América Latina necesita más inversión en infraestructura digital para cerrar la brecha de los ODS 

La inversión en infraestructura digital en América Latina puede tener impactos muy positivos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por Naciones Unidas. Así lo indica el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que señala que si se incrementara en todos los países la inversión en infraestructura digital un 10% en un año, cerca de 375.000 personas de la región se salvarían de la pobreza y alrededor de 360.000 personas dejarían de estar desnutridas.

En su informe ‘El impacto de la infraestructura digital en los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Un estudio para países de América Latina y el Caribe’, realizado con el apoyo de la asociación móvil GSMA y Frontier Economics, el BID señala que entre 2008 y 2017 la región acumuló inversiones en tecnología móvil por 74.000 millones de dólares, equivalentes a casi el 50% de las inversiones totales en infraestructura de telecomunicaciones. En casi todos los países analizados (12), estas inversiones se han incrementado, destacándose Argentina, Colombia y México. En la mitad de ellos decrecieron las realizadas en telefonía fija.

Los resultados indican que internet y la comunicación telefónica facilitan el acceso a la información laboral y a recursos educativos, lo cual contribuye a que las personas puedan salir del ciclo de pobreza (ODS 1). “Un aumento del 1% de la inversión total en telecomunicaciones lleva a una reducción de la tasa de pobreza (medida en porcentaje de la población que subsiste con menos de 1,9 dólares por día) en 0,0132 puntos porcentuales (p.p.)”, de los cuales, la mayoría corresponden a la inversión en tecnología móvil”, destaca el estudio. De acuerdo con el organismo multilateral, al invertir 21.700 millones de dólares adicionales en dicha infraestructura, todos los individuos que viven con menos de 1,90 dólares por día podrían salir de la pobreza.

De igual forma, la infraestructura digital y las tecnologías relacionadas con el internet de las cosas aportan a la sostenibilidad agrícola y mejoran la seguridad alimentaria (ODS 2). Según el BID, un aumento del 1% de la inversión total en telecomunicaciones y, en especial de la telefonía móvil, conlleva una reducción en el porcentaje de personas desnutridas de 0,011 p.p. Según las estimaciones, la desnutrición podría reducirse hasta en 2,8% con la inversión de 56.800 millones de dólares adicionales. Además, contribuye a elevar la esperanza de vida (ODS 3). Al respecto agrega que para alcanzar el promedio de esperanza de vida de la OCDE, establecida en 79,7 años, los países necesitarían invertir un total de 81.300 millones de dólares en infraestructura de telecomunicaciones.

Inversión acumulada en infraestructura digital en América Latina

2008 – 2017 (millones de dólares)

Inversión acumulada en telecomunicaciones Latam 2008 -2017

América Latina acumuló inversiones en tecnología móvil por 74.000 millones de dólares, que equivalen a casi el 50% de las inversiones totales en infraestructura de telecomunicaciones.

Clave para disminuir la desigualdad

Uno de los grandes problemas de América Latina es la desigualdad y las inversiones en tecnología digital pueden ayudar a reducirla al conectar las poblaciones más aisladas de los centros urbanos, brindando así oportunidades de trabajo y acceso gratuito al conocimiento (ODS 10). Esto aumenta la participación del ingreso del 20% más pobre en 0,0027 p.p. Y es que el despliegue de redes fijas, móviles y de banda ancha en las zonas rurales es una condición necesaria para que la infraestructura digital pueda contribuir al logro de los ODS.

“En términos relativos, para muchos ODS (1, 2, 3 y 10) el impacto de un aumento marginal de la inversión en telefonía móvil o de la inversión en infraestructura digital en su conjunto es muy similar (y en algunos casos incluso mayor) que un incremento marginal en el gasto en infraestructura de servicios públicos, como transporte y energía”, señala el informe.

Dichas inversiones también desempeñan un papel destacado para lograr y mantener ciudades sostenibles (ODS 11). Buenos Aires, Lima, México y Santiago forman parte del grupo de “ciudades evolutivas”, pero en cuanto a las capacidades digitales tienen un registro bastante bajo, lo que limita considerablemente su rendimiento general en materia de sostenibilidad.

