(Fuente Residuos Profesional) El director general de Zabalgarbi, Mikel Huizi, pide que se derriben falsos mitos sobre la valorización energética y que esta ocupe el puesto que le corresponde en la jerarquía europea de gestión de residuos, por delante del vertido.

El director de Zabalgarbi reivindica el papel de la valorización energética de residuos en la economía circular
Vista exterior de la planta de valorización energética de Zabalgarbi, en Bilbao. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

“La valorización energética de la fracción no reciclable de los residuos desempeña un papel incontestable en la economía circular”. Así se expresó Mikel Huizi Leiza, director general de Zabalgarbi (Bilbao), en la jornada que Sogama celebró el pasado 12 de mayo en A Coruña bajo el título “La gestión sostenible de los residuos en la economía circular”. Huizi apeló a la necesidad de derribar falsos mitos y permitir que la valorización energética desempeñe el papel que le corresponde, “que no es otro que producir la energía de la economía circular”, y que ocupe el puesto asignado en “la gestión jerarquizada de residuos promulgada por la Unión Europea: posterior al reciclado, pero anterior al vertedero, dado el negativo impacto de este último sobre el entorno y la salud”.

El director general de Zabalgarbi indicó que esta planta ofrece una solución integral para el correcto tratamiento de los residuos, que en todo caso va acompañada por “otros ingredientes tales como la calidad, la transparencia, el rigor y el firme compromiso con el medio ambiente y el bienestar y calidad de vida de los ciudadanos”.

Mikel Huizi, director general de Zabalgarbi, a la derecha, durante su intervención
Mikel Huizi, director general de Zabalgarbi, a la derecha, durante su intervención

SOLUCIÓN AMBIENTAL Y ENERGÉTICA

El proyecto de Zabalgarbi, con una participación pública del 35% y una privada del 65%, se remonta a la década de los 90, momento en el que Bizkaia carecía de suelo para construir nuevos vertederos y adolecía de un déficit en generación eléctrica. En 2005, con la puesta en marcha de la planta vasca se pretendía reducir el vertido y aprovechar el potencial material y energético contenido en los residuos.

En este escenario, se construyó una planta de valorización energética de 100 MW de potencia para producir electricidad con la adaptación de la tecnología de las plantas de ciclo combinado de gas a las modernas plantas de valorización energética de residuos.

La planta, que viene tratando 225.000 toneladas anuales de residuos, da servicio a más de 100 municipios de Bizkaia, aglutinando a una población de 1.052.000 habitantes y generando un tercio de la energía que consumen los hogares de la provincia (479,8 millones de KWh).

Asimismo, según explicó Huizi, lleva a cabo un exhaustivo control de todos sus procesos industriales, a través de la adopción de tecnologías de última generación con las que garantiza que todos los parámetros de emisión se encuentren muy por debajo de los límites legales.

Este modus operandi es el que se requiere de las plantas modernas de valorización energética, sobre las que pesa una estricta normativa, mucho más exigente que la que rige para otras infraestructuras industriales.

El máximo responsable de Zabalgarbi afirmó que “con el paso de los años y gracias al trabajo enmarcado en su política de responsabilidad social corporativa, el residuo urbano de Bizkaia ya participa en la regeneración ambiental de su entorno”.