La Fundación Ellen MacArthur presenta un caso sobre Economía Circular para la Industria del Automóvil a través del programa de ciclo corto de Renault.

El caso  describe la experiencia de Renault y su concepto de “reciclaje de ciclo corto”, que consite en lograr que todo el circuito de reciclaje, desde la recolección hasta la transformación, permanezca en el sector automotriz. Se trata de un proceso de “remanufactura” de partes y baterías de motores de la compañía.

La estrategia de economía circular de Renault es múltiple e incluye la refabricación de piezas del motor, creando una “segunda vida” para las baterías eléctricas y aumentando el reciclaje de “corto plazo” de materias primas en el sector.

Renault estableció una plataforma experimental para el reciclaje de vehículos al final de su vida útil (ELV, por sus siglas en inglés) llamada Innovative CAR REcycling 95% (ICARRE 95), respaldada por el Programa EU LIFE. El objetivo es ingresar el vehículo usado y reutilizar sus materiales y componentes para vehículos nuevos con el mismo nivel de rendimiento que los derivados de fuentes vírgenes. Los bucles cortos están configurados para reciclar materias primas como acero, cobre, textiles y plásticos, manteniéndolos tanto como sea posible en la industria automotriz local. Actualmente, el 36% de la masa total de un vehículo Renault recientemente producido en Europa está hecho de materiales reciclados, y el 85% de un ELV es reciclable.

La Fundación Ellen MacArthur destaca que la cadena de suministro de plástico reciclado está poco desarrollada, y la falta de una corriente de materiales predecible y segura crea dificultades para planificar las operaciones de fabricación. En este contexto, la motivación básica de Renault para llevar a cabo dicha estrategia es asegurar un suministro estable de materiales para fabricar sus automóviles de la manera más económica y con el menor impacto ambiental posible. El objetivo a más largo plazo es reducir el costo de los materiales reciclados en comparación con los materiales vírgenes, lo que genera ingresos positivos para todos los participantes en la cadena de suministro.

La Fundación Ellen MacArthur destaca que uno de los drivers para que este tipo de procesos se lleven adelante es la legislación. El procesamiento y la eliminación de vehículos en desuso está sujeto a las disposiciones de una Directiva Europea que exige que los manipuladores reutilicen el 95% de estos vehículos en general (85% por reutilización y reciclaje y 10% por generación de energía).

El programa de ciclo corto de Renault responde a esta directiva de la EU y se basa en cuatro pilares de la economía circular:

1. El diseño dirigido al reciclaje: todos los criterios de diseño, así como las elecciones de materiales y los protocolos de ensamblaje, ayudan a aumentar la futura remanufactura y el reciclaje de los vehículos.

2. Nuevos modelos de negocios: La empresa incentiva a los clientes a aumentar las tasas de recolección, a través de un esquema de descuento B2B para componentes remanufacturados si el retorno está garantizado.

3. Ciclo inverso: El sistema de recolección ya existe desde la operación de remanufactura, el material es retenido para reciclar internamente, pero buscando fuentes externas para satisfacer la demanda.

4. Habilitadores y condiciones favorables: Avances en la tecnología de clasificación de materiales y la existencia de un ecosistema que tuvo que ser adaptado, en lugar de creado, es lo que garantiza el éxito de este sistema. Además está basado en un Enfoque colaborativo.

El caso destaca un nuevo proyecto llamado Afiler, una colaboración con una empresa de reciclaje de automóviles (Indra), un fabricante de ropa y tejidos (Filature du Parc) y una empresa de asientos de automóviles (Adient). El proyecto busca crear un material que se pueda utilizar en la tapicería de los asientos de los automóviles utilizando fibras recuperadas de los cinturones de seguridad.