La producción sustentable dejó de considerarse una moda para ser una necesidad en un mundo donde los recursos no son infinitos. Reciclado, ahorro de energía, técnicas de producción limpias y reducción de huella de carbono, entre otros métodos.

Qué es y cómo ganar plata con la economía circular

Reducir, reusar y reciclar. Estos son los componentes de la política de las tres “r” que caracteriza al concepto de Economía circular. El término -lejos de cualquier academicismo- involucra a una cantidad creciente de empresas que han comenzado a aplicarlo en sus procesos productivos. Ya no sorprende escuchar entre las compañías locales referencias al reciclado, el ahorro de energía, los métodos de producción limpios, la reducción de la huella de carbono o la capacitación de proveedores, entre otras acciones destinadas a configurar esquemas de producción sustentable.

La clave del aumento del interés de las empresas por ocupar un lugar en el barco de la sustentabilidad pasa por haber encontrado un punto de equilibrio entre dos factores que en el pasado eran antagónicos: rentabilidad y cuidado del medio ambiente.

Reusar es una forma limpia y amigable de relacionarse con el entorno, pero también es una fórmula que permite bajar costos de producción. Lo mismo pasa con el reciclado. Claro que antes se necesita asumir la inversión que requiere adaptar los modos tradicionales de producción para incorporarles instancias que rompan la linealidad (producir, usar, tirar) y le otorguen la buscada circularidad sintetizada en las tres “r”.

Entre las empresas de la Argentina hay una tendencia creciente a incorporarse al circuito circular. En algunos casos lo hacen con mayor familiaridad porque se trata de multinacionales cuyas filiales locales trabajan en sintonía con sus casas matrices radicadas en países que están mucho más avanzados en la experiencia de la también llamada “economía azul”.

En otros, porque está cada vez más aceptado que la sustentabilidad permite obtener mejores resultados, tanto en la optimización de recursos como en rentabilidad. Y también, por qué no, en prestigio institucional. Hay en todo el mundo una amplia variedad de fundaciones y consultoras dedicadas a buscar y ofrecer respuestas al interrogante básico: ¿Cómo mejorar los resultados económicos y al mismo tiempo reducir el uso de recursos que se van agotando?

Más allá del debate conceptual, El Cronista consultó a un grupo de empresas líderes sobre sus experiencias concretas en materia de economía circular. Encontró visiones comunes respecto del compromiso global de preservación ambiental. Pero también, a la hora de ir a las cuestiones prácticas, cada una estableció prioridades diferentes y hasta contrapuestas en algunos aspectos puntuales.

Sustentables desde la cuna

Ball Corporation es el mayor productor de latas de aluminio en Argentina y cuenta con programas para el cuidado del medioambiente y una gestión sustentable de su proceso productivo. “Las latas de aluminio son 100% e infinitamente reciclables”, explicó Gustavo Lisboa, gerente de Excelencia Operacional.

“Nuestra estrategia global de sustentabilidad de cara a 2020 tiene la meta de reducir la huella de carbono en un 25%: un 10% a partir de acciones para reducción del consumo de aluminio y consumo de energía; y otro 15% a partir de propuestas para aumentar los índiLisboa destacó las ventajas del aluminio sobre su competidor, el vidrio. “Las latas cuentan con un proceso en circuito cerrado en el que los envases antiguos pueden regresar al mercado con la misma estructura, calidad y estética inicial. Además, la logística de transporte de una lata consume menos CO2. Un camión de latas transporta un 50% más de líquido que un camión con botellas de vidrio. Y para su producción, el envase de latas consume menos agua que el envase de botellas de vidrio”, precisó.

La reducción del consumo de energía en su proceso productivo es uno de los ejes de las acciones de Ball. “Sólo considerando el año pasado, planeamos cerca de 1.000 acciones de reducción energética. De las tantas acciones, casi el 90% se concretaron. En 5 años de trabajo, logramos reducir más del 15% de todo el consumo de energía de Ball en América del Sur. Toda esta energía sería suficiente para alimentar a más de 100.000 casas por un año”, ejemplificó el ejecutivo.

El uso eficiente del agua también está en su agenda. “Entre enero y junio de este año, Ball ya ahorró en Sudamérica más de 6 millones de litros de agua, lo que representa la cantidad suficiente para abastecer una ciudad de 55 mil habitantes”.

Compromiso en cadena

Fiat Chrysler tiene una planta en la localidad de Ferreyra, provincia de Córdoba, donde recicla el 90% de sus materiales de rechazo derivados de la producción de automóviles: chapas, paneles, volantes y plásticos.

“Las prácticas sustentables se incorporaron poco a poco, en un principio con el reciclaje de materiales descartables, luego con proyectos más ambiciosos como la actual planta de tratamiento de aguas residuales. Con los volúmenes de producción actuales, se están tratando entre 70-80 metros cúbicos por hora”, detalló Javiern Vernengo, director de Relaciones Externas de FCA Argentina.

En este proceso de transformación, iniciado en 1997 a nivel global, FCA le asigna un rol fundamental a su cadena de proveedores: “Buscamos promover la responsabilidad social y ambiental entre nuestros proveedores. Medir y compartir con ellos responsabilidades sociales y medioambientales para abordar temas relacionados con el cambio climático, los derechos humanos y las condiciones de trabajo”.

“La transición hacia una economía circular requirió una reestructuración de todos los procesos implicados en la producción de nuestros vehículos. Los insumos y componentes están diseñados y seleccionados para ser recuperados o reciclados con el fin de prolongar su ciclo de vida. Esto no sólo tiene un impacto positivo para la preservación del medio ambiente; además genera beneficios en la sustentabilidad económica de la compañía”, concluyó.

