Tecnología para acabar con el plástico de los océanos

Tres cuartas partes del Planeta Tierra se componen de agua. Océanos, mares, ríos y lagos conforman una parte muy importante del sustento de la población, sin embargo la acción del hombre ha incrementado de manera desorbitada la contaminación de este medio. Algunos avances tecnológicos, por otro lado, podrían ayudar a paliar estos efectos nocivos para el medio ambiente o, en el mejor de los casos, hacer desaparecer el plástico de los medios acuáticos.

Con el inicio de la producción masiva de plásticos en 1950 los océanos se han visto invadidos por grandes cantidades de objetos fabricados con este material. Por ello, no es de extrañar que la Organización de Naciones Unidas lo considere como un asunto de severa importancia y lo haya incluido entre sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Lo ha hecho bajo la premisa de “conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos”. El problema ha adquirido tal envergadura que se estima que el 35% del pescado consumido contiende de una a dos piezas de plástico en su estómago. Además, hay estudios que sostienen que para el año 2050 habrá más cantidad de plástico en los océanos que peces.

Ante esta situación han surgido ya diversas iniciativas con el objetivo de reducir la cantidad de plástico de océanos, mares y ríos con la ayuda de la tecnología; o incluso algunas tan ambiciosas que pretenden eliminarlo por completo.

Inteligencia artificial y robots microscópicos

El gigante IBM está desarrollado una serie de robots de tamaño microscópico para limpiar los océanos. La idea de este proyecto es soltar los minúsculos robots en diversas masas de agua para realizar una monitorización constante y en tiempo real del estado del agua. Esto es posible gracias a la inteligencia artificial que integran los dispositivos, de modo que, cotejando todos los datos obtenidos es posible predecir fenómenos como las mareas rojas antes de que ocurran. Esta tecnología podría resultar también muy útil a la hora de valorar, por ejemplo, los daños producidos por catástrofes como el vertido de productos tóxicos o contaminantes.

Our oceans are dirty. AI-powered robot microscopes may save them

Un tiburón que recicla el plástico

El puerto de Rotterdam cuenta con un aliado en la lucha contra la contaminación del agua. Su nombre es Waste Shark y se encarga de patrullar el puerto en búsqueda de plástico. La empresa creadora de este dron acuático es RanMarine tecnology, una compañía holandesa especializada en la creación de drones autónomos que ayuden en la limpieza de los océanos. Waste Shark, referido también como el Wall-E del agua, tiene dos tamaños: ‘slim’, el más pequeño y ‘Fatboy’, su versión más voluminosa. Inspirado en la forma de alimentarse del tiburón ballena, este dron tiene la capacidad de recolectar hasta 500 kilogramos de basura flotante acumulada en el puerto para prevenir que desemboque en el mar.

RanMarine WasteShark

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