Sobre el impacto que genera en el logro de los ODS 4 (educación de calidad)5 (igualdad de género) y 9 (industria, innovación e infraestructura), el estudio indica que hay evidencia de que sí aporta pero su magnitud es más difícil de medir con la información disponible.

En cuanto a los ODS 12, 14, 15, 16 y 17 estima que el impacto de la infraestructura digital sucede principalmente a través de la adopción de las nuevas tecnologías IoT (Internet de las cosas) y M2M (‘machine to machine’), por lo cual considera fundamental promover la inversión en esta tecnología para impulsar el cumplimiento de esos ODS e investigar en profundidad las políticas que fomentan la inversión y el uso de IoT en otros países para comprender cómo las economías de América Latina podrían adaptarlas a sus características específicas.

Baja penetración e inversión insuficiente

El BID considera que al hacer más inversiones en infraestructura digital también se podrían alcanzar incrementos considerables del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual impactaría en el ODS 8, que hace referencia al trabajo decente y crecimiento económico. No obstante, plantea que la penetración de los servicios digitales en los hogares latinoamericanos sigue siendo baja con respecto al promedio de la OCDE. Al respecto sostiene que pueden emprenderse acciones para incentivar la adopción de tecnologías digitales como la de aplicar políticas para reducir el costo de la compra de servicios de telecomunicaciones, aumentar la disponibilidad de contenido local y llevar adelante campañas de alfabetización digital.

“El incremento en la inversión anual en Chile, Costa Rica, Ecuador, Panamá y México para el ODS 1 (eliminación de la pobreza), y para Argentina, Chile y México para el ODS 2 (hambre cero), es inferior al 10%. Sin duda estos incrementos de inversiones son significativos y cuantiosos, pero serían más fácilmente alcanzables con una regulación económica sólida y una promoción en la demanda de servicios de telecomunicaciones”, recalca el organismo multilateral. Agrega que cumplir con las metas de los ODS requerirá un esfuerzo compartido, que no solo exigirá inversiones en telecomunicaciones como único motor de cambio, sino también en otras industrias, junto con la implementación de políticas sociales.

El BID destaca que a excepción de Chile y México, donde el despliegue de la infraestructura digital se financia a partir del presupuesto público, en los otros países se hace a través de los ingresos de la industria y llama la atención de que el entorno macroeconómico de América Latina no favorece aumentos sustanciales en la inversión financiada con recursos públicos, que resultan insuficientes, en tanto que no se puede acceder al adecuado financiamiento del sector privado. Al respecto, señala que para promover las inversiones se puede recurrir a la eliminación de políticas que distorsionan las decisiones de inversión, como la regulación excesiva y los impuestos ineficientes, teniendo en cuenta el efecto que esta industria tiene en el desarrollo sostenible.

Inversión en infraestructura digital entre 2008 y 2017, por país

(millones de dólares)

Inversión en telecomunicaciones por país de Latam 2008-2017

Argentina, Colombia y México destacan por las mayores inversiones en infraestructura digital en América Latina.

BBVA, comprometido con el cumplimiento de los ODS

En febrero de 2018, BBVA anunció su estrategia de cambio climático y desarrollo sostenible para contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. En lo que denominó ‘Compromiso 2025’, el banco se comprometió a movilizar 100.000 millones de euros en financiación verde, infraestructuras sostenibles, emprendimiento social e inclusión financiera.

Asimismo, BBVA manifestó su decisión de trabajar para mitigar los riesgos ambientales y sociales y minimizar así los impactos directos e indirectos potencialmente negativos, además de involucrar a sus grupos de interés para promover de forma colectiva una mayor contribución del sector financiero al desarrollo sostenible. En ese sentido, se comprometió a que el 70% de la energía que contrate a partir de 2025 sea renovable y se marcó como objetivo reducir un 68% sus emisiones directas de CO2 con respecto a 2015.

BBVA ha registrado importantes avances en su compromiso y ha movilizado cuantiosos recursos para contrarrestar los efectos negativos del cambio climático. Es así, que entre enero de 2018 y junio de 2019 ya  ha movilizado cerca de 22.000 millones de euros en finanzas sostenibles.

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