En el ranking latinoamericano

El grupo Newsan produce en Tierra del Fuego sus marcas Noblex, ATMA, SIAM, Philco, Sanyo, JVC, Pioneer, Compaq, Braun, Microlab y JBL, Duracell, Fagor, Revlon y Bosh. Luis Galli, su presidente & CEO, destacó que “estamos convencidos de que no existen negocios exitosos en comunidades que no sean sostenibles. Actualmente reciclamos más del 96% de los residuos industriales y los reincorporamos hasta tres veces a la cadena productiva”.

Entre otras iniciativas, el grupo inició un proceso de medición de huella de carbono con el fin de implementar estrategias de reducción, y logró bajarla un 50%. En la misma línea, lanzó un programa de eficiencia energética, y alcanzó una reducción del consumo energético del 40% en su proceso productivo.

“Más del 80% del packaging de nuestros productos fabricados localmente utilizan Pulpak, un packaging elaborado a base de pulpa de papel reciclado, 100% reciclable, biodegradable y libre de contaminantes”, puntualizó Galli.

“Cuidar el medio ambiente es parte de nuestra misión; y lo hacemos mediante la asociación con Ecopulpo, empresa que comercializa productos 100% biodegradables. Todo esto hizo que, en julio, la asociación Newsan-Ecopulpo ocupe el puesto 43 entre los 500 mejores proyectos sociales y ambientales de América Latina seleccionados por Premios Latinoamérica Verde”, remarcó.

De la semilla al vidrio

En Cervecería y Maltería Quilmes la clave de la sustentabilidad pasa principalmente por la botella, aunque el proceso arranca en la semilla de cebada.

“El vidrio es un material natural y 100% reciclable. Cada botella de vidrio retornable es utilizada 29 veces y, al cumplir su ciclo de vida, es reciclada. Para 1.000 litros de cerveza se necesitan 34 botellas retornables de 1 litro que son producidas en vidrio reciclado. Además, se utiliza tres veces menos energía; se generan menos emisiones de C02; y se ahorran 6.385 litros de agua. Desde la perspectiva social y económica, la industria de los envases de vidrio retornables es 100% nacional y es una verdadera “industria de industrias” (gráfica, logística, vidrio, etc.) que genera 102.000 puestos de trabajo en todo el país”, sostuvo Pablo Querol, VP de Asuntos Corporativos AB InBev.

La logística también es un punto neurálgico en una empresa que cuenta con 300.000 puntos de venta distribuidos por todo el país. “Nuestros camiones utilizan biodiesel y optimizamos las rutas para recorrer menos kilómetros y así reducir la huella de carbono”, explica.

La iniciativa más reciente es el programa de abastecimiento sustentable “ReVuelta: impulsando nuevas economías en la cadena de valor”, centrado en la Economía Circular como modelo de negocio.

“El objetivo es fortalecer la cadena de valor, contribuyendo con el crecimiento de pymes, emprendedores, emprendedores sociales, start ups y economías locales, en colaboración con el Ministerio de Producción y organizaciones del tercer sector”. Quilmes anunció que “modificará su matriz de compra para dar más diversidad a su cadena de valor: tener mejores y distintos insumos y servicios y contribuir al crecimiento de la economía y desarrollo de empleo indirecto”.

Reciclado con impacto social

Nespresso, la compañía de café con base de operaciones en Suiza, viene implementando desde mediados de 2012 en Argentina un programa de recolección y reciclado de cápsulas, lo que incluye tanto el aluminio como el café, en línea con el concepto de economía circular. Romina Fontana, Marketing Manager Nespresso Austral, destacó que el plan “contempla el aprovechamiento y el reaprovechamiento de los insumos en todas las instancias de la cadena de producción, consumo y desecho”.

Una vez recolectadas, las cápsulas son llevadas a una planta de tratamiento donde se separa el café del aluminio: el café se utiliza para producir compost en huertas de emprendimientos sociales y el aluminio se reconvierte en otros materiales, y los fondos de su venta también son destinados a colaborar con las mismas causas sociales.

“En nuestro caso, el desarrollo del programa de reciclado no trae consigo ninguna ganancia para la empresa. Por el contrario, exige una inversión que es realizada por la convicción de que, en la medida en que tengamos un desarrollo sustentable, e introduzcamos iniciativas que lo respalden, se crearán beneficios significativos para el negocio, la sociedad y el medio ambiente”, destacó Fontana.

A través del programa AAA Sustainable Quality, Nespresso trabaja en 12 paises, con 70.000 agricultores y 300 Ingenieros agrónomos. “Fomentamos las relaciones con las comunidades cafeteras, las prácticas sostenibles en las granjas, la implementación de paisajes circundantes, así como también contribuye a mejorar los medios de vida de estas comunidades. De esta manera, Nespresso se asegura la obtención de un café 100% sostenible”, concluyó.

Naranja, el color de las ideas

Así como la economía circular -identificada por el color azul- gana adeptos en el país, la economía naranja también está en etapa de ascenso. Con este color se hace referencia a la economía creativa, que se caracteriza por considerar que el insumo principal para su producción está asociado al talento y las ideas.

El mayor acontecimiento anual que reúne a las industrias creativas en la Argentina es el Mercado de Industrias Creativas Argentinas (MICA), cuya edición 2017 acaba de ser lanzada: se hará entre el 6 y el 8 de octubre en el Centro Cultural de la Ciencia de la Ciudad de Buenos Aires. Es organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación y reúne a representantes de seis sectores: artes escénicas, audiovisual, diseño, editorial, música, y videojuegos.

Se trata de la mayor feria de ideas de la Argentina y este año reunirá a unos 2.000 emprendedores que presentarán sus proyectos y tendrán oportunidad de participar de rondas de negocios con más de un centenar de posibles compradores y/o inversores nacionales y del extranjero.