“Algunas de las empresas tecnológicas más grandes del mundo no parecen estar haciendo mucho por reducir los impactos ambientales que generan sus cadenas de suministro, según denunció recientemente Greenpeace, que afirma que el modelo actual resulta imposible de mantener.”

POR: ECOTICIAS.COM / RED /  El problema de la basura electrónica

El informe destaca la falta de interés real que existe entre estas grandes organizaciones, a la hora de enfrentar el problema de la generación de enormes volúmenes de desechos electrónicos, que se estima que este año superarán a nivel mundial, los 65 millones de toneladas métricas.

eco96_35_originalLa investigación de Greenpeace EEUU examinó el desempeño en áreas clave para la sostenibilidad, como es la reducción de emisiones, el consumo de los recursos y la eliminación de los productos químicos peligrosos, en 17 compañías de tecnología.

El informe realizado por la Guía de electrónica más ecológica otorgó a 11 compañías, incluidas Huawei, Samsung, y Amazon, calificaciones del rango D y F y concluyó que, casi todas deben abordar la creciente huella de carbono de sus cadenas de suministro, puesto que, de las emisiones de carbono que se producen durante toda la vida útil de un dispositivo, el 80% corresponden a su fabricación.

Algunas compañías, como Google y Amazon no resultan transparentes en cuanto a la información acerca de sus proveedores, además Amazon se niega a dar un reporte de su propia huella en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero, ni a explicar si existe una restricción real en el uso de productos peligrosos o en el empleo de productos reciclados.

Gary Cook, uno de los activistas de Greenpeace EEUU, sostiene que, mientras las empresas de tecnología se dedican a afirmar que están a la vanguardia en cuanto a innovación, la realidad demuestra que sus cadenas de suministros están estancadas en la antigua era industrial. En el informe se destaca que la lucha contra la producción de basura electrónica es urgente y reconoce algunos avances, como los la empresa Dell, que impuso un sistema de devolución, mediante el cual los clientes entregan sus aparatos obsoletos, al adquirir nuevas tecnologías.

Sin embargo, Greenpeace insiste que no hay información suficiente, acerca de qué es lo que se hace y dónde acaba, dicha basura electrónica. De hecho, muchos organismos de control de residuos a nivel mundial, como es el caso de la Red de Acción de Basilea (BAN) se quejan de que las empresas no satisfacen sus demandas acerca de los detalles del sistema, que se emplea para deshacerse de los residuos electrónicos.

La BAN reveló en su último informe, que muchos de los artículos electrónicos desechados se están enviando a diversas localidades de Asia para su tratamiento final, aun a sabiendas de que, las condiciones ambientales y laborales de los países receptores, son como mínimo, inseguras.

NO a la obsolescencia programada

En el estudio de Greenpeace se afirma en que la obsolescencia planificada no solo no ha sido abandonada como sistema de diseño, sino que cada vez es más empleada y da como ejemplo que muchos de los últimos productos presentados por Microsoft, Apple y Samsung, resultan muy difíciles (y a veces imposible) de actualizar y/o reparar.

Como contrapartida, Greenpeace admite que algunas empresas de tecnología sí se han decantado por el uso de materiales recuperados, en la fabricación de nuevos productos. Apple dice que están comprometido a “profundizar” en el desarrollo de nuevos productos empleando recursos renovables y/o materiales reciclados, comenzando por el aluminio y el estaño.

Fuente: Reciclaje de Residuos