¿¿Preso por reciclar RAEE??

Por Tom Jackman (The Washington Post – Infobae)

Eric Lundgren en sus instalaciones en Chatsworth (California) (David Sprague/The Washington Post)
Eric Lundgren en sus instalaciones en Chatsworth (California) (David Sprague/The Washington Post)

Eric Lundgren está obsesionado con el reciclaje de productos electrónicos.

Él construyó un auto eléctrico con partes recicladas que nada tiene que envidiar a Tesla. Lanzó lo que cree que es la primera instalación de “reciclaje híbrido electrónico” en Estados Unidos, que convierte los teléfonos celulares desechados y otros dispositivos electrónicos en dispositivos funcionales, reduciendo la presencia de productos químicos y metales nocivos en vertederos y en el medio ambiente. Su compañía con sede en California procesa más de 18.5 millones de kilos de desechos electrónicos cada año y cuenta con IBM, Motorola y Sprint entre sus principales clientes.

Pero esa idea que tuvo Lundgren para prolongar la vida de las computadoras podría llevarlo a prisión.

Los fiscales dijeron que el hombre de 33 años estafó a Microsoft al fabricar 28,000 discos falsificados con el sistema operativo Windows de la compañía. Fue declarado culpable de conspiración y violación de derechos de autor, lo que le llevó a una pena de 15 meses de prisión y una multa de USD 50,000.

En un extraño movimiento, un tribunal federal de apelaciones ha concedido una suspensión de la sentencia, lo que le da a Lundgren otra oportunidad para presentar su argumento de que todo fue un malentendido. Lundgren no niega que haya hecho los discos o que esperaba venderlos. Pero él dice que esto no formaba parte de un plan lucrativo. Según cuenta, él solo quería facilitar la extensión de la utilidad de las computadoras de segunda mano, manteniendo más dispositivos fuera de la basura.

El caso se centra en “los discos de restauración”, que se pueden usar solo en computadoras que ya tienen el software de Windows con licencia o se pueden descargar gratis del fabricante de la computadora, en este caso de Dell. Los discos se entregan rutinariamente a los compradores de nuevas computadoras para permitirles reinstalar sus sistemas operativos si el hardware de las computadoras falla o debe ser borrado. Pero, a menudo, se pierden cuando las computadoras usadas son reutilizadas.

Lundgren afirmó que pensaba que las empresas de electrónica querían que la reutilización de computadoras fuera un proceso difícil para que los consumidores se vieran obligados a comprar otras nuevas. “Comencé a aprender qué era la obsolencia planificada y me di cuenta de que las empresas fabrican computadoras portátiles que duran tanto tiempo como el seguro. Eso me enfureció. Eso no es lo que una sociedad saludable debería tener“, apostilla.

Pensó que producir discos de restauración para reacondicionar computadoras, con el objetivo de ahorrar la molestia de descargar el software y grabar discos nuevos, alentaría las ventas de segunda mano. En su opinión, los nuevos propietarios tenían derecho al software, y eso lo hizo más fácil.

Eric Lundgren se enfrenta a la cárcel por distribuir discos para las personas que reciclan computadoras (Eric Lundgren/The Washington Post)

Eric Lundgren se enfrenta a la cárcel por distribuir discos para las personas que reciclan computadoras (Eric Lundgren/The Washington Post)

El gobierno y Microsoft no lo vieron de esa manera. Los fiscales federales en Florida acusaron con 21 cargos a Lundgren y a su socio comercial, mientras que Microsoft presentó un escrito solicitando USD 420,000 en restitución por la pérdida de ventas. Lundgren afirma que el asistente del abogado estadounidense en el caso le dijo que “Microsoft quiere tener tu cabeza en un plato y se lo voy a dar”.

Tanto la oficina del fiscal de Estados Unidos en Miami como Microsoft no quisieron hacer más comentarios. El juez del Distrito de Estados Unidos, Daniel T.K. Hurley, observó que ninguno de los discos que Lundgren fabricó realmente se vendió, por lo que se negó a ordenarle que pagara la restitución. Hurley impuso una sentencia de 15 meses, menos de la mitad de lo exigido por las pautas federales de la sentencia, que indicaban entre 36 y 47 meses.

En la corte, el juez dejó claro que este era un caso difícil.

“Este caso es especialmente difícil”, dijo Hurley a Lundgren en el escrito de su sentencia de mayo, “por quién eres hoy y en quién te has convertido”. El juez recibió documentación sobre la actividad de la compañía de reciclaje de Lundgren, IT Asset Partners. La empresa ha liderado proyectos para limpiar la basura en Ghana y China, además de crear una iniciativa en 2016 en la que la compañía de Lundgren reparó y donó más de 14,000 teléfonos celulares y USD 100,000 a Cellphones for Soldiers para los soldados estadounidenses desplegados en el exterior.

Lundgren creció en Lynden (Washington), donde, a los 16 años, se convirtió en el reciclador de computadoras de la ciudad después de que el departamento del alguacil local escuchara sobre su talento para arreglar o reutilizar piezas informáticas. Algunas partes de una computadora, como la pantalla táctil de Apple, son de propiedad exclusiva y no se pueden reciclar. Pero el 95 por ciento de una computadora, dice él, como la batería, el motor o los circuitos, son genéricos y pueden reutilizarse. Ha dedicado mucho tiempo a recuperar baterías desechadas, ya sea de automóviles o computadoras, para reutilizarlas en sillas de ruedas, productos electrónicos y varios vehículos.

