aquí se analizarán e investigarán todas las fases del ciclo de vida de los envases: desde su concepción, a través del ecodiseño, hasta su reintroducción al ciclo de consumo a través de nuevos productos. Todo ello, con el compromiso del ciudadano a la hora de reciclar y de la aplicación de las mejores tecnologías a la gestión de los residuos, que se desarrollarán no solo gracias a la actividad del propio centro, sino también mediante el ecosistema emprendedor.  También se potenciará la importancia del smart waste en las smart cities, con el desarrollo de contenedores inteligentes y camiones sensorizados, entre otras tecnologías.

El proyecto requerirá una inversión cercana a los 10 millones de euros. Supondrá la creación de 40 puestos de trabajo in situ y más de 200 a través de los programas de innovación abierta y la integración de las empresas y los distintos ecosistemas de emprendimiento.