Lo bueno: se recicla más, lo malo: jóvenes reciclan menos

Varias personas reciclan botellas de plástico a cambio de billetes gratis en el metro de Roma

Pese al alto grado de concientización en la lucha contra el cambio climático que parece tener los jóvenes, son «los menos comprometidos con la separación de residuos», según el «Estudio de Hábitos de Reciclaje de los Españoles» de 2019

Educación, concienciación y compromiso. Estas son las fases por las que ha pasado el reciclaje en España. En las primeras campañas, como las emblemáticas «tres erres», era necesario enseñar cómo separar los residuos y con el paso de los años el objetivo de las mismas se convirtió reforzar en el ciudadano la idea del valor que representa el hábito del reciclaje. Esta «receta mágica» ha provocado que el compromiso de los españoles con su entorno haya evolucionado en un tiempo récord.

En 1996, diez años después de la entrada de España en la Unión Europea, casi la mitad de los españoles no reciclaba nunca. El 39,9% no separaba sus residuos por falta de voluntad o porque en su lugar de residencia no había diferentes contenedores para depositar la basura, como consta el barómetro del CIS de ese año. España se encontraba en la cola de Europa. Ahora este escenario es inimaginable, ya que más del 70% de la población cree que es necesario reciclar, según el barómetro de 2018 del mismo organismo.

La situación cambió cuando entró en vigor la Ley de Envases y Residuos de Envases en 1997. Desde entonces, la concienciación ciudadana ha crecido enormemente y «ya no existe la necesidad de reforzar la idea de que el reciclaje es bueno para el medio ambiente, mientras que hace 15 ó 20 años, sí», explica a ABC Álvaro Otero, coordinador de Asuntos Corporativos de Ecoembes. Lejos de los datos de hace dos décadas, la tasa de reciclado total de envases generados en España gestionados por Ecoembes (plástico, metal, briks, papel, cartón) fue del 78,8% en 2018.

«No solo se recicla más, sino que se hace cada vez mejor», apunta Otero. Y esta mejora se ha logrado gracias al trabajo conjunto de administraciones, empresas, hosteleros y ciudadanos, ya que se ha consolidado como un hábito. Además, «existe una corriente muy fuerte de compromiso medioambiental porque cada vez somos más sensibles ante los problemas de nuestro entorno como la basura y el plástico en la naturaleza y las campañas de concienciación son cada vez más fuertes», detalla.

El compromiso de la población se corresponde con una mayor facilidad logística, es decir, más contenedores cerca de los hogares. Una clara muestra es que en 1996 un 10,1% de la población declaró en el barómetro del CIS que no había contenedores de reciclaje cerca de su vivienda, mientras que ahora ya se pueden encontrar hasta puntos limpios de proximidad que hacen mucho más fácil a los ciudadanos la separación de residuos.

Los jóvenes reciclan menos

Pese al alto grado de concienciación en la lucha contra el cambio climático que parece tener la juventud, por grupos de edad son «los menos comprometidos con la separación de residuos». Así lo indica el «Estudio de Hábitos de Reciclaje de los Españoles» de 2019 elaborado por el Instituto Apolda para Ecoembes, que desvela que solo recicla el 73,8% de los jóvenes de entre 16 y 24 años, la llamada «generación Greta» que tanto ha inundado las calles con protestas ecologistas. Por su parte, son los adultos de entre 35 y 54 años los que más reciclan en casa, con una tasa que alcanza el 82%.

Por raro que parezca, el estado civil también influye en la separación de residuos domésticos. Los que dicen reciclar más son los divorciados (88,7%). Después, los casados (81,5%) y las personas con pareja estable (80,2%). Los que menos, los viudos (76,5%). No obstante, «el reciclaje está tan implantado a nivel social en España que el perfil es muy transversal», aclara Otero.

Desde Ecoembes y Ecovidrio se muestran muy optimistas y sostienen que España cumplirá con los objetivos de la Unión Europea. El Parlamento Europeo respaldó una ley que fijaba como meta reciclar al menos el 55% de los residuos municipales en 2025, el 60% en 2030 y el 65% en 2035. Según datos de Ecoembes, los envases de plástico alcanzaron una tasa de reciclado del 75,8%, los envases metálicos llegaron al 85,4% y la cifra de los envases correspondientes al contenedor azul fue del 80,0%. En cuanto al vidrio, la tasa estimada por Ecovidrio es del 76,5%.

Aun así, los envases domésticos de plástico, metal, briks, papel y cartón solo suponen el 8% del total de residuos generados y los de vidrio, un 7%. Por eso, el papel de la industria en el reciclaje y la economía circular es tan importante

En este sentido, fuentes de Cicloplast, entidad sin ánimo de lucro que recoge la tasa de reciclado de plástico doméstico, comercial e industrial, explican a este periódico que «el sector del plástico es uno de los más regulados por la economía circular» y que más de 100 empresas han firmado la declaración de la «Circular Plastics Alliance» para introducir en el mercado 10 millones de toneladas de plástico reciclado en el año 2025. Gracias a esto, el total del plástico reciclado por las empresas y los particulares supera al depositado en vertederos por primera vez en España.

En definitiva, entorno al reciclaje hay un triple compromiso: el de las empresas, los ciudadanos y las administraciones públicas. Solo en los últimos 20 años más de medio millón de toneladas de materia prima se han reducido aplicando medidas de ecodiseño a los envases que utilizan. En 2018 fueron cerca de más de 25.000 toneladas las materias primas de envases de plástico, metal y papel ahorradas gracias a esta técnica, según datos de Ecoembes. En cuanto al vidrio, en dos décadas se han ahorrado más de 17,1 millones de toneladas de materias primas, 25,8 millones de MWh de energía y 7,5 millones de toneladas de CO2 en España gracias a su reciclaje. El modelo de reciclaje de este tipo de envases es totalmente circular, un «círculo perfecto» ya que una botella de vino da lugar a otra completamente igual tras ser reciclada.

El reto del orgánico

El reto en España ahora es la gestión de los residuos orgánicos, que representan un 37% del total. Otero sostiene que lo que toca ahora es «consolidar una recogida selectiva para poner en valor los residuos orgánicos y de textil» y coinciden con él desde Ecovidrio, quienes demandan que se generalice el contenedor para la materia orgánica.

El hábito de dedicar otro cubo a la materia orgánica y separar los residuos para su posterior compost acabará consolidándose tal como ocurrió con el resto de residuos. «En una sociedad de consumo en la que vivimos, el no reciclar sería insostenible», concluye Otero.

 

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