A los 19 años, Lundgren se mudó a Los Ángeles e inició su primera empresa de reciclaje de productos electrónicos. A los 20 ya consiguió su primer gran cliente: American Airlines, para quién restauraba y vendía aproximadamente 40,000 computadoras al año. Estos aparatos venían con la licencia original o la clave de producto en la etiqueta, aunque sus discos duros habían sido borrados, así que reinstalar Windows era legal.

“Si traían una computadora sin un certificado de autenticidad”, decía Lundgren sobre sus clientes, “la separábamos” para no restaurarla ni revenderla. Agregó, además, que clientes como Dell, Asus, Lenovo y Coca-Cola utilizaban sus servicios para tratar las computadoras.

Lundgren se sintió intrigado por el recorrido que hacían los desechos electrónicos en todo el mundo y terminó yendo a China. “Supe cuál era final de las cosas que se tiran”, señaló. Se concentró más en reducir los montones, cada vez más grandes, de plásticos desechados y vidrio que crea una sociedad de consumo, eliminando la quema de la basura electrónica que contamina el aire y combatiendo la fuga de químicos filtrados en el agua.

Mientras estaba en China, Lundgren tuvo la idea de vender “discos restaurados” a los que reacondicionaban computadoras. Los discos funcionan si los dispositivos todavía tienen sus claves de licencia y producto disponibles, y la licencia se transfiere con la computadora, sin importar a quién pertenece.

“Microsoft no vende discos de restauración” comenta Lundgren. “Microsoft vende licencias” que permiten que su software funcione y van desde USD 3,000 para un nuevo sistema operativo hasta USD 25 para una licencia de un reacondicionador que quiere revender una computadora que aún no tiene una copia con licencia de Windows.

En 2013, las autoridades federales interceptaron envíos de 28,000 discos de restauración que Lundgren había fabricado en China y enviado a su socio de ventas en Florida. Los discos tenían etiquetas casi idénticas a los discos proporcionados por Dell para sus computadoras y tenías los logotipos de Dell y Windows. “Si hubiera escrito ‘El disco de restauración de Eric’ ya hubiera estado bien”, lamenta Lundgren.

Como resultado de la violación de los derechos de autor de Windows y Dell, Lundgren se declaró culpable de dos de los 21 cargos en su contra. Pero él creía que dado que los discos no tenían valor de venta y fueron confiscados antes de que fueran vendidos, no recibiría ninguna condena de prisión. Su sentencia se basó en la pérdida financiera involucrada.

La abogada de Microsoft, Bonnie MacNaughton, escribió a Hurley, el juez, describiendo el caso como “piratería de software”, que le costaba a la industria informática miles de millones al año, y diciendo que el enjuiciamiento era importante “para disuadir a otros de participar en el comercio mundial ilícito de activación desacoplada del producto”, es decir, la venta o el intercambio de las licencias originales. Microsoft calculó que los 28,000 discos de restauración de Lundgren podrían haber sido vendidos a restauradores por USD 20 cada uno, y que el 75 por ciento de ese total fue el beneficio promedio de Microsoft, por lo que exigió la restitución de USD 420,000.

Como testigo experto en la sentencia, los fiscales llamaron a un administrador de programas de Microsoft de Irlanda para explicarle al juez cómo funcionaban los discos y su valor. Jonathan McGloin testificó que Microsoft otorgaba la licencia de Windows a los fabricantes de computadoras como Dell y también los autorizaba para hacer que los discos de restauración o recuperación se incluyeran en las nuevas computadoras. McGloin también testificó que Microsoft cobra a los reacondicionadores de computadoras aproximadamente USD 25 por una nueva licencia y copia del software, pero no diferenció eso de lo hecho por Lundgren, que no estaba haciendo una nueva copia del software y pretendía que sus discos de restauración solo fueran para computadoras que ya tenían licencia.

En esencia, intervine en el camino de las ganancias de Microsoft, así que empujaron esto a la corte federal con falsas pretensiones“, dijo Lundgren al tiempo que declaraba que McGloin “testificó que un CD de restauración gratis valía lo mismo que un nuevo sistema operativo Windows con licencia”. “Este fue un testimonio falso e inexacto proporcionado por Microsoft en un intento de establecer un precedente que ahuyentara a los futuros recicladores a reutilizar computadoras sin pagar primero a Microsoft por otra licencia”, agregó. “Cualquier persona que extienda con éxito el ciclo de vida de las computadoras o las desvíe de los vertederos para su reutilización en la sociedad obstaculiza las ganancias de Microsoft”, subraya.

Lundgren llamó a su experto de confianza, Glenn Weadock, como testigo. Él es autor de numerosos libros de software que testificaron para el gobierno en un importante caso antimonopolio contra Microsoft que se resolvió en 2001. Se le preguntó a Weadock: “En su opinión, sin un código y sin las claves de producto o certificado de autenticidad, ¿cuál es el valor de estos discos de reinstalación?”.

“Nada o casi nada”, contestó él.

“¿Por qué alguien pagaría por uno?”, le preguntó el abogado de Lundgren.

“Hay un factor de conveniencia asociado a ellos”, replicó.

Aún así, Hurley decidió que los 28,000 discos de restauración de Lundgren tenía un valor de USD 700,000, y eso calificaba a Lundgren para cumplir un período de 15 meses de cárcel, además de una multa de USD 50,000. Negó la solicitud de Lundgren de permanecer en libertad hasta su apelación, pero el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos del Circuito 11 aceptó la solicitud porque Lundgren estaba a punto de renunciar por su encarcelamiento.

“Pensé que era freeware“, dijo Lundgren sobre los discos de restauración. “Si es gratis, entonces voy a duplicar la herramienta de reparación gratuita para regalarla, y todo irá bien“, pensó. “El valor está en la licencia y no lo entendieron”, finalizó.

Su apelación aún está pendiente.

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