LA PANDEMIA DE LA CONTAMINACIÓN

Por Mariana Yañez │ Mar 31, 2020 │

(o como el coronavirus no tendrá ningún impacto significativo en el cambio climático)

«El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad».

Albert Camus – La Peste

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Introducción

Si nos remontamos a hechos concretos la crisis climática es producto de más de 100 años de agresión al medio ambiente.

Suponiendo que dejemos al planeta tierra inmóvil éste seguiría calentándose, por inercia contaminante, unas cuantas décadas más.

Comparemos esta cuarentena como un gran fumador que por un día de su vida deja de encender un cigarrillo, no variaría la situación compleja de su salud.

Pero de esta situación actual mundial podemos desprender varias conclusiones a simple vista.

La falta de voluntad de poner foco en la contaminación ambiental, acrecentada por el poder de las corporaciones y la hegemonía

económica que supera altamente a la política y la domina. Pensando a la política como el medio para defender los derechos y hacer cumplir las obligaciones tanto de los habitantes como de las personas jurídicas.

El COVID 19 nos mostró la cara del espejo de la situación ambiental, los resultados que se pueden lograr conjuntamente en años para mejorar la calidad ambiental. No se trata de frenar a cero las emisiones de CO2, NOx, MP2.5, PEAKS de congestión, se trata de regular las acciones de las industrias, el transporte y los residuos que estas actividades generan.

Pensemos en el uso de combustibles fósiles, solo con que un año se disminuya aproximadamente un 10% de su uso, ya impactaría en el mapa de concentraciones de CO2.

Como ayuda el cambio climático a exacerbar la evolución del virus

Información sobre el COVID 19 vs Contaminación ambiental

Versus o cómo podríamos definir, la contaminación es una pandemia que cuando se fusiona con otra (en este caso COVID 19) se potencian.

¿Por qué hay tanto miedo social? Puedo inferir porque es un sistema desconocido que nos ataca silenciosamente, el hombre no lo ve, no lo palpa, no lo puede frenar por sí solo.

El individuo no logra imaginar las consecuencias finales, más allá de estadísticas diarias. Los medios de comunicación (recuerdo a Humberto Eco, y sus mass media), generan un estado de pánico que puede ser mutado a euforias momentáneas o a letales comentarios de pseudo científicos en un abrir y cerrar de ojos.

El punto es que no es rentable hablar de la pandemia contaminante de los últimos cien años de la historia. Vuelvo a inferir el poder económico de los medios por sobre el político. Será una ardua tarea de estos últimos en modificar esta alteración macro social y su relación con los medios.

Si las pestes son un arma poderosa para la manipulación de las masas, ¿porque no es así en la pandemia contaminante que sufre nuestro planeta?

La contaminación como aliada en el COVID 19

Ya sabemos que la contaminación de aire conlleva a enfermedades tales como cánceres, cardiopatías, neumopatías como el asma, presión arterial, osteoporosis, diabetes, entre otras descriptas por la OMS.

Esta situación ambiental elimina en forma prematura a casi 9 millones de personas al año, siendo el 75% de las mismas producida en mayores de 60 años de edad.

Ahora bien, si a esta situación le sumamos la aparición de pandemias tales como el Coronavirus actual, que ataca justamente a este sector vulnerable de la población, porque no hacernos cargo desde el Estado, los Tratados y los grupos de poder desde ahora de disminuir la emisión de gases que aumenta exponencialmente los riesgos cuando se une a estos virus inquietantes.

Y más aún, siendo totalmente probable que una vez que la reactivación de la economía se ponga en marcha, estas emisiones brinquen a su compás.

Ya tuvimos como ejemplo la crisis del 2008, al retomar la actividad industrial y económica, la estridente caída de las emisiones de CO2 tuvo un repunte y terminó en los más altos estándares de emisión.

Si en estos momentos se prioriza a la salud a través del confinamiento de la cuarentena, porque no aprovechar la inercia de este esfuerzo para prolongar esta prioridad en el tiempo a través de políticas industriales, de tránsito y educación estatal. El Estado es el medio, no tengo dudas.

Escenario Actual y futuro

Estamos inmersos en estadísticas, tal como enuncié en mi introducción, sobre las mejoras ambientales que sucedieron en estas últimas semanas.

El aislamiento del humano mejoró la calidad del aire, los canales de agua se vieron transparentes, los pájaros cantando, hasta los animales silvestres se percibieron recorriendo las urbes.

El confinamiento abrigó las disminuciones de emisiones industriales y el uso del coche, por lo tanto podríamos inferir que este es el método de evitar muchas muertes futuras.

No lo creo, es imposible pensar un mundo sin economía, sin sociedad, sin producción ni tráfico de sus productos.

¿Qué haremos en el futuro próximo entonces?

Tendremos que luchar en consecuencia contra los dos impactos indirectos más resonantes, la pérdida de ingresos de los ciudadanos y la falta de tratamientos en el ámbito de la salud.

La conclusión de que las pandemias son buenas para la salud es contundentemente infame.

Se deben bajar los índices de contaminación para que estos virales sean menos mortales, por lo tanto, cuidar al medio ambiente salvará vidas futuras.

¿No hablamos todo el tiempo de dejar “Un mundo más limpio para nuestros hijos”? En estos tiempos debe dejar de ser una frase hecha para reemplazar ese concepto por una obligación. El Estado nuevamente debe arbitrar.

Medidas como sacar los vehículos contaminantes, limpiar las calles es una inversión ya a corto plazo.

Trabajar en el hacinamiento de las grandes urbes como focos de contagio por conglomeraciones.

Elaborar medidas de freno al lobby corporativo fósil y su enorme influencia a nivel mundial.

Impulsar políticas de industrias limpias y de residuos sólidos urbanos.

Fomentar los proyectos llamados “verdes” aprovechando la caída de las industrias carbo-consumistas y petroleras.

El ideal: El reemplazo de la economía sucia por la economía circular

La tentación de utilizar los mismos medios de siempre para reactivar y multiplicar rápidamente el estado socio económico anterior seguramente será el primer impulso.

Vemos actualmente como algunos países desarrollados ya están pensando en eximir de regulaciones ambientales que pesan sobre industrias contaminantes para que se reactiven rápidamente. Parece irreal, pero los hechos son otros, ya las grandes potencias perdieron poder en este tema, porque básicamente la ambición de poder supera los derechos de las poblaciones.

Sería provechoso que todos, desde los individuos hasta el Estado, trabajemos desde nuestros lugares en:

Repensar la manera de relacionarnos con el medio ambiente.

Tomar los datos de la pandemia para impulsar estadísticas positivas de descontaminación.

Comenzar a cumplir el compromiso de des carbonización 2050.

Impulsar y legislar las economías regionales que no están atadas a los designios de las potencias mundiales.

Respetar la aplicación del Tratado de París entregando nuestro plan de reducción de emisiones de GEI (NDC).

Por ultimo examinar rescindir con los subsidios descomedidos y estimular nuevas formas de energías a partir de una economía circular será un gran paso.

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