Wasteland 

 

Muchos se preguntan¿qué hacemos con la basura de todo un país?: Reciclarla, quemarla, ponerla a orbitar junto a Saturno… En el caso de Japón, nada de eso. Ya están construyendo una isla de mil hectáreas con la basura que se genera en la megalópolis de Tokio (la útlima cifra oficial es de 2,7 millones de toneladas en 2014).

La han llamado Wasteland, está en la bahía de Tokio y alberga un centro de tratamiento e incineración de residuos. Pero se está ampliando para convertirla en una zona verde, un parque acuático y un embarcadero de mercancías cuya apertura se prevé hacia 2038.

La parte que ya está más avanzada se llama Umi no Mori (Bosque del Mar). “Se creó para convertir algo negativo —la basura que genera la gente a diario— en algo positivo. Dará luz a una área de árboles que se plantarán y cuidarán por los tokiotas, convirtiéndose en un bosque maravilloso”, dijo su creador, el célebre arquitecto Tadao Andô.

Sus cimientos miden 30 metros de profundidad y están hechos de cenizas de basura incinerada o pulverizada, en el caso que no se pueda quemar, y de desechos procesados de las alcantarillas. Y todo esto se mezcla y se cubre con tierra.

La gestión de residuos en Tokio ha preocupado especialmente al gobierno desde los 70’s, cuando la ciudad se estaba ahogando en su propia basura a causa del desmesurado crecimiento que experimentó el país tras la postguerra. Desde entonces, varios planes se han llevado a cabo para una mejor gestión de los residuos pero el que ha tenido más éxito sucede en la conciencia de sus habitantes: reduce, reutiliza y recicla.

Así, es en cada casa y negocio de esta ciudad extremadamente densa, todos los japoneses separan cuidadosamente los residuos en los que se pueden reciclar y los que son o no incinerables. A los primeros pertenecen los envases PET, el cristal, los periódicos, los cartones y los aparatos electrónicos; a los segundos, la basura orgánica, las bolsas de plástico, el papel y la ropa; y a los terceros, el cristal, los metales, las baterías, la cerámica y los componentes electrónicos.

Pero aunque el proyecto no parece haber suscitado críticas dentro del país, sí que lo hace la incineración de residuos en la cual está basado.

GreenPeace se ha opuesto en reiteradas ocasiones a la quema de residuos sólidos urbanos, respaldada por científicos como Laura Haight, ambientalista del New York Public Interest Research Group que opinó para Scientific American, Jeffrey Morris economista y presidente del Sound Resource Management Group e incluso por el Departamento de Medioambiente de Nueva York, que lo hicieron para The Wall Street Journal.

Sus principales objeciones  a la incineración de residuos coinciden  y son las siguientes:

-Es extremadamente caro conseguir una incineración limpia.

-Se ahorra mucha más energía en reutilizar los materiales que en destruirlos.

-La quema de residuos es ineficiente y genera muchas más emisiones comparada con la de los combustibles fósiles.

Por su lado, los partidarios de la incineración como Nickolas J. Themelis, director del Earth Engineering Center de la Universidad de Columbia, que expuso sus razones para Scientific American:

-Una central incineradora ocupa menos espacio y en 40 años habrá ayudado a conservar 4 kilómetros cuadrados que serían llenados de basura en un vertedero.

-Hay que quemar menos basura que el carbón.

-Las emisiones tóxicas de metales pesados, dioxinas, furanos y gases ácidos pueden neutralizarse gracias a inyecciones de carbono y tratamientos con cal.

Está por ver cómo avanza el proyecto japonés, si supera los controles de emisiones tóxicas y si es capaz de hacer una gestión eficiente de la basura. De momento, va viento en popa y causando sensación.

[Vía Japan Times]